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10-09-2006
Una ayuda para combatir el olvido
“El enfermo de Alzheimer es una persona totalmente dependiente. Progresivamente, la enfermedad va ganando espacios al afectado y, como asegura la voluntaria Aurora Lozano, el familiar acaba convirtiéndose en su memoria, su palabra y su muleta. 24 horas al día los 365 días del año. Una labor que suele alargarse indefinidamente en el tiempo y que conlleva unos enormes costes físicos y psicológicos para quien se hace cargo del enfermo. ”
Autor: Redacción Diario de Noticias
Categoría: Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer
Desde los primeros olvidos hasta la dependencia absoluta, el familiar se convierte en un cuidador dedicado por completo a velar por el enfermo. Le viste, le asea, le ayuda a comer. Y lo más importante, le da cariño, un tratamiento paliativo indispensable para afrontar la enfermedad.
Las necesidades del enfermo, así como la falta de recursos asistenciales, son dos cuestiones que, generalmente, provocan la sobrecarga del familiar encargado de su cuidado. Una sobrecarga que provoca que disponer de una hora para sí mismo sea, en ocasiones, un lujo del que no siempre se puede disfrutar.
La Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer de Navarra (Afan), es consciente de los problemas que acarrea este desgaste. Y para ello pone a disposición de los afectados una serie de voluntarios que tratan, en la medida de lo posible, de acompañar al enfermo y ayudar a su familia. En palabras de la psicóloga de Afan, Idoia Lorea, "el voluntario realiza una labor de acompañamiento, escucha y apoyo del enfermo para el alivio del familiar". Un apoyo desinteresado que puede hacer que el día a día de estas personas sea un poco más llevadero. "Si hubiera más recursos igual no sería tan necesaria la figura del voluntario", destacó Rosario Leoz, presidenta de la Asociación.
Quienes conocen de cerca la labor del voluntario destacan el compromiso hacia el enfermo y su familia como una de sus grandes virtudes. Según Lorea, "hay personas que llevan muchos años con la misma familia y siguen con la misma ilusión que cuando comenzaron".
Las labores que realizan los voluntarios son de los más diversas. Dependiendo de la evolución de la enfermedad, puede ir desde salir a dar un paseo hasta entretenerle en casa, cuidarle y animarle. Ser un apoyo al margen de la familia, tanto para el enfermo como para los allegados.
hacer frente a la soledad
La soledad es una de las consecuencias que acarrea la enfermedad. El desconocimiento o la incomprensión pueden llevar al aislamiento del afectado. El voluntario viene a romper con esta barrera entre el enfermo y la sociedad.
Y es que la afectividad es algo que los pacientes no pierden en ningún momento, según destaca la voluntaria Aurora Lozano. "El enfermo es muy cariñoso, y tiene tanta necesidad de la otra persona que es muy bonito prestarle la ayuda", asegura. Aunque reconoce que las horas dedicadas al paciente no cubren sus necesidades, Lozano destaca la utilidad de dedicar un poco de tu tiempo a una persona que lo necesita.
Para esta voluntaria, perderle el miedo a la enfermedad es un paso necesario y muy importante. "El enfermo de Alzheimer es una persona entrañable", asegura.
Fuente: Diario de Noticias
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








