| VII Conferencia Bienal Barcelona/Pittsburgh |
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| La demencia hoy | 12-14 Mayo 2010 |
| VII Barcelona/Pittsburgh Biennial Conference |
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| Dementia today | 12TH-14TH May 2010 |
Agenda
VI Simposio de Actualización en Demencias "Avances en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer"
Fecha
28-09-2010 al 28-09-2010
Lugar
Sala d'Actes - planta 10 - Hospital General Universitari Vall d'Hebron
Organizado por
Unitat de Trastorns de la Memòria de l'HUVH i Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades
Artículos
09-02-2009
La capacidad de conducir en personas con Alzheimer leve (I – Aspectos Generales y Evaluación)
Autor: Carlos Acosta Rizo
El declive cognitivo progresivo que sufren las personas que desarrollan la enfermedad de Alzheimer (EA) les conduce, en un momento dado, a incapacitarles para conducir un coche. No son pocas las personas diagnosticadas con Alzheimer leve que consideran que aún están en capacidad de conducir su coche y es posible que así sea, pero ¿cuál es realmente el "límite de seguridad" que prevenga accidentes y otros incidentes, a la vez que conserve los derechos y la libertad de la movilidad de la persona enferma?
El proceso de decisión de dejar de conducir o de impedir que el familiar enfermo lo haga es complicado y, a menudo, conflictivo. Por ejemplo, las personas con EA pueden decidir continuar conduciendo más allá de tal hipotético "límite de seguridad" o por el contrario asumir el riesgo a costa de deprimirse; de otro lado, la familia puede restringir prematuramente la conducción o, en el extremo opuesto, ignorar el problema y dejarlo conducir cuando se sospecha su incapacidad para ello.
Tanto en la Unidad de Diagnóstico como en el Centro de Día de Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades son numerosos los casos que evidencian que la conducción de vehículos automotores en la fase inicial de la enfermedad se erige como una gran encrucijada social, y un problema a afrontar por los familiares de un enfermo de Alzheimer en fase leve.
Prueba de ello, es el siguiente mensaje dirigido a nuestra redacción y que trascribimos aquí pues resume bien parte de la situación que padecen las familias.
«Estimados Señores:
Tenemos un familiar con diversos problemas psicofísicos, tiene un problema grave de corazón con obstrucción de arterias, y le han dado varios infartos cerebrales. También tiene una demencia que, aunque no está diagnosticada como Alzheimer, se va deteriorando en reflejos y capacidad de memoria. El asunto es que después de que hace unos meses vendió el coche porque no le permitían conducir, ahora resulta que se ha empeñado en comprarse uno y en renovarse el carnet, objetivo, este último que ha conseguido, reafirmando su empeño por conducir.
No sabemos dónde ha ido ni qué tipo de pruebas le habrán hecho, pero estamos seguros que no ha pasado ningún test, simplemente porque no podría pasarlo y, evidentemente no ha presentado ningún informe médico a la hora de la renovación.
Mi madre y toda la familia está angustiada porque no sabemos qué hacer ni a quién recurrir. Tememos no sólo por él sino por la posibilidad de que atropelle a alguien o cause un accidente; sabemos que no quiere para ir lejos, sino para hacer "recaditos", pero aún así no queremos que coja el coche.
Mi madre por más que ha intentado hablar con él le ha resultado imposible hacerlo recapacitar, porque además de ser tozudo, ha perdido la capacidad de razonar y se comporta como un niño cuando le apetece un capricho, es inútil hablar con él.
¿Qué podemos hacer? ¿Hay algún medio para conseguir que se lo invalide?
Muchas gracias».
Así pues, éste no es un asunto fácil de resolver de forma objetiva, ni siquiera por parte de los profesionales de la salud y menos aun por las autoridades de tránsito. El tema tiene cola y ha venido siendo abordado desde años atrás. En 2005 publicamos en el boletín nº 38 de Magazín Alzheimer un par de artículos relacionados con el tema (1)
Sin embargo, queremos en este boletín poneros al día sobre algunas de las consideraciones y sugerencias más recientes sobre este tema.
Aspectos generales de la alteración de la capacidad de conducir
A causa de la Enfermedad de Alzheimer (EA) la capacidad para conducir se altera precozmente. Esta aseveración está fundamentada en varios estudios que arrojan que los conductores con enfermedad de Alzheimer en estadio leve identifican un número significativamente menor de lugares de referencia y de señales de tráfico, y cometen más errores de seguridad sancionables durante la conducción que conductores de la misma edad pero neurológicamente sanos (2).
La pérdida de memoria, la desorientación, el aumento del tiempo de reacción y la disminución de la capacidad de concentración y razonamiento que devienen con el desarrollo de la enfermedad pueden generar las situaciones de conducción arriba mencionadas, que harán de esta una actividad poco segura y temeraria.
En otros términos, los conductores con EA sufren deterioro en la tarea de búsqueda visual y reconocimiento de destinos en ruta; las exigencias de tales objetivos en cuanto a percepción visual, atención, funciones ejecutivas y memoria aumentan probablemente la carga cognitiva, empeorando la seguridad de la conducción.
La evaluación de la capacidad de conducir
Aunque cada caso es diferente, y el curso de la enfermedad varía, es evidente el empeoramiento generalizado de la seguridad de la conducción de un enfermo de Alzheimer leve a causa de las alteraciones de diversas funciones (P. ej., en la tarea de búsqueda visual y reconocimiento de destinos en ruta) y la carga cognitiva que les genera tales exigencias. A pesar de ello, el enfermo suele no reconocer estas dificultades, resta importancia a la complejidad de la conducción y sobrestima sus habilidades.
Ante estas circunstancias ¿cómo hacer que el riesgo generado por el deterioro cognitivo en personas con EA leve se refleje en las valoraciones de la idoneidad para la conducción realizan las autoridades respectivas que desconocen tal situación?
El sistema actual de evaluación de la capacidad de conducir de las autoridades de tránsito no permite detectar que se ha sobrepasado un riesgo admisible, debido a que no abarcan mediciones adecuadas asociadas a la cognición, a la percepción visual, a la función motora de una persona con EA leve.
Por ello, es necesario que tales métodos de evaluación integren pruebas controladas, en vehículos instrumentados, de aquellas funciones comúnmente alteradas en personas con Alzheimer u otras demencias (visión, percepción, memoria y atención), en escenarios de conducción implementados en un vehículo instrumentado, con tal de identificar los problemas derivados de tales alteraciones y del riesgo que ello genera.
En tanto se integran este tipo de evaluaciones, también se podría instrumentalizar que los agentes sanitarios puedan suministrar diagnósticos orientativos de la capacidad de conducir de una persona diagnosticada con EA leve, de acuerdo a las pruebas más o menos rutinarias.
En este aspecto, y en el caso específico de España, en años recientes se ha venido realizando un estudio sobre la "Valoración neuropsicológica específica de la capacidad de conducción en los pacientes con deterioro cognitivo leve y demencia".
La investigación ha sido patrocinada por la Fundació Mapfre y llevada a cabo por un grupo de investigadores de la Unidad de Demencias del Servicio de Neurología de la Mutua Terrassa, encabezado por la neuropsicóloga Dolors Badenes G.
El objetivo del estudio ha sido comprobar la idoneidad de las pruebas de las pruebas que se utilizan en España para la renovación del carné de conducir. Según la investigación, el ASDE DRIVER TEST es la prueba estándar utilizada en España, que se ha comparado con el test USEFUL FIELD OF VIEW (UFOV), utilizada en los Estados Unidos.
El test ASDE utilizado en España consta de cuatro pruebas que evalúan los siguientes parámetros: Velocidad de anticipación; coordinación viso-motriz; tiempo de reacciones múltiples; atención concentrada y vigilante a la monotonía.
Los resultados de este estudio arrojaron que los resultados obtenidos en las pruebas para evaluar el tiempo de reacciones múltiples y la atención concentrada y vigilante a la monotonía son clave para la predicción de accidentes. Lamentablemente, estas pruebas normalmente no se llevan a cabo en los exámenes para obtención o renovación del carné de conducir en España.
Los resultados obtenidos indican que el test UFOV muestra una mayor especificidad y sensibilidad frente al ASDE, permitiendo predecir entre el 81 al 89% de los accidentes y establecer categorías de puntuaciones indicadoras de la valoración de la capacidad de conducir, así: 1. Muy bajo; 2. Bajo; 3. Bajo moderado; 4. No conducir; 5. No conducir
A pesar de ello, se ha seguido investigando para encontrar pruebas que muestren sensibilidad y especificidad aun mayores, evaluando no sólo con los dos primeros subtest de la prueba ASDE sino con la totalidad de la prueba para comprobar su utilidad.
Un estudio recién publicado en la revista Neurology (3), realizado por investigadores del Departamento of Biostatistics - University od Iowa College of Public Health, apuntó directamente a medir la asociación de la cognición, la percepción visual, y la función motora con la conducción segura en la enfermedad de Alzheimer, valorando el desempeño de un número de personas con EA leve y otras sanas de cara a un marcador cognoscitivo compuesto llamado (COGSTAT).
Las conclusiones del estudio indican que los conductores con EA mostraron un claro rango de desempeño en las pruebas de cognición, visión y habilidades motoras. Las pruebas utilizadas en el COGSTAT ofrecen un valiosa herramienta predictiva del desempeño al volante, más allá del simple diagnóstico de la enfermedad, y de si el paciente con EA puede operar con seguridad un vehículo a motor.
Consideraciones finales
En resumen, las pruebas que se han utilizado para predecir capacidades de conducción en personas con demencia incluyen las valoraciones del estatus cognitivo (para identificar conductores inseguros), las medidas de atención selectiva (para diferenciar conductores seguros de los inseguros), las pruebas MMSE, las pruebas neuropsicológicas como las de la figura compleja de Rey-Osterrieth y la de retención visual de Benton, utilizadas por los investigadores de Universidad de Iowa Hospitals and Clínics (2005-2009), así como las ASDE y la UFOV.
Las personas diagnosticadas con demencia tiene el derecho de continuar conduciendo durante el mayor tiempo posible en tanto sea seguro que lo hagan. Este límite de seguridad deberá ser establecido por medio de evaluaciones objetivas por parte de los profesionales de la salud y las autoridades de tránsito, una tarea por cumplir en casi todos los paises.
No es una tarea fácil, pues no existe una prueba única que determine cuándo el riesgo generado por el deterioro cognitivo de una persona que padece demencia debe ser considerado límite e indicador de la necesidad de dejar de conducir. Es necesario integrar los diagnósticos que se realizan en el sistema sanitario en las bases de datos de la DGT y autoridades de tránsito, de modo que se traduzcan en una ayuda a la hora de revalidar o modificar la vigencia de los permisos de conducción.
Referencias
(1)
http://www.familialzheimer.org/prensa/noticias/ver/1982 ("La valoración de la capacidad de conducir") http://www.familialzheimer.org/prensa/noticias/ver/1981 ("Dejar de conducir, más allá de la simple movilidad")
(2)
E.Y. Uc, et al. (2005): "Driver landmark and traffic sign identification in early Alzheimer's disease". Journal of Neurology, Neurosurgery ans Psychaitry 2005: 76: 763-768.
Ott, Brian - Alpert, Warren, et al. (Rhode Island Hospital and Brown University), et al. (2008): "Driving Proves Potentially Hazardous For People With Early Alzheimer's". Neurology, the medical journal of the American Academy of Neurology. January.
(3)
Dawson, J.D., et al. (2009): "Predictors of driving safety in early Alzheimer disease". Neurology, 72: 521-527.






