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06-07-2007

Descanso y relajación para los cuidadores: Cómo tomarse y disfrutar unas vacaciones

Autor: Redacción Magazín Alzheimer


Llega la época de las vacaciones. Lamentablemente, las condiciones económicas, sociales y culturales a menudo obligan a concentrar en un mes todo el tiempo de descanso de un largo año de trabajo o dedicación, impidiendo el poder  distribuir convenientemente nuestros días de relajación a lo largo del año.

Nos enfrentamos pues a un puñado de días en los que se pretende desconectar y descansar, lo mejor es aprovecharlos al máximo. En la edición nº 34, 01-08-2005, de este boletín publicamos un artículo en torno a las queridas y temidas vacaciones a realizar junto con un familiar enfermo de Alzheimer y que os invitamos a releer en http://www.familialzheimer.org/prensa/noticias/ver/1966 

En este nuevo artículo queremos enfocar las vacaciones del cuidador, y ofrecer algunos criterios y sugerencias para lograr un verdadero descanso y disfrute de las mismas; de ello depende, en buen grado, nuestra situación a lo largo de los meses (a veces años) por venir.

Ojalá que no sea vuestro caso, el que hayan pasado varios años ya desde tus últimas vacaciones verdaderas, pero por si ello fuese así, con mayor razón necesitas que esta anhelada temporada sea provechosa al máximo.

¿Qué entenderías por unas buenas vacaciones? Habrá respuestas para todos los gustos. Algunas de las soñadas vacaciones serán marchosas y plagadas de actividades nocturnas; otras por el contrario serán todo un desborde de actividades físicas diurnas, otras en cambio pueden ser más relajadas y calmadas. En cualquier caso la clave es vivir estos días con el menor estrés posible, sea cual sea la actividad a la que nos dediquemos (ojalá sin excesos y siempre acorde con la capacidad física de cada uno)

Una de las fuentes de estrés más frecuentes a las que se enfrenta un cuidador que decide o desea tomarse unas vacaciones es el temor que les genera dejar a la persona querida y enferma e irse. Las personas que experimentan este sentimiento generalmente se preguntan si  algún día volverán a tener una vida normal. La respuesta es que sí, pero depende de cada uno. Lamentablemente, las dudas hacen que los deseos terminen sofocados por sentimientos tan válidos como el compromiso, el sentimiento de culpa, el amor.

Si fueras una de estas personas, y llevaras ya varios años sin tomarte un verdadero descanso, y consultaras a un profesional en materia asistencial o salud, éste enfáticamente os dirían que ¡no podéis volver a hacer lo mismo!, y quizás os añadiría una frase como esta: "¡Debéis pensar en vosotros mismos!" como primera forma de amar a quien cuidas; no quisieras enfermar tu también y entonces si dejar de poder ayudar a al ser querido.

No cabe duda que cuidar a un enfermo crónico es uno de los retos más grandes en la vida de una persona, y por es ello es común que el cuidador se sienta culpable si intenta tomarse tiempo para sí mismo. Si a esto le sumamos que no podamos afrontar la carga de recuerdos (y algunas idealizaciones) que nos pueden llegar sobre unas espléndidas vacaciones pasadas con nuestro ser querido en plenitud de condiciones, podemos caer en una espiral de tristeza, de sentimientos de pérdida y desazón que nos impida dar el paso de tomarnos las vacaciones deseadas.

Aunque mal de muchos es consuelo de tontos, la verdad es que, en todo el mundo, al menos una de cada cinco personas ayuda a un ser querido enfermo o discapacitado. Pero el consuelo no es ese, sino que las sociedades desarrolladas, cada vez cuentan con más medios para permitir que la carga del cuidador no sea tan brutal, y hay que aprovecharlas.

 

Algunas sugerencias para reducir el estrés y disfrutar de unas buenas vacaciones

A continuación te ofrecemos algunas sugerencias para reducir el estrés de los cuidadores y disfrutar las merecidas vacaciones:

1. Cuídate primero a ti mismo: Tu no puedes ser un buen y afectuoso cuidador si estás tan estresado que antes de las vacaciones redoblas tu labor sin descanso, incluso corriendo el riesgo de enfermar y tener que cancelarlas a última hora. No es fácil encontrar tiempo y motivación, pero seguro la encontrarás si meditas en que lo primero que está bajo tu cuidado eres tu mismo.

2. Come saludablemente: Imponte límites moderados en la alimentación de manera que evites los excesos de grasas saturadas, alimentos procesados, cafeína y azúcares. Una mala alimentación genera un mal funcionamiento gastrointestinal (fundamental para disfrutar unos días fuera de casa) y para no sentir exceso de fatiga. Los cereales, las frutas y las verduras y la adecuada combinación de alimentos es fundamental para estar ligero de peso (estomacal y mentalmente).

3. Haz ejercicio, de la forma y cantidad que te indique el médico o profesional en la materia. Una caminata de una hora, media hora en la bicicleta estática, en la banda, en el caminador o en la piscina son suficientes, y mejor si los acompañas de una buena tanda de estiramientos (recomendados por un profesional). Recuerda que cada quien tiene su propia capacidad atlética y sus propias metas; no imites a otras personas, intenta que tu programa se personalizado.

4. Procura tener un buen sueño, es decir, no prolongues demasiado la hora de ir a la cama (al menos de manera reiterada) y respeta las horas que consideras necesitas para levantarte descansado (evalúa y crea el ambiente necesario para lograr un sueño reparador). Tómate una siesta cuando sea necesario.

5. No dejes de darle la cara al sol, es decir no olvides que lo necesitamos para crear energía y para que muchos de los procesos bioquímicos de nuestro cuerpo se lleven a cabo. Así que tómate unos buenos rayos de sol al día y pásalos con abundante líquido. No olvides de cuidarte los ojos y la piel.

6. Si te sientes bien, si estás a gusto y cómodo, es el momento de dar gracias... hazlo a quien o a lo que tú quieras. La gratitud por estar vivo y estar bien es, al mismo tiempo, producto y fuente de salud mental y corporal. Un círculo vital beneficioso que permite respirar mejor. Aprovecha el momento y respira profundamente, de forma relajada, con pensamientos positivos. Si sabes meditar no dudes en hacerlo, a veces puede resultar tedioso, pero si vences ese momento será un espléndido regalo que te darás tía mismo.

7. Si consideras necesario acude a los grupos de apoyo, a los foros y talleres para cuidadores o familliares que se ofrecen en tu comunidad. Es importante no sentirse solo y muchas experiencias ajenas pueden ser enriquecedoras.

8. Si te notas signos de depresión, si vas muchos días seguidos con el ánimo bajo, si tiene a menudo pensamientos pesimistas y tristes, si te sientes agobiado acude al médico, no caigas en la trampa de decir "esto es pasajero" se me quitará. Puede que así sea, pero es mejor no correr el riesgo.

9. En la misma línea de lo anterior, acude a tu médico para que haga un chequeo general, al menos una vez al año, y te mande las analíticas de rigor para evaluar tu estado de salud.

10. Se riguroso con tu tiempo libre, es decir, trata de utilizarlo en cosas que en realidad disfrutes.

En este punto os preguntareis ¿qué tiene que ver esto con las vacaciones? Pues sencillo, al final, las vacaciones son un evento que, como cualquier otro, requiere que estéis saludables. No podréis disfrutar de un buen tiempo de relajamiento y diversión si no estáis sanos. Por otra parte, las vacaciones son un evento esporádico, y lo ideal es poder contar con una buena salud física y mental en cualquier época del año, no solo en las vacaciones (esencialmente del verano). Pero bueno, de cara a este tiempo de descanso vale tener en cuenta las siguientes sugerencias puntuales (recuerda que no es una tabla dogmática de cosas por hacer, solo una guía):

11. La idea de salir de vacaciones generalmente preocupa al cuidador de una enfermo de Alzheimer, por las consecuencias que ello puede tener con su ser querido. Pero no es solo esto lo que preocupa al cuidador que ha decido darse un corto tiempo de descanso, este tiempo necesita preparación.

12. Planifica tus vacaciones con anticipación, organiza tu plan y tómate el tiempo suficiente para hacerlo. Haz planes que no desborden tu capacidad física y mental de realizarlos y manejarlos en la realidad. Es cuestión de disfrutar, no de atragantarnos con todo lo que podríamos hacer con el tiempo libre.

13. Puede ser útil hacer una lista de cosa que necesariamente se deben realizar para consumar el plan vacacional (que tiene que ver con las vacaciones mismas o con el cuidado de la persona enferma mientras estás ausente), así como una lista de cosas alternativas que te gustaría hacer. Estas listas no deben conllevar a la rigurosidad, sino simplemente que deben ser ayudas, en un primer momento para hacerte recordar o tener en cuenta aspectos necesarios y en segundo término para ofrecerte alternativas.

14. No dudes en solicitar ayuda si la necesitas. No esperes a escuchar la frase ¿te puedo ayudar en algo?, que generalmente se escucha cuando ya ha pasado lo peor o las cosas ya no tienes solución. No es cuestión de descargar el peso en otros, pero confía en que siempre hay gente a tu alrededor dispuesta a darte una mano. Intentarlo no cuesta nada. Con relación a las vacaciones ¿qué tal preparar una cena previa a la que puedes invitar a tus amigos cercanos y familiares con quien cuentas para darte una mano? Si están dispuestos ellos podrían escoger una tarea de las que has anotado en tu lista de necesidades a atender para el cuidado de la persona enferma mientras estás fuera.

15. Se positivo. No es cuestión de dejarlo todo al azar ya que al final se resolverá todo por si mismo. Tampoco es asunto de tratar de convencerse de ello repitiéndolo mentalmente como un mantra. Es cuestión de sentirlo, de hacer cada momento de las vacaciones, desde su planificación hasta el regreso, un buen momento. Trata de enfocarte en las cosas que te gustan, no escatimes en sonrisas, en pasártelo bien. Rehuye lo que te produzca tristeza, malos recuerdos, angustia o culpabilidad. No es cuestión de olvidar lo que sigue aconteciendo a nuestro ser querido enfermo y a la familia toda, sino de encontrar un balance que permita que en esos días primen los buenos momentos y que sientas como se recargan tus baterías.

16. Solicita la ayuda profesional que requieras para que todo salga bien, tanto en el cuidado de tu familiar enfermo como en tus vacaciones o temporada de descanso. Es posible que incluso encuentres servicios adecuados exclusivamente a personas como tu. Acude a la asociación de familiares o servicios sociales respectivos, no siempre todo debe ser gestionado de manera particular y puedes levarte buenas sorpresas.

17. Finalmente, cambia de perspectiva: resuelve vivir el momento, saborea los buenos instantes y evita centrarte en los sentimientos que te hacen entristecer por la situación de tu ser querido. Imagínate a ti mismo en su posición, necesitando un cuidador que haga las cosas por ti todo el tiempo. Ahora pregúntate a ti mismo qué desearías para tu ser querido si le tocara cuidarte a ti ¿desearía verte continuamente triste, deprimido, hecho polvo, agotado, aislado de tus amigos, y sin desarrollar todo el potencial que tienes, incapaz de tomarse o disfrutar unas vacaciones? ¡Por supuesto que no!...

.....así que ¡ánimo y buenas vacaciones!, un tiempo necesario y que puede ser reconfortante y permitir equilibrarnos saludablemente.

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Comentarios

Enviado el 09-07-2007 a las 09:23


comentario al artículo Descanso y relajación para cuidadores

Gracias por el enfoque que le dais a este artículo. Solemos caer en el error de cuidar al enfermo más que a nosotros mismos y el resultado no siempre es positivo,nuestro animo no es el que debería ser y a veces nos damos cuenta cuando ya es tarde! Gracias tamibén por acompañarnos en tantos ambitos que son importantes en el día a día de un cuidador, desde nuestra salud mental y emocional hasta temas de seguridad personal en el hogar.Nunca os había agradecido por escrito sobre este magazine pero permitidme que hoy lo haga extensivo por los muchos artículos interesantes y reveladores que nos ofrecéis!! gracias y un saludo. Judith

Judith Domènech



Enviado el 29-10-2007 a las 04:19


m interesa tener informacion

hola, buenas noches mi nombre es Isabel estoy haciendo mi tesis en como ayudar a unapersona con alzheimer para tener unamejor calidad de vida, estoy en el noveno grado de Psicologia, es un tema que me apaciona he leido y me ha servido muchisisismo esta pagina y la de España es por eso que les pido que si hay unamanera mas directa de comunicarme para tener mas informacion me seria d mucha utilidad, gracias portener estos espacios tan buenos y utiles, gracias y mucha felicidadez. p.d.- soy mexicna

Isabel Hernandez


Atendido por: Mariona de Torres - Gestión de contenidos


Apreciada Isabel,

Nos alegramos que te pueda ser útil la información que ofrecemos en MagazinAlzheimer. Puedes comunicarte con nosotros a través de la siguiente dirección de correo electrónico: mdetorres@familialzheimer.org.

Un saludo.



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Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

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