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23-04-2007

"Le dedico todo el día después del trabajo y ya no tengo vida social"

“M. y su hermana cuidan de su madre y su tía, aquejada de una demencia ·· Les ayudan una asistente social municipal y otra cuidadora que pagan ·· Desconoce cómo acceder a las ayudas de la vigente Ley de Dependencia ”

Autor: Redacción El Correo Gallego

Categoría: Cuidador

La vida social de quien tiene un familiar dependiente a su cargo se casi nula. Su jornada transcurre a ritmo maratoniano entre el trabajo, quienes lo tienen, y su hogar, donde permanece el resto del día. Un retraso en el autobús o un atasco inoportuno trunca el horario y desata el estrés. A una determinada hora sabe que debe estar en casa para encargarse de un ser querido que no puede valerse por sí mismo.

M. ha pasado casi tantos años en esta situación como en una sin dependencias. Esta vecina de Santiago, que prefiere no revelar su nombre ni ser fotografiada, se encarga, junto a su hermana, de su madre y su tía, de 87 y 84 años. La primera está enferma, "aunque va muy bien de la cabeza", y la segunda padece una demencia. "Puede ponerse agresiva o marcharse y tienes que estar con ella permanentemente", relata con normalidad. Esta situación constituye su día a día. Sin pausas.

Su hermana también trabaja y entre ambas obtienen pequeños huecos para los quehaceres diarios que van más allá del cuidado de sus familiares. En ellos, reciben la ayuda de una trabajadora social del Ayuntamiento, que acude dos horas diarias a su casa para hacerse cargo de ellas a primera hora. Sin embargo, se han visto obligadas a contratar a otra persona para que esté en casa desde las diez de la mañana hasta la una. "Eso lo tenemos que pagar nosotros", se lamenta.

A partir de esa hora, queda atrapada: "Llego de trabajar y ya me quedo todo el día con ellas, no tengo vida social".

Esta situación no le resulta nueva, pues se ha forjado durante la larga enfermedad de su padre, fallecido hace ahora ocho años y que pasó los últimos tres años "muy mal". De hecho, reflexiona con un punto de amargura que se ha acostumbrado a esta situación. Y no sólo ella. "Mi hija de 24 años sólo ha visto gente mayor", comenta.

Cuando su madre sufrió una fractura que le impidió moverse, decidieron acomodarla a ella y a su tía en la parte baja de la casa, eludiendo el engorroso trámite de las escaleras y situándolas cerca del jardín. "Las sacamos todo cuanto podemos", dice.

El aire libre les sienta bien a ambas, aunque en algunos momentos la demencia de su tía enturbia esa paz y la devuelve a la lucha diaria. "A veces pregunta por su marido, que ya murió, y le mentimos diciendo que está jugando a las cartas, que le gustaba mucho", explica antes de reconocer que se necesita "mucha paciencia" para atender a sus familiares y no caer en un estado depresivo.

En este sentido, critica la falta de información no sólo sobre ayudas por parte de la Administración, sino también de cómo atender a los dependientes. "No sabes nada y muchas veces se ves obligado a ir al hospital. Luego recibes atención domiciliaria 15 días y después vuelta al principio", argumenta para pedir más atención médica en los hogares: "Así ganamos los hospitales, los familiares y los enfermos".

Fuente: El Correo Gallego.es

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6th International Conference on Frontotemporal Dementia

Fecha
03-09-2008 al 05-09-2008

Lugar
Rotterdam - Holanda

Organizado por
Erasmus Medical Center - Dept. of Human Genetics VU Medical Center Amsterdam, The Netherlands

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