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El objetivo de estos tratamientos es rectificar los déficit cognitivos, a menudo en el contexto de una clase. Algunos estudios han puesto de manifiesto también una ligera mejoría transitoria en otras medidas de la función cognitiva, la conducta y la interacción social.

También habla la APA de los efectos secundarios adversos a corto plazo, como la aparición de frustración, reacciones catastróficas, agitación y depresión, por lo que recomienda que los programas de tratamiento se ajusten a las capacidades cognitivas y a la tolerancia a la frustración que presente cada paciente.

La APA añade en su guía, refiriéndose a los enfoques orientados a la estimulación: “Estos tratamientos incluyen las terapias de actividad o recreativas y las terapias artísticas. Proporcionan una estimulación y enriquecimiento y movilizan, por tanto, los recursos cognitivos de que dispone el paciente […] Tanto las informaciones testimoniales como el sentido común respaldan la inclusión de estas medidas en los cuidados humanitarios de los pacientes con demencia […]”.

Gauthier anima a la utilización de estas estrategias: “Todavía no se ha demostrado el valor potencial de la rehabilitación cognitiva u otros métodos psicosociales como coadyuvante al tratamiento farmacológico específico de la EA, aunque podría tener un efecto importante sobre el grado y calidad de respuesta terapéutica. En los próximos años asistiremos a un aumento de tales tratamientos combinados.”

La American Academy of Neurology (AAN) en Neurology Self-Assessment Program. Cognitive Impairment,9 en su capítulo dedicado al tratamiento de la demencia, en la revisión basada en la evidencia, aprobada por el AAN Board of Directors y con la colaboración de la Alzheimer Association más el respaldo de la American Association of Neurosciencie Nurses y la American Geriatrics Society, aborda cuatro cuestiones clínicamente relevantes relativas al tratamiento de la demencia. Las dos primeras hacen referencia al tratamiento farmacológico de los síntomas cognitivos y conductuales, la tercera a las intervenciones educativas dirigidas a los cuidadores y la cuarta dirigida al enfermo, que formulan con el siguiente enunciado:

“¿Mejoran las intervenciones no farmacológicas, distintas a las de tipo educativo, los resultados en pacientes o en los cuidadores de pacientes con demencia, en comparación con la no aplicación de este tipo de intervenciones?”

Más adelante, responden a esta cuestión:

“La ayuda gradual complementada con refuerzo en la práctica y refuerzo positivo demostró mejorar el funcionamiento de las actividades de la vida diaria (AVD). […]