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05-01-2007

2006, con un pié en el futuro… científico

Autor: Redacción Magazín Alzheimer


El 2006 ha resultado ser un año significativo para las familias Alzheimer a pesar de que aun no se haya podido encontrar la cura contra esta enfermedad, a pesar de que, a lo largo de estos 365 días muchos de nuestros queridos familiares la hayan estado padeciendo, o a pesar de que algunos de ellos ya no estén con vosotros. Lo decimos desde la convicción de que no faltaron hechos significativos y esperanzadores tanto en el área científica relacionadas con el diagnóstico, tratamiento y hasta prevención de esta enfermedad, como hechos que tienen que ver con los aspectos sociosanitarios básicos y especializados alrededor de la EA y las incapacidades que produce.

En la siguiente edición de Magazín Alzheimer nos ocuparemos de hacer un resumen de los avances, logros y proyectos que hemos resaltado desde nuestra publicación y desde familialzheimer.org, y que consideramos los más esperanzadores. Particularmente en este artículo nos ocuparemos de los relacionados con el área  científica.

Los logros en la investigación científica de la enfermedad de Alzheimer en el 2006 han supuesto un gran avance hacia el tratamiento de esta patología. Es común escuchar de los expertos palabras que nos indican como en los últimos dos años se han evidenciado cambios de las prioridades de los estudios científicos, y que derivan de la investigación básica hacia la investigación clínica, y que han dado como resultado al menos seis nuevos tratamientos en prueba.

Precisamente, en el momento actual se experimenta una reevaluación de los conceptos de "cambio patológico" y síntomas tempranos para el diagnóstico precoz de la EA.

Sin embargo, uno de los mensajes que más hemos reproducido en Magazín Alzheimer -desde diferentes interlocutores- es el que asegura que en unos diez años la EA estará controlada y pasará a ser una enfermedad crónica. Pero, obviamente estas no dejan de ser palabras esperanzadoras podríamos decir, sino fuese por los logros concretos que validad este proceso.

Es el caso de los avances en la investigación sobre una vacuna contra la dolencia, y dos años después de reiniciarse las pruebas de un compuesto (en seres humanos) por parte de investigadores de la División de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Zurich encabezados por su director Roger Nitsch, otro grupo de investigadores del Instituto Metropolitano de Tokio para la Neurociencia, dirigidos por el Dr. Matsumoto, han logrado nuevos avances (esta vez en manos y ratones) con la reducción, en ratones, de sus efectos colaterales (como la encefalitis) y obviamente la reducción de los depósitos de proteína Ab  según anotó el Dr. Matsumoto (Proceedings of the National Academy of Sciences, vol 103, p 9619).

Los resultados sobre la vacuna que está siendo desarrollada por del grupo de Matsumoto, con base en componentes de ADN, sugieren que "una vacunación relativamente a corto plazo es suficiente para reducir" los depósitos de proteínas, indicó el informe de los investigadores japoneses.

Según el Dr.  Clive Holmes, del Alzheimer Research Trust, el estudio de estos estudios es prometedor y representan un  nuevo enfoque en el desarrollo de esta vacuna. Susanne Sorensen, de Alzheimer Society recalcó la importancia de lograr una vacuna segura. De igual forma anotó que "Las conclusiones sostienen la idea que una vacuna es nuestra mejor esperanza para luchar contra esta devastadora enfermedad para la que actualmente no hay cura".

Otras investigaciones se están llevando a cabo con el fin de encontrar una vacuna contra la EA y varios son los laboratorios involucrados tales Wyeth, Novartis y Roche.

Las investigaciones para realizar un diagnóstico cada vez más precoz de la enfermedad ha sido diana también de los investigadores alrededor de la EA. Las pruebas en desarrollo apuntan a lograr  revelar lo que está sucediendo en el cerebro en las primeras etapas de la enfermedad y a comprender más acerca de la causa y la aparición de la misma, pero sobre todo a conocer cuándo y cómo iniciar tratamientos que puedan resultar eficaces, todo basado en un diagnóstico más temprano y más preciso de Alzheimer.

Los estudios son variopintos, desde la aplicación de pruebas de memoria y de rememoración, pruebas para medir la capacidad de razonamiento abstracto, planificación y lenguaje para identificar cambios en la personalidad y en el funcionamiento mental relacionados con la EA.

Por otra parte, se está trabajando más que nunca en pruebas estandarizadas que permitan rastrear indicadores (especialmente sanguíneos) correlacionados con cambios a nivel cerebral y que señalen un diagnóstico precoz, e incluso para predecir quiénes poseen un determinado grado de riesgo a desarrollar la EA en el futuro. Existen también estudios que se centran en el importantísimo lapso entre la aparición del daño cerebral y los síntomas externos.

Sin embargo, a lo largo del 2006, en familialzheimer.org y en Magazín Alzheimer hemos hecho eco continuado del diagnóstico neural por imágenes como de una de las áreas más alentadoras de la investigación en pos de un diagnóstico precoz de la EA. La historia de este tipo de técnica, basada en sistemas de imágenes tiene varios ejemplos a los largo de la última década. Técnicas como la tomografía por emisión de positrones  (TEP, en inglés PET por su sigla en inglés), la tomografía computarizada por emisión única de fotones (SPECT), y las imágenes por resonancia magnética (MRI) son los principales ejemplos de estos sistemas.

Los progresivos avances de las técnicas y su interpretación diagnóstica han derivado en una gran noticia proveniente de la Universidad de Pittsburg, en donde el equipo dirigido por el Dr. William E. Klunk ha desarrollado un compuesto, el radiotrazador Pittsburg Compound-B (PIB), para ser utilizado en imágenes PET, que permite identificar las placas de β-amilode en cerebros vivos muchos años antes de que aparezcan los síntomas de la EA y de que se diagnostique un Deterioro Congnositivo Leve o la EA misma, tal como lo explicó el mismo Dr. Klunk en octubre de 2006 en la V Conferencia Barcelona-Pittsburg organizada por la Fundació ACE.

El radiotrazador Pittsburg Compound-B (PIB) inventado por el Dr. Klunk y colegas, con la participación de la Fundació ACE funciona al ser inyectado en el individuo para que después, mediante un hardware sea identificado en el cerebro, y determinar el lugar y la cantidad de β-amilode localizado. Precisamente, la clave resuelta por el Dr. Klunk fue diseñar un radiotrazador específico para las células de interés, en este caso los depósitos de β-amiloide en el cerebro de los enfermos de Alzheimer.

Pero la verdadera importancia de contar con estas imágenes (PET-PIB) que permiten localizar y cuantificar el β-amiloide no radica en ellas mismas sino en la posibilidad de correlacionar unos resultados confiables, un diagnóstico precoz y un tratamiento precoz «[...] simplemente serían imágenes bonitas que no sirven para nada», anotó Klunk.

Por ello se adelantan estudios de fármacos experimentales que podrían frenar estos depósitos e incluso eliminarlos. Usando el PiB compound se espera poder detectar los fármacos más efectivos. El diagnóstico y el tratamiento se entrelazan porque para detectar unos fármacos efectivos para eliminar el β-amiloide se hace muy crítico hacerlo lo antes posible antes de que aparezcan los síntomas, lo que implica modificar la historia de la enfermedad, algo impensable hace pocos años.

Ante este panorama se espera que, a corto plazo, la técnica PET - PiB sea utilizada más para la investigación de fármacos, y a largo plazo en la búsqueda de bio-marcadores de la EA, incluyendo bio-marcadores genéticos, marcadores sanguíneos, en líquido cefalorraquídeo para poder detectar posibles enfermos con analíticas más o menos simples. De esta forma las personas que den positivo en las analíticas se remitirán para ser estudiados mediante PET -PiB  y determinar si la patología existe antes de que hayan síntomas, saber en que estado se encuentra, y hacer seguimiento del tratamiento más efectivo contra el β-amiloide que en este momento se podrá empezar.

La investigación genética en las enfermedades neurodegenerativas y en concreto en la EA sufrió un estacionamiento en los últimos años, después de que se encontraron algunos de los genes que explican las formas hereditarias de transmisión directa de la enfermedad de padres a hijos. Sin embargo, solo un porcentaje muy reducido de los casos de la enfermedad corresponden a transmisión hereditaria, y se hace necesario darle respuesta a los cuestionamientos al resto y mayor parte de la población ¿tengo riesgo de padecer Alzheimer a pesar de no tener antecedentes familiares?

Para obtener la respuesta a este interrogante la investigación científica deberá trascender el ámbito del diagnóstico precoz e internarse la medicina de prevención para establecer el riesgo real de una persona sin antecedentes de padecer EA. En resumen, el gran reto de la investigación genómica ahora mismo es saltar de las formas hereditarias a las formas no hereditarias de todas las enfermedades comunes.

Precisamente, este es el objetivo de un proyecto de investigación entre la Fundació ACE y la empresa Neocodex en el que se harán se harán estudios de caso-control con más de 250.000 marcadores genéticos, a lo largo de todo el genoma de los individuos para encontrar combinaciones genéticas que expliquen el riesgo de desarrollar la EA esporádica.

La importancia del estudio es incuestionable, más si se tiene en cuenta que, con las tasas de natalidad de los países occidentales, la mayoría de los casos de EA en las próximas generaciones serán estrictamente esporádicos y no hereditarios, porque solo habrá un individuo por generación, es decir un hijo por generación. En una familia numerosa de 15 o 20 hijos, si alguno de los padres tiene una mutación genética (de las conocidas que causan EA) esto indica que el 50% de los hijos tendrían EA, pero si se tiene solo un hijo, como es lo común actualmente ¿Qué riesgo tiene este individuo? Ese es el interés por este estudio, un interés muy universal.

Los trabajos preliminares para llevar a cabo este estudio se vienen ejecutando desde hace casi 24 meses con la ayuda de la Fundació ACE y a principios de 2007 se entrará en la siguiente fase que se denomina de genotipación, la cual se prolongará por aproximadamente 24 meses, ya que hay generar muchos millones de marcadores genéticos. Finalmente se entrará en la etapa de análisis; posiblemente podamos recibir el 2009 con los primeros resultados.

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Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

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