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09-11-2005
Más argumentos experimentales a favor del consumo moderado de vino tinto en la prevención del Alzheimer
“Contiene sustancias que reducen los niveles de amiloide cerebral ”
Autor: José Manuel Martínez Lage
Categoría: Nutrición
En repetidas ocasiones en esta página me referí a la relación que puede existir entre el consumo de alcohol y la aparición de demencia en la vejez. En concreto, en la Sección Ojo Avizor de 3 de septiembre de 2004 escribía:
?Un grupo de autores de la Universidad de Kuopio, en Finlandia, estudiaron una población de 1.464 personas entre 1972 y 1977 de las cuales 1.018 fueron re-examinadas en 1998 tras un período de seguimiento medio de 23 años (T Antt y col. British Medical Journal 2004;329:539). Resulta que las personas que nunca ingirieron alcohol y las que lo bebieron en exceso, especialmente en la etapa de sus 40-60 años, tuvieron un riesgo igualado en cuanto a presentar deterioro cognitivo y demencia ya en su vejez. Así que con la ingesta de alcohol y la posible demencia ulterior pasa lo mismo que con el juego de las siete y media: pierde tanto el que no llega como el que se pasa?.
Ahora, acabo de leer un artículo (Marambaud P y cols. Resveratrol Promotes Clearance of Alzheimer's Disease Amyloid-β Peptides. J. Biol. Chem., Nov 2005; 280: 37377) que me parece de interés y motiva este comentario. Han comprobado experimentalmente que una sustancia llamada resveratrol, que contienen tanto las uvas como el vino tinto (también otras plantas como las fresas, frambuesas, moras y cacahuetes), puede rebajar el depósito del péptido amiloide beta ? culpable del Alzheimer ? y así retrasar la aparición de sus síntomas. Las más altas concentraciones de resveratrol, un polifenol natural, aparecen en el vino tinto, sobre todo el que proviene de las uvas Pinot Noir. El tinto contiene un 95-99% más de resveratrol que el blanco. Quizá por eso se dice que el mejor vino blanco es el tinto?
Al añadir resveratrol a un cultivo de células productoras de amiloide beta, se vio que tal sustancia disminuye sensiblemente este péptido tanto dentro como fuera de tales células. Los autores del trabajo estiman que este efecto beneficioso del resveratrol se debe a que estimula el complejo ubicuitina-proteasoma, la maquinaria multiproteica que fisiológicamente degrada y digiere péptidos pequeños (como el amiloide beta) y sus aminoácidos.
Hay que advertir que no se puede recomendar abiertamente comer muchas uvas negras o beber tres o cuatro vasos de buen tinto al día para estimular el mecanismo antiamiloidogénico del resveratrol. En el experimento que comento usaron concentraciones de resveratrol que no se pueden alcanzar ni con dietas ricas en frutos de la vid ni con tal cantidad de vino. Además, tanto en las uvas como en el vino existen más de 600 diferentes componentes con propiedades antioxidantes que pueden actuar sinergísticamente con el resveratrol.
Científicamente, lo más importante de esta investigación es haber descubierto cómo el resveratrol puede disminuir el amiloide cerebral. Ahora será necesario desentrañar el mecanismo molecular íntimo de esta acción y así descubrir agentes más potentes y más estables que el propio resveratrol para probarlos primero en modelos de ratones transgénicos de Alzheimer y, si hay suerte, en humanos sanos y enfermos. Por otra parte, también en la enfermedad de Huntington y en la de Parkinson hay un fallo del complejo ubicuitina-proteasoma. De manera que estos potenciales agentes terapéuticos podrían tener aplicación también en estas dolencias.
Fuente: Medicina Información
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








