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07-06-2007
Ciencia y publicidad, un asunto delicado
Autor: Carlos Acosta Rizo
¿Tienen alguna relación el calor y el verano con la pérdida de la memoria? ¿Serán más fáciles los exámenes en verano suponiendo un descenso de la capacidad de retención? ¿Memoryman, la biografía del hombre que lo recordaba todo, y Olvídate de mi 2, son en realidad películas ejemplo de que lo que se considera la temática de moda en Holywood: la pérdida de memoria a nivel mundial? ¿El Memory Method es verdaderamente eficaz contra las situaciones incómodas derivadas de los olvidos? ¿Es verdad que la raza humana está evolucionando (mutando) hacia un híbrido de atún y que ésto conllevará a que tendremos memoria de pez en muy poco tiempo? ¿Los políticos y los partidos ya sabían de estos hechos?
Todas estas preguntas NO son el producto de investigaciones sensatas y reales, ni han sido extraídas de las agencias de noticias. Cada una de ellas tiene relación con la falsa portada de un periódico gratuito distribuido en Barcelona un día soleado del pasado mes de mayo, pero tampoco son la invención delirante de un cuerpo de redacción obsesionado por una epidemia de pérdida de memoria.
Algunos de los lectores de aquel diario, simplemente habrán leído el titular más grande, que ocupaba casi un cuarto de la página, "La ciencia prevé más casos de pérdida de memoria este verano"; quizás otros hayan leído dos o tres titulares más, y se hayan dado cuenta de que el factor común de todos era la pérdida de la memoria; sin embargo, quizá, algunos no se hayan percatado de que era simplemente la estrategia de marketing de un sistema de aire acondicionado, de una campaña publicitaria que en el reverso de la página ponía:
"Nadie recuerda que xxxxxx (nos abstenemos de reproducir la marca) es un aire acondicionado, oé, oé, oé... funciona tan bien que te olvidas de él".
En el caso de la enfermedad de Alzheimer se viene realizando una labor de concienciación social por parte de todos los actores sociales, en la que obviamente también participan los medios de comunicación. El hecho es que hoy la sociedad en general conoce mucho más sobre el Alzheimer que hace una década, y tal conocimiento ha permitido ir disminuyendo poco a poco la trivialidad con que se trata la enfermedad, reducir el temor a padecer tal afección a las justas proporciones.
Una persona mayor de 20 años a quien se le formule la pregunta ¿Qué conocía de la Enfermedad de Alzheimer hace 10 años?, es muy probable que responda «nada, poco y muy poco». Es una realidad que la divulgación sobre algunas enfermedades neuro-degenerativas, especialmente las que producen demencia, ha generado un caudaloso flujo de información al respecto. También es indudable que los esfuerzos serios y bien orientados por aumentar el conocimiento y la concienciación de la sociedad se mezclan con todo tipo de intenciones que, solas o agrupadas, también han provocado una sensación de alerta desmedida, de temores infundados basados en conocimientos parciales y deficientes. Lastimosamente, esta situación es aprovechada, en algunos casos con fines comerciales sin ningún tipo de ética.
La utilización recursiva de la medicina, de la enfermedad, de la actividad científica y de los medios de comunicación para fines publicitarios y de mercado toca a veces límites que se deben discutir y revisar.
La parodia inteligente, pero vulgar que relaciona pérdida de memoria, calor y un sistema de aire acondicionado silencioso resulta, por lo menos, ofensiva para quienes trabajan con personas con enfermedades neuro-degenerativas que involucran la pérdida de la memoria en alguna de sus etapas; irrespetuosa con el dolor que padecen los enfermos y las familias al ver que los recuerdos de su ser querido se van perdiendo a la par que otras capacidades cognitivas, hasta convertirlo en un ser totalmente diferente del que habían conocido; irresponsable con los servicios sociales y de salud que invierten el dinero público en brindar una información rigurosa, equilibrada y útil con relación a enfermedades como el Alzheimer.
¿No será entonces que debemos ser un poco más prudentes en la utilización de las enfermedades y de la ciencia en beneficio del mercado? No es cuestión de coartar la libertad de expresión, sino de lograr el consenso del respeto. Quizá el primer paso sea no basar las estrategias comunicativas y publicitarias en miedos, en informaciones a medias, en tópicos o estereotipos, en erróneas ideas preconcebidas.
La utilización de tales creencias y tabúes provocan, además de desinformación, efectos poco benéficos sobre la actitud social sobre la enfermedad, sobre la persona que la padece (por ejemplo, la pérdida de la memoria de un enfermo de Alzheimer y su familia).
Uno de tales efectos es el miedo y todas sus implicaciones, entre ellas una actitud de asilamiento y repulsión injusta con quienes sufren sus consecuencias o empeñan sus vidas en su cuidado y tratamiento. El uso menospreciativo y cruel de una enfermedad (como el Alzheimer) o de sus síntomas se ha extendido socialmente asociado a la burla o la compasión por la "pérdida de la memoria", y por ello genera que la sociedad la relacione con "algo que estigmatiza" socialmente ¿Cuántas familias sufren, han sufrido y sufrirán la sensación de percibir la aparición de tal o cual enfermedad como algo degradante? En algunos casos, este proceso conduce a la aparición de problemas físicos y mentales, tales como el asilamiento, elevados niveles de estrés, agotamiento y otros síntomas.
En muchos medios de comunicación, e incluso coloquialmente, es fácil comprobar que no son escasas las referencias a connotaciones peyorativas de términos como "Alzheimer" hechas por personas de diferentes circunstancias y en diferentes ámbitos. Las consecuencias de este soterrado condicionamiento social son el reforzamiento de la mala concepción e imagen que se ha construido alrededor de la enfermedad.
Revisando en Internet, encontramos un par de noticias que resultan, al menos curiosas pero, sobre todo, ejemplificadotas del uso erróneo de los conceptos de Alzheimer y pérdida de memoria. En ambas reseñas, delincuentes con cargos por asesinato (en situaciones y ciudades muy diferentes) justificaron ante los respectivos jueces las lagunas en el relato de los crímenes cometidos con un "me dio Alzheimer".
Afortunadamente, la valiosa labor divulgativa de muchos medios -apoyados en profesionales, instituciones científicas, asociaciones civiles y entidades públicas- ha ido rompiendo en varias partes las vallas que separan las sociedades "sanas" de las "enfermas". Este acercamiento vital es el que potencia la acción social y el que, en definitiva, permitirá que se genere y mantenga una sinergia suficiente y constante entre las partes implicadas en la tarea de derrotar la enfermedad, un hecho que ya se está haciendo palpable, al menos en las sociedades con mayor desarrollo socio-sanitario.
Pero aun queda mucho por hacer en el esfuerzo por derrotar las imágenes preconcebidas y construidas con deformidad sobre las enfermedades que incluyen la perdida de la memoria.
La exagerada valoración que nuestra sociedad actual hace de lo joven y bello, la valoración contradictoria del éxito contrapuesto a la felicidad, la idea de que lo revolucionario es joven y lo viejo conservador son sólo algunos de los elementos que alimentan la ignorancia y la perpetuación de ideas falsas. La pérdida de la memoria no debe ser una afección marginada, caricaturizada ni satanizada. Es una afección que puede ser tanto normal como indicadora de enfermedades graves, y por ello las sociedades invierten cada vez más recursos en lograr: diagnósticos cada vez más tempranos y agudos; valoraciones más exactas de incapacidades y dependencias; y la traducción de diagnósticos y valoraciones en prácticas socio-sanitarias que transformen las ideas construidas con deformidad en ideas con un profundo sentido humano, que permitan a la persona diagnosticada y su familia afrontar de manera digna las posibilidades de una vida de buena calidad.
El hecho de que la publicidad sea la única o principal fuente de financiamiento de muchos medios, no justifica el uso inteligente pero vulgar de las situaciones cotidianas que pueden afectar dolorosamente a los ciudadanos. Por el contrario, es un reto a usar tal inteligencia en la construcción de mensajes creativos pero a la vez reflexivos y respetuosos.
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








