Artículos
20-02-2008
¿La sociedad actual propicia la desatención de nuestros abuelos?
“Los enfermos con deterioro cognitivo pueden ser agresivos y sus cuidadores sufren mucha tensión ”
Autor: ANTONI SALVÀ , director del Institut de l´Envelliment de la Universitat Autònoma de Barcelona
Categoría: Envejecimiento
El envejecimiento de la población y los cambios en las características sociales y de salud de las personas mayores son determinantes en la configuración de la sociedad del siglo XXI. Las necesidades de atención en un sentido amplio se ven influenciadas por el estado de salud, la capacidad de participar y de tomar decisiones y las propias expectativas de la misma persona mayor. También, por los cambios en el entorno familiar y, finalmente por las políticas públicas desarrolladas para promover un envejecimiento activo o para dar seguridad y ayuda a la persona mayor o a su entorno familiar en determinadas circunstancias. Lógicamente, estos tres aspectos se entremezclan entre sí influyendo en un sentido positivo o negativo en una determinada situación de desatención.
El colectivo de personas mayores es heterogéneo, y a pesar de que como grupo son los que padecen más problemas de salud y mayores porcentajes de discapacidad, nunca antes habían vivido durante tantos años y en conjunto tan bien de salud. Estudios recientes nos permiten afirmar que también en nuestro país las personas mayores envejecen con mejor nivel de salud y con menor discapacidad ahora que hace tan sólo quince años.
Por otra parte, la movilidad laboral, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, las características de los domicilios, la voluntad de independencia de los jóvenes y también de las propias personas mayores favorecen que una buena parte de ellas vivan solas o con su pareja también mayor. Alrededor del 20% de la población de personas de 65 y más años viven solas, en general, no por propia voluntad sino a consecuencia de la viudedad, y alrededor de la mitad de los hogares en que hay una persona mayor vive con su pareja. Finalmente, una tercera parte vive en un hogar con tres o más personas, en las que generalmente una de ellas es una hija o un hijo.
El maltrato incluye diversas situaciones; de ellas, las más frecuentes son la negligencia, el abandono o el maltrato psicológico y menos frecuentes el maltrato físico y el abuso económico. Diversos estudios e informes sitúan la prevalencia de maltrato en cualquiera de sus formas en un amplio rango entre el 1% y el 7% de las personas mayores. Los factores de riesgo varían. En general, las mujeres y los más mayores, así como los más frágiles y que tienen algún grado de discapacidad, están más expuestos.
En el grupo de personas con deterioro cognitivo, cuyo paradigma son las que sufren enfermedad de Alzheimer, los factores de riesgo están asociados a las conductas agresivas que en ocasiones puede presentar el propio enfermo pero, sobre todo, a la sobrecarga que padece el cuidador. Disponemos de menos información sobre el maltrato entre los que viven en residencias y, sin embargo, algunas prácticas probablemente minoritarias, como el uso de sujeciones inadecuadas o de pañales innecesarios, son ejemplos de maltrato psicológico originado en mala praxis asistencial.
Por otra parte, la mayor sensibilidad social y la formación entre los profesionales de la salud y de los servicios sociales, los protocolos preventivos y el propio desarrollo de las políticas sociales preventivas y asistenciales deberían permitir compensar los otros factores comentados, teniendo en cuenta que, al final, no podemos olvidar la responsabilidad individual del maltratador único que finalmente puede modificar sus conductas.
El colectivo de personas mayores es heterogéneo, y a pesar de que como grupo son los que padecen más problemas de salud y mayores porcentajes de discapacidad, nunca antes habían vivido durante tantos años y en conjunto tan bien de salud. Estudios recientes nos permiten afirmar que también en nuestro país las personas mayores envejecen con mejor nivel de salud y con menor discapacidad ahora que hace tan sólo quince años.
Por otra parte, la movilidad laboral, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, las características de los domicilios, la voluntad de independencia de los jóvenes y también de las propias personas mayores favorecen que una buena parte de ellas vivan solas o con su pareja también mayor. Alrededor del 20% de la población de personas de 65 y más años viven solas, en general, no por propia voluntad sino a consecuencia de la viudedad, y alrededor de la mitad de los hogares en que hay una persona mayor vive con su pareja. Finalmente, una tercera parte vive en un hogar con tres o más personas, en las que generalmente una de ellas es una hija o un hijo.
El maltrato incluye diversas situaciones; de ellas, las más frecuentes son la negligencia, el abandono o el maltrato psicológico y menos frecuentes el maltrato físico y el abuso económico. Diversos estudios e informes sitúan la prevalencia de maltrato en cualquiera de sus formas en un amplio rango entre el 1% y el 7% de las personas mayores. Los factores de riesgo varían. En general, las mujeres y los más mayores, así como los más frágiles y que tienen algún grado de discapacidad, están más expuestos.
En el grupo de personas con deterioro cognitivo, cuyo paradigma son las que sufren enfermedad de Alzheimer, los factores de riesgo están asociados a las conductas agresivas que en ocasiones puede presentar el propio enfermo pero, sobre todo, a la sobrecarga que padece el cuidador. Disponemos de menos información sobre el maltrato entre los que viven en residencias y, sin embargo, algunas prácticas probablemente minoritarias, como el uso de sujeciones inadecuadas o de pañales innecesarios, son ejemplos de maltrato psicológico originado en mala praxis asistencial.
Por otra parte, la mayor sensibilidad social y la formación entre los profesionales de la salud y de los servicios sociales, los protocolos preventivos y el propio desarrollo de las políticas sociales preventivas y asistenciales deberían permitir compensar los otros factores comentados, teniendo en cuenta que, al final, no podemos olvidar la responsabilidad individual del maltratador único que finalmente puede modificar sus conductas.
Fuente: La Vanguardia
Agenda
6th International Conference on Frontotemporal Dementia
Fecha
03-09-2008 al 05-09-2008
Lugar
Rotterdam - Holanda
Organizado por
Erasmus Medical Center - Dept. of Human Genetics VU Medical Center Amsterdam, The Netherlands
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