<< Volver

Artículos

imprimir

enviar

08-05-2007

El siglo de las mujeres y los hombres centenarios

Autor: Carlos Acosta Rizo


Algunas predicciones apuntan a que en seis décadas buena parte de las poblaciones de las sociedades ricas, podrían ser centenarias. No deja de ser una posibilidad asombrosa si pensamos que si hubiésemos nacido solo un siglo antes, muchos de nosotros no habríamos alcanzado a celebrar siquiera el quincuagésimo (50) aniversario.

En días pasados me sorprendió saber que aproximadamente 10.000 personas cumplen 100 años en España anualmente, y que los octogenarios se han duplicado por 12 en un siglo, pasando de 115.000 en 1900 a 1,5 millones en la actualidad. Cifras enormes para seres centenarios y casi centenarios, solo comparables ya con los árboles de algunos bosques. Pero eso no es todo, cada mes alcanzan el umbral de los 65 años unas 35.000 personas. España ha duplicado su población mayor en los últimos 30 años. En total 7,2 millones de españoles mayores (un 17 por ciento de la población), que serán el 30,8 por ciento en 2050, convirtiendo al país en el más envejecido, después de Japón. A nivel mundial la esperanza de vida se ha duplicado en los últimos años, y ha pasado de los 25 años a los 65 años para los hombres y a los 70 años de media de vida para las mujeres.

Según muchos expertos en biología del desarrollo, la vida humana no tiene un límite natural, ya que la teoría según la cual la duración de la vida aumentará hasta alcanzar un umbral infranqueable, no ha podido ser probada. Acorde con ello, algunas predicciones apuntan a que en 6 décadas buena parte de las poblaciones de las sociedades ricas, podrían ser centenarias. En crudos números, tales estimaciones se basan en que la expectativa de vida aumenta a un ritmo de 3 meses por año (James W. Vaupel, de la Universidad de Duke).

Generalmente, el conjunto de estas cifras asustan, sobre todo a una sociedad que pondera desmedidamente la capacidad física, la belleza y el ímpetu juveniles, una sociedad en donde buena parte de la población edifica su vida con base en la "recompensa" de una merecida jubilación. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida es uno de los acontecimientos más grandes de la historia de la humanidad, al menos de la parte que vive en los países más ricos.

Estas cifras también invitan a pensar en la eternidad, pero la verdad es que, la vida humana no es infinita, tan solo desconocemos su límite... aunque "Who wants to live forever, when love must die" ("Quien desea vivir para siempre, cuando el amor debe morir") cantaba el casi inmortal Freddy Mercury. Paradójicamente, la vida es como el pez que se muerde la cola, y el que hayamos mejorado la esperanza de vida y podamos envejecer hasta alcanzar cifras de tres dígitos se debe a que la reducción de la mortalidad infantil en los últimos cien años. Por otra parte, el aumento de la esperanza de vida también tiene que ver con la reducción del número de personas más jóvenes, originada básicamente por la caída de la natalidad.

En Magazín Alzheimer nos unimos a la celebración de los centenarios, a los que ven como un triunfo el aumento de la esperanza de vida, pero es claro que el aumento de la misma obligará a modificar las políticas relativas a pensiones, jubilaciones y todo lo relacionado con la asistencia médica y social de las personas mayores.

Pero el que vayamos a vivir más, no quiere decir que no enfermemos. Lamentablemente, la elevada esperanza de vida es también un factor importante en la aparición de determinadas patologías muy ligadas a la edad, como es el caso de las demencias y de la enfermedad de Alzheimer.

Esperanza de vida libre de enfermedad

Esta situación hace que el término "esperanza de vida" esté siendo reemplazado por la "esperanza de vida libre de enfermedad" o "esperanza de vida activa", es decir, el número de años que puede vivir una persona sin presentar incapacidad  y dependencia.

Precisamente, la OMS estima que en los países ricos el número de personas por encima de los 65 años que necesitarán atención médica se espera que aumente entre un 50 y un 120% del año 1995 al 2025. Por otra parte, se calcula que en los mayores de 65 años los gastos sanitarios son 7 veces más altos en los que padecen discapacidades crónicas.

Sin embargo, la OMS estima que actuando sobre actitudes relacionadas con la salud -tales como con la reducción del consumo de tabaco, mejoras en los chequeos y el tratamiento del cáncer, desarrollo de nuevos métodos genéticos de detección de riesgos, mejores entornos, mejor nutrición, y en general el aumento de la seguridad de la población- se podría reducir drásticamente la necesidad de cuidar y atender a muchas personas mayores de 65 años.

El conocimiento, cada vez más profundo, de la epidemiología del Alzheimer ha permitido conocer muchos de los factores que pueden estar relacionados con la parición de la enfermedad. Entre ellos, han ido en aumento los que relacionan los factores ambientales y especialmente los que tienen que ver con una adecuada alimentación, con una vida física y mentalmente activa, con las relaciones familiares y amistades cercanas y cariñosas, en resumen dándole la cara a la vida.

Ante este panorama, debemos reaccionar de forma que podamos afrontar el reto de convertir este cambio en un beneficio para la sociedad, y realizar unas transformaciones que no solo abarquen lo correspondiente a aspectos económicos sino, además, actitudes tan elementales como erradicar la discriminación hacia las personas mayores en todos los niveles: social, económico, cultural y laboral; promover una legislación que aproveche la potencial aportación económica, social, cultural y de experiencia que las personas de edad pueden hacer a la sociedad y su desarrollo, dentro de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha planteado como "envejecimiento activo" (II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, 2002).

Pero los cambios no sólo deberán afectar a la franja de la población mayor de 65 años. Tales transformaciones requerirán que la sociedad toda redefina la forma en que la gente que la integra contribuye a su desarrollo, replanteando los parámetros de productividad, éxito, realización personal y compromiso social, así como la forma de medir los mismos. 

Los retos no son pocos, por ejemplo, se nos ocurren algunos como:

  • Idear estrategias para la transformación de los puestos de trabajos
  • Desarrollar sistemas necesarios con suficientes instituciones, hogares para gente mayor, residencias asistidas  personal, especialistas preparados
  • Lograr la accesibilidad física y económica a la vivienda
  • Lograr que las personas se mantengan lo más sanas posibles, activas y felices posibles en sus propios hogares
  • Fortalecer el estilo de vida de las personas individuales, de las familias y las comunidades de forma que se reproduzca la ayuda mutua
  • Garantizar la atención de aquellos que tienen algún grado de dependencia, etc.

Poco a poco, los gobiernos progresistas van introduciendo en sus agendas estos aspectos como programas fundamentales, como es el caso de la Ley de Dependencia recién aprobada en España. Tales políticas se deben fundamentar en necesidades reales, preferencias y aptitudes de las personas mayores, atendiendo al ciclo vital de cada cual, reconociendo la influencia de las anteriores experiencias vitales y sin poner en peligro las necesidades de los futuros ciudadanos mayores.

El reto es llegar a la vejez en buenas condiciones de autonomía, y nos atrevemos a decir que si no logramos que nuestros mayores estén lo más sanos posible, activos y felices, si no logramos que mantengan los ojos abiertos al mundo, interesados en lo que pasa a su alrededor, protagonistas del presente y no solo testigos del pasado, tendremos una sociedad "realmente vieja y triste", en donde la enfermedad aparecerá antes, donde habrá más tristeza y dificultad para brindar la desmedida atención e inversión que se requerirá, y que no estamos seguros que esté al alcance de todos.

En resumen, para lograr que nuestros mayores tengan una alta "esperanza de vida libre de enfermedad" necesitamos ser positivos al celebrar el posible centenario de nuestros familiares, amigos y quizá el nuestro. Positivos vislumbrando estrategias para aunar los esfuerzos individuales, colectivos, sociales e institucionales que permitan incluir a los mayores de 65 años en el sistema social, respetando sus derechos y valores fundamentales para que sean capaces de disfrutar, intervenir y, sobre todo, contribuir en la sociedad. Desde mis 40 y pocos años -como dice Joaquín Sabina- eso es algo con lo que quiero despertar día tras día hasta que llegue la hora, un deseo que creo no tenemos el derecho de arrebatárselo a nadie, tanto si tiene 10 años como 80 o 100.

<< Volver


Comentarios

(*) Rellena los siguientes campos para enviar el comentario deseado

(*) Pasados unos minutos el comentario se activará automáticamente


Libros destacados

Agenda

Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

Más información