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03-08-2009
Autor: Redacción Magazín Alzheimer
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Muchos de nosotros nos vamos de vacaciones esperando disfrutar de unos días de ‘desconexión' de lo cotidiano, de la faena, del estudio, de las labores de casa. Precisamente fue la palabra ‘desconexión' la que nos hizo reflexionar ¿qué pasa con todos aquellos que han sido recientemente diagnosticados de enfermedad de Alzheimer (eA) y que son conscientes de ello? ¿Cómo puede uno mismo afrontar la vida que viene por delante, ya no decir un simple período de vacaciones?
La eA es una enfermedad que manifiesta sus síntomas precisamente a causa de la desconexión progresiva de las neuronas afectadas por la acumulación de ciertas proteínas en el cerebro. El enfermo de eA también se va desconectando del mundo pero no lo hace del todo, lo aprecia e interactúa con él de forma diferente, de acuerdo con la cambiante situación de su cerebro.
Sin embargo, gracias a que el diagnóstico cada vez más precoz de la enfermedad, el número de personas que son diagnosticadas en fases muy tempranas ha aumentado y con ello las posibilidades de que puedan hacer frente conscientemente a la afección antes de que los síntomas más severos aparezcan.
En este momento, muchas familias se enfrentan a la imposibilidad de hacer unas vacaciones ‘tradicionales', o simplemente a no poder hacerlas, bien por la situación económica, o bien porque algún miembro de la familia padece de una enfermedad grave, y sus seres queridos opten por no modificar su entorno. De todas formas, os recordamos que existen ciertas estrategias orientadas a disfrutar en lo posible de un descanso familiar, que buena falta hace, estrategias expuestas en artículos anteriores de es Magazín Alzheimer (MA)*
Más allá de cómo afrontar un período determinado del año, y con alguna connotación especial (por ejemplo, la navidad o las vacaciones), la clave para hacer frente a la eA es comprender al máximo a la enfermedad misma, especialmente la relación entre el cerebro y su comportamiento, un entendimiento que ayuda a enfrentar el diagnóstico con valor en lugar de autocompasión, con deseo de aprovechar la vida y no de anticipar la muerte.
En la edición 61 de MA (08-11-2007), abordamos precisamente el tema de la información y el apoyo a las personas recién diagnosticadas de demencia (especialmente neurodegenerativa). En este artículo queremos profundizar un poco más en aquellas cosas que están en nuestras manos y en las que podemos influir directamente para nuestro bienestar.
A pesar de que en un principio podremos hacer frente de muchas de nuestras actividades y decisiones de forma más o menos normal, es importante tener en cuenta que debemos aceptar ayuda y que debemos conocer la ayuda y el apoyo de que disponemos, empezando por la familia y los amigos (véase artículo 2 de este Magazín), pasando por la sociedad privada y los servicios gubernamentales.
Pero antes que todo, es importante comprender que la vida no se ha acabado aún, y que vivir con Alzheimer significa lidiar con algunos cambios que se han anticipado al curso normal de la vida (al menos en las fases iniciales). Suena sencillo, pero sabemos que no es fácil aceptar estas nuevas condiciones, pero la verdad es que todo el futuro depende de que lo aceptemos lo más rápido posible.
A pesar de lo oscuro que pueda resultar el panorama, la verdad es que una persona diagnosticada precozmente puede vivir una vida productiva y significativa, disfrutando del tiempo con familiares y amigos. Par ello es básico cuidar los demás aspectos básicos de la salud, de modo que una buena condición general mejore la calidad de vida en los años por venir.
Mantener una buena condición física
En artículos anteriores de este Magazín hemos ofrecido recomendaciones sobre cómo mantener un buen estado de salud general, pero orientado esencialmente a la prevención de la enfermedad. En este caso, cuando la eA ya ha sido diagnosticada, sirven muchas de aquellas recomendaciones pero habría que añadir algunas particulares:
Controlar las emociones y los sentimientos negativos
El impacto emocional que genera recibir un diagnóstico de eA es fuerte y puede manifestarse en: negación de la enfermedad; miedo a perder a las personas que son importantes; soledad y aislamiento debido a que parece que nadie entiende lo que la persona diagnosticada está atravesando; frustración por no hacerse entender; pérdida del sentido de la vida y de la propia autoestima; depresión o rabia por la forma en que está cambiando su vida.
Experimentar todas estas emociones y sentimientos es normal, pero es importante encontrar maneras para tratarlos y enfrentarlos. Las siguientes sugerencias podrían ayudarle a hacerse cargo de sus necesidades emocionales:
Adaptación a los cambios
La enfermedad de Alzheimer generará cambios significativos en las experiencias cotidianas. Algunas cosas que se podían realizar con facilidad pueden tornarse dificultosas. Por tanto es fundamental adaptarse a tales cambios, buscar alternativas o ayudas para su ejecución, así como anticiparse a los cambios que ocurrirán en le futuro.
En el caso de las labores que conllevan más dificultad (por ejemplo llevar el libro de contabilidad de su negocio o de su cuenta bancaria, preparar una comida o alguna labor de reparación hogareña) se podría echar mano de las siguientes sugerencias:
Una situación que puede resultar muy frustrante a una persona con eA es la de experimentar problemas con el lenguaje (entender a otras personas o encontrar las palabras correctas para expresar los pensamientos), por lo que es necesario enfrentarla con tranquilidad. En todo caso:
Enfrentar las alteraciones de la memoria
Con vistas al futuro
A lo largo de este artículo ya se han ofrecido algunas sugerencias con relación al futuro, a la necesidad de planificar aspectos relacionados con asuntos económicos, médicos, legales o de la asistencia que se desea recibir.
Sin embargo, vale la pena mencionar un asunto más, de vital importancia como es la participación en ensayos clínicos orientados a conocer mejor la enfermedad o a realizar ensayos de tratamientos y, así mismo, la donación del cerebro para su estudio. Es posible que además del altruismo que rodea la donación o la participación en ensayos, se puedan obtener beneficios directos como el acceso a medicamentos potencialmente mejores que las terapias comúnmente suministradas, un mejor o más alto nivel de cuidado sanitario, un seguimiento médico más detallado, etc.
En resumen, la enfermedad de Alzheimer producirá gradualmente cambios en su vida, algunos que pueden generar verdadera frustración. Sin embargo, se puede seguir viviendo independientemente durante las etapas tempranas de la enfermedad haciendo ajustes simples, tomando precauciones de seguridad y teniendo el apoyo de otros. Todo esto requiere planificación, un diálogo abierto y sincero, una aceptación de la situación y un conocimiento de la enfermedad y de los sistemas implicados en su tratamiento y cuidado. Buena parte de cómo vivamos depende de nosotros mismos, de modo que vale la pena no perder la oportunidad, ni dejarlo todo en manos de otros.
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Edición 34, 01-08-2005, http://www.familialzheimer.org/prensa/noticias/ver/1966
Edición 57, 06-07-2007, http://www.familialzheimer.org/prensa/articulos/ver/2951
Edición 69, 08-07-2008 http://www.familialzheimer.org/prensa/articulos/ver/3940
Edición 61, 08-11-2007, http://www.familialzheimer.org/prensa/editoriales/ver/3283
Fuentes:
"Living With Alzheimer's. No one should face Alzheimer's alone" (from Alzheimer's Association) http://www.alz.org/living_with_alzheimers_4521.asp