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Charla "La memoria y la atención. Cambios en la edad adulta" - Jornadas de Puertas Abiertas - Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades

Fecha
22-09-2011 al 22-09-2011

Lugar
Centro Cívico Cotxeres de Sants - Barcelona - España

Organizado por
Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades

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Charla "Tipos de memoria y por qué se afectan"- "La respuesta social ante la demencia" - Jornadas de Puertas Abiertas - Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades

Fecha
13-09-2011 al 13-09-2011

Lugar
Centro Cívico Can Deu - Barcelona - España

Organizado por
Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades

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"Ageing and Neurodegeneration"

Fecha
01-09-2011 al 04-09-2011

Lugar
Bergisch Gladbach - Alemania

Organizado por
DZNE, the German Center for Neurodegenerative Diseases and the Max Planck Institute for Biology of Ageing

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08-09-2010

El envejecimiento satisfactorio, una opción real

Autor: Redacción Magazín Alzheimer


La idea del envejecimiento, los umbrales y condiciones de la vejez han venido siendo reevaluados en las últimas décadas, y las nuevas concepciones asociadas a condiciones menos rígidas y globalizantes, nos ponen de cara a una etapa de la vida con muchas posibilidades. 

 

Los índices de la salud y de la vejez

Si estuviéramos en el siglo XVI y los interesados de turno quisieran averiguar cuál era el estado de salud de la población ¿qué parámetros utilizarían? No me quiero aventurar a plantear algunos cuantos que tengo en mente, pero si me atrevería a pensar que el índice de esperanza de vida no estaba entre los principales ¿Cómo utilizarlo en unas sociedades con enormes cifras de abortos, diezmadas por las pandemias, las guerras y los asesinatos?

Cinco siglo después, el “índice de esperanza de vida…” es comúnmente utilizado con ese propósito. Sin embargo, este parámetro tiene un matiz que es el que proclama el siglo XXI, índice de esperanza de vida… “libre de incapacidad”, es decir, las expecta tivas que se tienen de vivir sin requerir la asistencia de otras personas.

Y es que cada vez más existe la convicción de que vivir más años tiene poco sentido si no va acompañado de una salud que permita vivir de manera independiente. Según el informe de Eurostat: España figura como el segundo país europeo en el  ranking de esperanza de vida libre de incapacidad estructural, con una media de 70,2 años para mujeres y 66,8 para hombres, solo superada por Italia con una expectativa de 74,4 y 70,9 años respectivamente.

Es sorprendente lo palpable que resulta las buenas condiciones en que arriban gran cantidad de personas a los 65 años, una edad considerada el umbral de entrada a la vejez, esencialmente ligada cambios drásticos como la jubilación.  Ello nos lleva a reflexionar que edad y vejez no parecen no estar tan estrechamente relacionadas como hemos venido suponiendo tantos años.

Esta percepción se refleja técnicamente en que los especialistas hablan no solo de la vejez en términos de cronológica, sino que emplean cada vez más y diversas concepciones de edad para categorizar la vejez: edad biológica, psicológica o social, definidas en función de distintos parámetros.

De otro lado, en contra de dinámicas económicas que imponen el retiro de personas  física o mentalmente productivas, y de juicios sociales que sobrevaloran la belleza física, la juventud, la delgadez, etc., la sociedad empieza a dibujar un nuevo perfil de lo que significa ser viejo, especialmente la de los países con más esperanza de vida.

De hecho, las personas mayores se van dando cuenta de que ser mayor hoy ha cambiado completamente de lo que era ser mayor cuando sus padres tenían sesenta y cinco años. Actualmente están más sanos, viven más años, tienen un aspecto más juvenil y se sienten mejor y con mucha vitalidad. Es probable que sean propietarios de sus casas, que su situación económica no sea tan precaria y tengan hijos aun más jóvenes que convivan con ellos.

Así pues, actualmente se imponen nuevas perspectivas que antagonizan con la concepción tradicional que concebía la vejez como la pérdida inevitable de las capacidades cognitivas y la aparición de la enfermedad. Hoy por hoy, la vejez es considerada  una fase más de nuestro ciclo vital, un estadio normal del desarrollo que es universal y presenta una gran variabilidad de manifestaciones de un individuo a otro.

Si bien el envejecimiento supone el paso del tiempo sobre las cosas y las personas, éste proceso no genera igual resultado en todas las personas. Cada quien vivirá el envejecimiento con unas características propias que, aunque pueden llegar a ser no muy agradables o que representen pérdidas importantes (comparativamente con las condiciones disfrutadas en la juventud), dependerán en gran medida de factores como: 

  • La existencia o no de enfermedades crónicas
  • La calidad del ambiente (estimulación)
  • La capacidad de adaptación
  • El sentimiento de autoestima
  • La pérdida del ejercicio profesional
  • El estado anímico
  • El apoyo familiar

 

Redefiniendo la vejez 

Todo lo anterior ha llevado a los especialistas a no considerar el envejecimiento en función de la edad cronológica sino más bien en función de los cambios morfológicos, psicológicos y funcionales que experimenta el organismo de forma irreversible debido al paso del tiempo, un proceso que llega a diferir mucho de persona a persona.

Sin embargo, estas nuevas perspectivas del envejecimiento no son del todo novedosas. Ya desde los años 60s y 70s  del siglo pasado se manejaba el concepto de “envejecimiento satisfactorio” o “vejez exitosa” que se centra en conocer los límites del funcionamiento en la edad avanzada y las condiciones que permiten su mantenimiento.

 

Bajo esta visión para envejecer con éxito cabe optimizar las potencialidades del individuo y su funcionamiento en el desempeño de las actividades básicas de la vida diaria para garantizar su independencia.

 

El reto personal y social del envejecimiento satisfactorio

En todo caso, el envejecimiento satisfactorio es posible, y la vejez no tiene por qué ser el punto más bajo del ciclo de vida. Partiendo de esta premisa, el gran reto de las personas mayores se centrará en la manera de afrontar su nueva situación. Su principal tarea será comprender y aceptar su propia vida y utilizar su gran experiencia para hacer frente a los cambios personales o pérdidas. Para ello deberán adaptarse a la disminución de la fortaleza y salud física y a la jubilación, y aceptar la realidad de que el fin de su existencia está cada vez menos lejano.

Por otra parte, los mayores deben interiorizar que su bienestar y su calidad de vida dependerá, en gran medida, de la existencia de una red de relaciones positivas o contactos variados que les dé la certeza de que son válidos para otras personas y les evite la sensación de soledad y aislamiento.

Hacerse miembro de una asociación de jubilados, participar en tareas de voluntariado en organizaciones humanitarias, estudiar o viajar, son muchas de las propuestas que pueden elegir nuestros mayores para asimilar de manera positiva los cambios que se están produciendo en su vida. Éste puede ser el momento para hacer todo aquello para lo que nunca tuvieron tiempo, vivir mejor y disfrutar del futuro en la medida de las posibilidades.

Pero no todo debe quedar en manos de la persona mayor, es la sociedad la que debe reorganizar sus planteamientos y ofrecer las estructuras sociales adecuadas para que las personas mayores no estén aisladas y puedan participar en ella plenamente.

Así pues, el proceso de envejecimiento no debe ser visto como una carga sino que es un hecho social de gran relevancia, cuya intervención deber ser global y multiprofesional ya que compete a todo el tejido social.

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Comentarios

Enviado el 10-09-2010 a las 03:24


Comentario

Interesante, renovador. Gracias por sus artículos. JULIA

Ana Julia Lerma



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