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02-07-2008

Asturias/«Toda ayuda es poca»

“Toda ayuda es poca». Ése es el resumen del mensaje que los familiares que ejercen como cuidadores de personas con dependencia quieren transmitir al Principado. Incluso, al Gobierno central, puesto que, apuntan algunos, «es una ley estatal y debe ser el Gobierno el que controle que funcione bien en todas partes». ”

Autor: CH. TUYA| LUGONES

Categoría: Dependencia

Eso no significa que los cuidadores familiares, que perciben sueldo como si de profesionales se trataran, aunque nunca más de 450 euros al mes, y que han sido dados de alta en la Seguridad Social tengan una idea negativa sobre la aplicación.
Todo lo contrario, algunos, como Begoña Expósito, asegura que «llevo tantos años cuidando a mi hija sin ninguna prestación que, la verdad, todo lo que me den me parece bien. Porque es que, antes, no me daban nada». Esta vecina de Noreña, que es madre de una adolescente con el máximo grado de dependencia debido a un accidente, reconoce que la espera «fue larga, ya que solicitamos que fuera valorada en junio pasado y, hasta este mismo mes, no he recibido la paga mensual».
Aunque su hija pasó de forma automática al nuevo sistema de atención social, lo cierto es que la prestación asignada, los 450 euros, «tardaron en llegar. Pero, cuando lo hicieron, fue todo junto, con carácter retroactivo al día en que presenté la solicitud».
«Antes no había nada»
Casi el mismo periplo recorrió Ángeles Suárez, vecina de Oviedo, que «presenté todo casi a la vez que Begoña». Ella lo hizo porque cuida a una familiar «que tiene un alto grado de dependencia». Ambas entienden que, en estos primeros momentos, «estamos sorprendidas, porque, insisto -dice Begoña- antes no nos daban nada, y ahora tenemos una paga».
No obstante, sí observan «que todavía hay mucho por hacer» y ven como un problema que irá a más «el que la ayuda a domicilio no sea compatible con las prestaciones». En ese sentido, el hecho de que la ley obligue a elegir entre prestación económica o servicio, ha llevado al Principado a eliminar, para los que apuestan por cobrar, la ayuda a domicilio.
Y ese aspecto no es comportado por familiares como Elena Llano, de Noreña, quien se muestra preocupada «porque tengo a mi cargo a mis padres, ambos enfermos, y ahora me dicen que si quiero recibir una prestación, tengo que renunciar a la ayuda a domicilio. Y eso para mí es básico, porque, con el dinero que me dan, no llega para nada».
Aunque espera que la situación «se solucione», porque aún no ha recibido la resolución en firme del Principado, no esconde su temor «a que nos quedemos sin la ayuda a domicilio y, con mi padre encamado y mi madre en silla de ruedas, no sé cómo me voy a arreglar».
Respecto a la formación que ahora les ofrecen, las tres cuidadoras coinciden en que «siempre se puede aprender», pero todas son veteranas «en cuidar a nuestros familiares». La más experta, Elena, lleva «quince años cuidando de mi padre, algo muy duro, porque cuando él empezó con el Alzheimer, apenas sí se sabía sobre esa enfermedad».
Lo que ninguna ve «aprovechable», es la oferta de plazas 'respiro', porque, insisten, «nosotros nos quedamos con nuestros familiares». Begoña aclara que, en el caso de su hija, «yo cuento con el apoyo del colegio Latores, que tiene curso de verano y campamentos, que a ella le vienen muy bien». Ángeles y Elena tienen claro que ninguno de sus familiares «querría irse. Nosotros les cuidamos porque les queremos y, sobre todo, porque ellos quieren vivir en sus casas».
1.200 euros al mes
Todas estas preocupaciones llegaron, de viva voz, a la consejera de Bienestar Social, ya que Pilar Rodríguez no se limitó a presentar la guía, sino que se reunió con todos los familiares para aclarar las dudas que tuvieran sobre la ley.
Respecto a la polémica ayuda a domicilio, fue Paulo González, director general de Prestaciones y Servicios de Proximidad, Paulo González, quien insistió en que «la ley es clara, los servicios son preferentes y, en el caso de que se apueste por una prestación, ésta es excluyente de los anteriores».
Así, asegura que la ayuda a domicilio «es, en sí mismo, un servicio, que cuesta más de 1.200 euros mensuales, tirando por lo bajo, puesto que 90 horas al precio más bajo, 12,95 euros, es la cifra que sale».

Fuente: El Comercio Digital

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Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
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Organizado por
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