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dad. El mayor conocimiento que de ella disponemos, gracias a los estudios de neuroimagen, a los hallazgos neuropatológicos y genéticos, nos permite caracterizarla en subgrupos clínicos o bien, por la edad de presentación, en temprana o tardía. Si hablamos en código de cifras, los estudios epidemiológicos2 demuestran que la incidencia y prevalencia de la EA aumentan a partir de los 65 años de edad. La incidencia de EA se sitúa entre el 1 % y el 3 % al año, aumentando desde los niveles más bajos entre los 65 y los 70 años de edad hasta índices que pueden aproximarse al 4 % al año a partir de los 85 años. Aunque la prevalencia de la EA ha sido motivo de discusión, la mayoría de los estudios han encontrado que ésta se duplica cada lustro a partir de los 60 años. En general, los cálculos aproximados de prevalencia oscilan entre el 3 % en individuos de 65 a 75 años de edad y el 47 % en los que tienen más de 85 años de edad. Por lo tanto, la EA y las demencias relacionadas con ella constituirán una carga significativa para los médicos, los responsables de diseñar políticas de la salud pública y la sociedad en general.3 ¿CÓMO SE PRESENTA, CÓMO SE ADIVINA, CÓMO SE CONSTATA? Clínicamente la EA se manifiesta con la presencia de síntomas imperceptibles, tan discretos que no se les atiende, y, con el tiempo, de forma silenciosa y progresiva; de repente, da la cara llenando todo el escenario de nuestras vidas. La “casi normalidad” de su existencia dificulta su detección al inicio y por lo tanto su diagnóstico precoz. La importancia del diagnóstico en esta fase es la constatación científica de su presencia, ya que si se interviene farmacológicamente en las fases iniciales se puede modificar su curso o historia natural, favoreciendo en gran medida que la persona mantenga la autonomía durante el mayor tiempo posible y demorando la dependencia, lo que hace que la enfermedad sea una carga más llevadera para todo el núcleo cuidador. |
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2 La incidencia y prevalencia son medidas de frecuencia de una enfermedad. Permiten conocer en cifras
la dimensión de la enfermedad y diseñar estrategias sanitarias y planificar recursos. La prevalencia nos
indica la proporción de individuos que presentan una enfermedad determinada en una población determinada
o grupo etario, por ejemplo en los mayores de 80 años. La incidencia hace referencia a los casos
nuevos que pueden aparecer en un periodo de tiempo determinado; es en sí una medida de riesgo. 3 Se calcula que alrededor de 25,54 millones de personas en todo el mundo presentan algún tipo de demencia. Se calcula una incidencia de 4,56 millones de nuevos casos anuales. En España, estos datos se sitúan alrededor de 0,47 millones de personas con demencia con una incidencia de 0,08. En la población de mayores de 65 años la prevalencia es del 6,9 %. Para los mayores de 100 años, del 1,1 %. |