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07-06-2007

Medicina optimista contra el Alzheimer

Autor: Redacción Magazín Alzheimer


A pesar de las noticias pesimistas y alarmistas con relación a los efectos sociales y económicos que enfermedades neuro-degenerativas como el Alzheimer (EA) y otras demencias que generan dependencia, la comunidad científica es optimista con relación a la mejora del diagnóstico precoz y  el tratamiento preventivo o curativo efectivo.

Tanto en el editorial Ciencia y publicidad, un asunto delicado como en el artículo Alzheimer: entre el pesimismo, el alarmismo y la sensatez de este mismo Boletín de Magazín Alzheimer se ha tocado el tema del manejo pesimista, alarmista y utilitarista de la EA y de las informaciones estadísticas y científicas que sobre ella se emiten.

En este artículo, MA quiere brindar a sus lectores el mensaje de los investigadores mismos. En los diversos eventos relacionados con las demencias es común escuchar continuas voces, tanto de médicos como de representantes de laboratorios farmacéuticos, que hablan de adelantos que marcan el camino a una solución a mediano plazo, pero que claman por más ayudas económicas para la investigación, así como por la concienciación de la necesidad de donar los cerebros enfermos y participar en los ensayos científicos.

Desde el punto de vista médico se puede arriesgar a decir que no es descabellado pensar en que se puede desacelerar y hasta detener el avance de enfermedades como la EA. Los frentes terapéuticos con variados pero las expectativas a mediano plazo se centran en los tratamientos farmacológicos, bien sea como vacunas (desarrollo de anticuerpos) y en medicamentos que reduzcan y detengan la acumulación del péptido amiloide en el cerebro. El optimismo se basa, como se ha mencionado antes, en los resultados favorables de un sin número de investigaciones que se adelantan en todo el mundo, pero esencialmente en que los sistemas de investigación (sistemas tecnológicos y grupos humanos) han logrado un desarrollo que permite desarrollar tales tratamientos, algunos de los cuales ya se encuentran en fase de ensayos clínicos.

Obviamente que os preguntareis ¿cuál es el horizonte que este optimismo permite considerar? En general existe una estimación que indica que se tardará unos 10 a 15 años en lograr derrotar a enfermedades como la EA. Hay quienes incluso se atreven a asegurar que se tardaría menos si se realizaran las inversiones económicas necesarias.

Médicos y dirigentes de laboratorios farmacéuticos son optimistas sobre el potencial de la investigación para vencer la enfermedad de Alzheimer, pero piden una movilización gubernamental con relación a los presupuestos destinados a acelerar los avances médicos concretos.

Pero adentrémonos en la ciencia y en algunos de los ejemplos que conducen al optimismo en tres áreas de especial interés, por su importancia y por las fascinantes alternativas que proponen: a) el tratamiento de la EA mediante la regeneración de algunas partes del cerebro a partir de la formación de neuronas y la recuperación de facultades como la memoria; b) el tratamiento de la EA mediante el suministro de fármacos inhibidores de las enzimas causantes de la afección; c) el descubrimiento de marcadores que puedan diagnosticar de forma precoz enfermedades como el Alzheimer. 

a) El estudio (publicado a finales de mayo en la revista New Scientist)  y realizado por un grupo de investigadores de la City University de Nueva York dirigidos por Fortunato Bataglia quienes, utilizando una técnica denominada Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) han logrado la formación de nuevas neuronas cerebrales utilizando campos magnéticos.

La sorprendente noticia no es del todo nueva, pues la técnica se había utilizado de forma experimental para el tratamiento del parkinson y la esquizofrenia. Precisamente, la importancia del estudio radica en la posibilidad de, en un futuro, tratar afecciones neuro-degenerativas como la EA, alteraciones de la memoria o cerebros que han sufrido accidentes cerebro-vasculares.

Según la mencionada publicación, los ensayos de este tratamiento se basaron en la administración de cinco sesiones cortas a un grupo de ratones durante cinco días seguidos, observando un importante incremento en la proliferación de células madre en zonas como el hipocampo y en la región del cerebro que controla el movimiento, además de observarse cambios en los receptores químicos de la superficie de la neuronas de otras zonas sobre las que se aplicó la EMT.

Como en tantas otras investigaciones, será necesario nuevos ensayos en ratones y evaluar no solo la formación de neuronas, sino la mejoría de funciones cerebrales como la memoria, de modo que, en un futuro cercano, pueda experimentarse el tratamiento en humanos.

b) Curiosamente, un mes antes, a finales de abril había aparecido en la revista Nature otra noticia que vale la pena reseñar como generadora de optimismo, y en similar aspecto a la reseñada para los investigadores de la City University de Nueva York. La noticia resumía los resultados de un estudio adelantado por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachussets encabezados por el neurólogo Li-Huei Tsai, quienes han conseguido invertir el proceso de pérdida de memoria en ratones afectados por una dolencia similar al Alzheimer, mediante un método que combina técnicas para la estimulación sensorial y fármacos que favorecen la formación de nuevas neuronas cerebrales.

Los roedores utilizados en el estudio fueron sometidos a una experiencia traumática y posteriormente se les indujo de forma genética una dolencia equivalente al Alzheimer humano. Seguidamente, los animales participaron en actividades estimulantes y se apreció que eran capaces de recordar la experiencia traumática mejor que aquellos que no fueron estimulados.

Finalmente, se les suministró a los ratones un fármaco denominado inhibidor de la histona deacetilasa (HDAC), con lo cual se logró una mejora adicional de la memoria. Una de las observaciones más importante del estudio es que la «recuperación de recuerdos aparentemente perdidos por los ratones del experimento apunta que aun no habían sido eliminados del cerebro, y que pueden recuperarse con el tratamiento adecuado, incluso después de que se hayan producido daños cerebrales importantes», indicó Li-Huei.

Pero las buenas noticias no solo provienen del extranjero. Es el caso de la investigación adelantada por Manuel Pérez Vázquez en el Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Vigo, bajo la dirección de los Drs. Generosa Gómez y Yagamare Fall. La investigación arrojó como resultado la primera síntesis asimétrica de la molécula palinurina que, en palabras de Manuel Pérez «se trata de un producto que se encuentra en la naturaleza en muy pequeñas cantidades y que tiene la propiedad de inhibir la enzima causante de la fosforilación de la proteína TAU y de las placas de amiloide que generan la muerte neuronal y la EA.

c) Según la revista Neurology, una investigación llevada a cabo por científicos de la Harvard University  Medicine Faculty (Boston) y coordinada por Zaldy Tan, encontró que las citocinas, marcadores sanguíneos inflamatorios, pueden predecir el desarrollo de la EA. El estudio incluyó a 691 pacientes con una edad media de 79 años que se sometieron a análisis de sangre para evaluar la presencia de citocinas. El 28% de mujeres y 30% de hombres presentaban altos niveles de citocinas séricas, y este grupo representó el 42% de los casos de EA. Tales resultados alientan a pensar en el uso de estas proteínas como un marcador del riesgo de desarrollas la enfermedad.

Simultáneamente, los resultados de esta investigación evidencian el papel que la inflamación juega en el desarrollo del Alzheimer. Precisamente, un estudio realizado en ratones por científicos del University of Rochester Medical Center (Nueva York) arroja que al parecer la inflamación del cerebro -calificada por los realizadores del estudio como "acontecimientos moleculares"- podría desempeñar un papel protector del cerebro enfermo por Alzheimer y ayudaría a eliminar las placas amiloides, en contra de la creencia de que la inflamación agravaba los síntomas.

En la práctica, los resultados del estudio alientan la posibilidad de descubrir o desarrollar un tratamiento que actué a través del sistema inmunológico a modo de vacuna.

Desde Magazín Alzheimer acogemos con entusiasmo y optimismo la aparición y aplicación de nuevos desarrollos tecno-científicos, con la convicción de que no podemos desaprovechar las posibilidades que brinda el conocimiento cada vez mayor del medio natural y de la mente humana para la resolución de problemas.

Por otra parte, tal optimismo debe -además de hacernos pensar que no es una utopía inalcanzable, ni lejana, lograr el control de la EA- permitir la derrota del pesimismo crónico que alimenta las concepciones erróneas y el terror que sobre la vejez y las personas mayores tienen la sociedad. Es urgente y necesario añadir al baile de las cifras, de las estadísticas, de las ecuaciones y de las proyecciones el ritmo de la sensitividad. El optimismo nacido de la comprensión (razón y sensibilidad) no debe desbordar los límites de la sensatez, de la ética y de lo que Edurado Punset (Cara a cara con la vida, la mente y el Universo, Ediciones Destino, 2006) llama la "virtud de la humildad" (que evite el fundamentalismo y determinismo científico), que habrá que afianzar y diseminar como un requisito para «el salto adelante en la comprensión de la materia», un acto profundamente reflexivo y creativo, profundamente humano.

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Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

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