Artículos
19-12-2007
Alzheimer 1
Autor: Santiago Marcos
Categoría: Alzheimer
Se soltó la mano sola de la de ella y a punto estuvo de caerse con un pilón de la iglesia pero la parte del cerebro no dependiente de la voluntad le echó un cable. A su cabeza le dio por mirar hacia arriba y por un momento pudo describir la estatua del ángel que parecía mirarlo con pena. Todo empezó a derretirse: los creyentes, las pinturas, los asientos; como cuando una figura de cera se derrite en medio de un incendio hasta convertirse en una masa amorfa previo un amonstruosamiento del rostro. No solo se sintió solo sino también perdido y aterrado. Luego, en un segundo, todo adquirió su normalidad y él alcanzó a pronunciar el nombre de su esposa, esa mujer que estaba debilitándose por días a medida que él se iba ausentando cada vez más y mas tiempo, tanto, que ya se cagaba sin saberlo: amor mío, Andrea, te quiero. Después de esta frase, la llama de las velas se transformó en un extraterrestre que quería abducirlo, y el paso de los creyentes al pacto se asemejaba al desfile de almas condenadas al alzhéimer de vuelta del juicio final. Se puso muy triste hasta que dejó de tener conciencia plena y ya no pudo sentir tristeza ni miedo ni nada, si acaso el latir de su corazón. Entonces Andrea lo unió a su mano. Como una fuerza prodigiosa el cariño transmitido pidió un favor a las neuronas enfermas de su esposo para que volviera una fugaz lucidez y él le dijo a su mujer: amor mío, déjate en paz, suéltame en la asociación esa y vive tu vida. Pero ella lo llevó a casa, lo lavó, le puso su pijama y cayó dormida en el sofá mientras él permanecía mirándola todo el tiempo, unas veces con conciencia y otras solo con amor.
Fuente: Diario de Córdoba
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








