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08-02-2008

Conversación con Paco Roca, autor de la novela gráfica “Arrugas”

Autor: Paco Roca - Carlos Acosta Rizo


El pasado 7 de febrero se presentó en Barcelona el álbum "Arrugas" de Paco Roca. Magazín Alzheimer fue cordialmente invitado al acto y aprovechó para entablar un diálogo con Roca, que transcribimos en este artículo. Paco Roca es también co-autor del libro de cómic "Historias del Olvido", por ello aprovechamos la oportunidad para hacerle algunas preguntas traslapadas.

Breve presentación del autor (tomada de "Historias del olvido")

Paco Roca es una de esas seis mil quinientos millones de personas que se levanta todos los días intentando que nadie le fastidie la jornada. Pertenece a ese menos del diez por ciento de la población mundial que son autores, también llamados egocéntricos. Cree, como un borracho de bar que da la paliza, que lo que cuenta interesa de algún modo a los demás. Esta necesidad de contar no se sacia sencillamente charlando con los amigos, no. Debe canalizarlo en un medio de masas, tal es su soberbia. Y aun más retorcido, en un medio de masas de minorías llamado tebeos. Fíjate tú, haya gente para todo... (www.pacoroca..com).

Breve reseña de la obra

"Arrugas" es un retrato sobre la vejez y el Alzheimer que ha sido previamente publicado en Francia con gran repercusión entre la crítica y el público del país vecino, siendo seleccionado entre los veinte mejores álbumes de entre los más de mil en 2007, y que en España ve la luz en una cuidada edición de la mano de la editorial Astiberri.

Paco Roca aborda en Arrugas temas delicados, hasta ahora escasamente tratados en el cómic, como el Alzheimer y la demencia senil. Lo hace de un modo intimista, sensible e incluso con un respetuoso humor que no cae en la caricatura. El cuidadoso trabajo de documentación del autor se refleja en el aire verosímil que se respira en el relato. Roca comenzó a recopilar anécdotas de los padres y familiares ancianos de sus amigos y visitó residencias de ancianos para saber cómo era la vida en ellas, un material de primera mano que le ha servido para estructuras una consistente ficción. Ives-Marie Labbé, crítico literario de Le Monde, ha escrito  de "Arrugas" que "Cuenta con precisión la batalla contra la vejez. Una batalla sin armas pero no exenta de lágrimas".

Diálogo con Paco Roca

Magazín Alzheimer (M.A.): ¿Hay un boom mediático con respecto al cerebro, la memoria-olvido, el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer?

 

Paco Roca (P.R.): Yo creo que sí. Por estos días son noticia las personas públicas que lo padecen. En poco tiempo se han estrenado tres películas sobre el Alzheimer. Pero nada de esto es casual. Hace años no se tenía una conciencia social sobre este problema y cada vez nos toca de más cerca. No conozco los datos pero parece que cada vez hay más personas que padecen Alzheimer, o quizá es porque ahora se diagnostica como tal, pero el caso es que todos conocemos a alguna persona que lo padece o incluso son nuestros padres o familiares mayores los que sufren esta enfermedad.

M.A.: ¿Se siente la presión social, evidenciada como necesidad, para crear sobre estos temas?

P.R.: En cierta forma influye. Sabes que el tema que vas tratar  interesa a la gente, que lo que estás contando no es un caso aislado. Que tus amigos tienen algún familiar con Alzheimer.

M.A.: ¿Por qué la vejez como temática del cómic?

P.R.: Por un tema personal, me da miedo la vejez. Mis padres pasan de los setenta. Aunque tienen buena salud, me entristece mucho ver como envejecen. Mi madre que siempre ha sido muy activa ahora necesita de un bastón para caminar y mi padre comienza a tener preocupantes olvidos. Cada vez que voy por casa de mis padres parece la visita a una farmacia, me cuentan con todo detalle los medicamentos que están tomando, cómo reaccionan y qué han tenido que tomar para poder combatir los gases que les ocasionan las pastillas de la circulación por ejemplo. Por eso tenía la necesidad de contar todo lo que siento ante esas cosas, necesitaba hacer una historia sobre la vejez.

M.A.: ¿Por qué el Alzheimer aparece tan fuertemente en el cómic?

P.R.: El padre de uno de mis mejores amigos tenía Alzheimer. Conocía a su padre desde hacía muchos años, siempre lo veía sentado en un sofá leyendo, tenía una gran biblioteca y una gran cultura. Para mi era el ejemplo de lo que me gustaría ser llegado a su edad. Por eso, me impresionó tanto cuando mi amigo me contó que tenía Alzheimer. Poco a poco fui viendo su decadencia y me pareció la más horrible de las enfermedades. Empecé a informarme sobre esta enfermedad y me di cuenta de lo presente que estaba ésta en la sociedad. El caso de Emilio, el padre de mi amigo no era ni mucho menos un caso aislado. Muchos conocidos tenían también familiares con Alzheimer.

M.A.: ¿Qué lleva a un hombre joven a reflexionar y a crear sobre el olvido?

P.R.: Bueno, como decía García Márquez en El amor en los tiempos del colera, cuando te miras en el espejo y empiezas a parecerte a tu padre es que te estas haciendo mayor. Estoy más cerca de los cuarenta que de los treinta. Ver a mis padres y documentarme sobre la vejez en las residencias para crear "Arrugas" me hizo reflexionar e inevitablemente pensar que mi futuro puede que no llegue a ser muy diferente. Uno de los miedos que tuve a la hora de afrontar "Arrugas" era precisamente ese, que no soy un anciano. Temía no saber cómo piensa una persona mayor. Entonces recordé una anécdota que contaba Camilo J. Cela sobre la vejez. Decía que desde que era pequeño siempre saltaba un banco que había cerca de su casa, le gustaba hacerlo. Siempre que pasaba por ahí su cabeza le decía que lo saltase. Y así lo hizo durante muchos años, hasta que llegó un momento en que seguía deseando saltarlo, su cabeza le decía que lo hiciese pero su cuerpo se negaba a ello. Esa fue la clave para hacer una historia sobre ancianos. La cabeza sigue siendo siempre la misma.

Sobre el olvido

M.A.: ¿El olvido es solo cosa de hombres viejos y enfermos, y de sociedades enfermas? También necesitamos olvidar ¿no crees?

P.R.: Bueno, puede ser; por ejemplo el olvido histórico, la manipulación histórica, pero ese sería otro tema. El olvido es una necesidad humana para vivir. Continuamente estamos siendo bombardeados por sensaciones de todo tipo; sonidos, olores, conversaciones... El cerebro debe obviar y olvidar toda la información superflua para centrase tan sólo en la que necesitamos en ese momento para comer, cruzar la calle... A otra escala necesitamos el olvido para poder vivir, sería insufrible vivir con la misma intensidad toda la vida la muerte de un familiar o la ruptura con tu pareja. Muchas veces manipulamos de forma inconsciente el olvido. Cuando rompemos una relación, con el paso del tiempo nos cuesta recodar qué hacía tan especial a esa persona.

M.A.: ¿El recuerdo ya es un poco el olvido? ¿Se añejan los recuerdos? ¿Se valora demasiado a la memoria?

P.R.: Sí, estoy de acuerdo contigo. Los recuerdos no son fiables, los transformamos a nuestro antojo y se manipulan con los recuerdos de otras personas. Es muy normal cuando comentas algo pasado con una persona y lo recuerdas con ella, cada uno tiene un recuerdo diferente del mismo hecho e incluso, con el tiempo y tras contar los recuerdos muchas veces con esa persona, acaba habiendo un único recuerdo "artificial" compartido por los dos.

El olvido en "Historias del Olvido" y en "Arrugas"

M.A.: ¿El olvido se ofrece, a veces, como una ruta para entrar en uno mismo?

P.R.: Sí, es muy curioso, y a veces placentero, cuando una sensación, un olor, despierta un recuerdo de algo que pensábamos totalmente olvidado. Empiezas a tirar de ese recuerdo y surge todo un mundo que estaba enterrado en el olvido.

M.A.: ¿Por qué las aves como agente intermediario de los recuerdos en "Historias del Olvido"?

P.R.: Yo creo que el uso de los pájaros es un elemento poético. Quizá para expresar algo frágil, algo volátil, que los recuerdos salen volando, y a veces, vuelven.

M.A.: ¿La literatura, el arte son herramientas contra el olvido (un cuento, un cómic, una película?

P.R.: Creo que sí, es una forma egocéntrica de no caer en el olvido. Quizá por eso, por exceso de ego, los que creamos pensamos que nuestras opiniones no se pueden quedar tan sólo en una conversación con los amigos, eso es demasiado efímero. Necesitamos plasmar nuestras ideas de una forma "inmortal" en una película, en un libro o en un tebeo. Aunque esto es falso y quedan en el olvido inevitablemente. Tan sólo es cuestión de tiempo.

M.A.: ¿Por qué el cambio de registro una especie de surrealismo en "Historias del olvido" a algo más cotidiano en "Arrugas"? (también evidente en el tipo de dibujo y en el guión).

P.R.: Bueno, cada historia necesita de un registro gráfico diferente para hacerla creíble. Historias del Olvido, como tú dices era más surrealista, le iba ese tipo de dibujo. En cambio Arrugas debía quedar creíble, tiene un estilo más amable, unos colores un tanto melancólicos, otoñales, la narración es muy pausada. Todo esto no puede dejarse al capricho del autor, cada historia pide su forma de contarse para que funcione.

M.A.: De nuevo en "Arrugas" ¿Qué representa la segunda planta? ¿Tu propio miedo y el miedo social?

P.R.: La segunda planta simboliza el miedo a dejar de ser "persona", en el sentido en el que solemos entender el término. Es dónde las personas pierden, no sólo todos sus recuerdos, si no también las funciones básicas que aprendieron a lo largo de toda su vida. Todas las demencias son tristes, pero el Alzheimer me parece la enfermedad más devastadora que existe. SI en cierta forma somos todo lo que hemos vivido, todos los recuerdos acumulados, las sensaciones... Una enfermedad que se come nuestros recuerdos hasta dejarnos la cabeza vacía resulta terrorífica.

M.A.: ¿Cuál es la idea de los rostros indefinidos, las páginas en blanco y de los episodios terminados abruptamente?

P.R.: He intentado plasmar así los olvidos, la perdida de la memoria. En una primera fase del Alzheimer, aun somos conscientes de los olvidos. Un amigo me contaba cómo su padre con Alzheimer se levantaba en mitad de la noche para afeitarse. Mi amigo le hacía entender que ni eran horas ni tenía que ir a trabajar ya. Imagino el miedo de su padre al volver a ser consciente de lo que estaba haciendo. Ese miedo, la rabia y la impotencia ante esos olvidos quería contarlos en el tebeo. De ahí los cortes y la presencia del blanco que es muy importante en este álbum. Las dos páginas en blanco del final son como un desvanecimiento de los recuerdos de Emilio, de la residencia. Pero con la placidez de una nube que pasa para dar paso a otras historias, como la del epílogo.

M.A.: ¿La soledad un mal tan feroz como el olvido?

P.R.: Creo que al final la soledad es el auténtico tema de "Arrugas". Y la soledad es una forma de olvido, el olvido de no poder compartir tus recuerdos con nadie.

M.A.: ¿En arrugas hay un cuestionamiento fuerte a la familia?

P.R.: Sí, pero sin cuestionar ninguna conducta. No soy nadie para juzgar los casos concretos de la conducta de ninguna familia ante la vejez de uno de sus miembros. No hay una única solución. Simplemente he expuesto los problemas desde el punto de vista de las personas mayores. Hay gente que olvida a los ancianos en una residencia y otros que los dejan allí porque no pueden permitirse contratar a una persona que los cuide en su casa. Hay gente que después de leer "Arrugas" me ha dicho que jamás dejará a sus padres en una residencia, otros que tenían algún familiar en una residencia han ido a verlos más a menudo y otros que al acabar de leerlo han sentido la necesidad de llamar por teléfono a su madre para saber qué tal estaba. Eso me emociona. 

M.A. Un breve comentario sobre el personaje de Miguel, que en mi concepto es el más atractivo de  "arrugas", enfrentado a su vejez pero también a la lucidez en medio de las afecciones de los otros.

P.R.: Miguel es el antagonista de Antonia, dos formas diferentes de ver la vejez. Antonia la acepta y Miguel la odia. Odia la vejez, piensa que es una broma pesada y odia del mismo modo a los ancianos. Cuando estaba escribiendo la historia Arrugas era la historia de Emilio y su decadencia, pero poco a poco Miguel fue cogiendo más protagonismo hasta convertirse en el centro de la historia y el que, en la vejez, descubre la necesidad del cariño y la amistad.

M.A. Para terminar ¿Podrías sintetizar, en pocas palabras, el fundamento de de uno y otro cómic?

P.R.: "Historias del Olvido" es una bonita metáfora sobre los olvidos, y "Arrugas" se resumiría en cierta forma con la cita de Buda del comienzo del álbum: "La nube no desaparece se convierte en lluvia. Aun perdiendo todos nuestros recuerdos, aunque ya no seamos los de antes, hay algo en nosotros que sigue apreciando y necesitando cariño. Nos convertimos en otra cosa".

¡Gracias Paco, felicitaciones!

Realmente es un placer encontrar personas como nuestro entrevistado y sentir su atento compromiso; un hombre amable, curioso y de elegante trato. Juzgar su obra está en vuestras manos... vale la pena dedicarle un tiempo a leer los álbumes "Arrugas" e "Historias del Olvido"... y plantearse cosas... como Paco.

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Comentarios

Enviado el 11-02-2008 a las 02:05


Cometario

Leí la entrevista y me parece muy interesante, me gustaría conseguir los libros soy de Guatemala y me interesa el tema, soy Terapeuta Familiar, y quiero escribir mi tesis sobre la vejez.

Paco Roca



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