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18-06-2004

«El Gobierno debe pagar un sueldo al familiar que cuida un enfermo mental»

“«La depresión es ya la segunda causa de baja laboral en el mundo occidental y va camino de convertirse en la primera». Lo asegura el psiquiatra bilbaíno José Guimón, que se ha pasado los diez últimos años en Suiza, al frente de la cátedra de Psicología de la Universidad de Ginebra. Su puesto se encuentra desde hace unos meses en Bilbao, desde donde continúa su labor a través del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto. El libro que acaba de publicar, 'La discriminación de los pacientes mentales: un reto para los Derechos Humanos' es el resumen de su batalla personal. ”

Autor: FERMÍN APEZTEGUIA/BILBAO

Categoría: Otras Demencias

-¿Por qué ha escrito un libro sobre los derechos del enfermo mental?
-Es necesario porque pocas personas que son discriminadas se defienden bien, como las mujeres o los homosexuales. El enfermo mental es tímido, no se organiza bien. A la hora de exigir sus derechos se desenvuelve tan mal como en la vida. Está discriminado en muchísimos aspectos.

-¿Podría enumerar algunos?
-Por ejemplo, nadie quiere vivir al lado de una residencia psiquiátrica; cuando hay un problema legal con un paciente, enseguida se dice, 'claro, es que es enfermo psiquiátrico', cuando en realidad tienen una psicología menos agresiva que la media de la población. Están discriminados en el acceso al trabajo; por la Sanidad, la Justicia, porque si un cónyuge demuestra que el otro estuvo en tratamiento, difícilmente logrará la custodia de los hijos. El director de un banco puede faltar una semana al trabajo por una gripe, pero no por una depresión; y están discriminados por la propia Psiquiatría.

-¿Cómo pueden garantizarse los derechos de los enfermos mentales en una sociedad que oculta algo tan humano como estar deprimido porque tu pareja se ha roto?
-Es un problema muy difícil de educación. Esta misma mañana he oído a un homosexual que llamaba a una radio para decir que los homosexuales no están discriminados. Teóricamente, no; pero seguro que si me paseo por la calle con mi pareja del brazo, todo el mundo me mirará y alguno me insultará. Es una cuestión de educación que, en el caso de los enfermos mentales, no se soluciona con campañas divulgativas.

 -¿Por qué no?
-Porque se ha demostrado que se hacen muchos esfuerzos, con conferencias y anuncios en prensa, y los resultados son muy pobres.

 -Entonces, ¿qué se debe hacer?
-Otro tipo de campañas dirigidas no a la población en general, sino a 'grupos diana'. Las actitudes no se cambian demasiado a base de convicción, porque no funciona. Tu puedes explicar a la sociedad que sí, que son iguales que nosotros y la gente dirá 'bien, claro, ya sé que lo son', pero mantendrá su actitud. Lo que debe cambiarse son los componentes afectivos; y eso se logra trabajando en grupos de ocho o diez personas con influencia sobre la comunidad, como médicos, enfermeras, maestros, policías.

-Pero el político dirá que el dinero que tiene llega hasta donde llega.
-Los políticos no están interesados en esto. Les interesa vender la idea, pero ponerla en práctica, no demasiado. Estas cosas requieren su tiempo y ellos están para cuatro años y quieren ser reelegidos. Y además, se enfrentan a los temas candentes.

-¿Qué quiere decir con eso?
-La anorexia, por ejemplo. No es muy frecuente, pero las familias de los anoréxicos exigen y se quejan mucho, con toda razón. Entonces, los políticos se mueven. Gays y lesbianas: trabajan, exigen, presionan, y saben que eso será rentable en las elecciones. Maltrato de la mujer: ahora se habla mucho de ello y van a hacer juzgados especiales, grupos de autoayuda...

-¿Está diciendo que los políticos que nos gobiernan se mueven condicionados por grupos de presión?
-Por grupos de presión que el enfermo mental no tiene. Por eso, nosotros estamos interesados en constituir un grupo de presión en favor de los enfermos. Alguien tiene que representarlos. España, en la cola

-¿Qué más pueden hacer las familias de los afectados?
-Exigir a los políticos que les ayuden. La familia que se ocupa en su casa del cuidado de un Alzheimer, una esquizofrenia, consume el doble de psicofármacos y sufre el doble de ansiedad que las familias que no se hacen cargo de él. Está muy bien decir que en España no está mal la salud mental porque las familias se ocupan. Sí, pero es que luego acaban estando enfermos los familiares. Y eso tiene una manera de solucionarse.

-Diga cuál.
-Pagándoles un sueldo, poniéndoles asistentes, voluntarios que hagan turnos, que los hay, pero no en la proporción que debiera.

-Sanidad dirá que todo esto sólo se arregla subiendo los impuestos.
-Bueno, habrá que decir al ciudadano que si quiere una buena Medicina, tendrá que pagar más. También es cierto que la Sanidad representa entre el 1% y el 13% del Producto Interior Bruto de un país. España dedica el 7,5%, lo que supone que estamos a la cola de la Europa de los quince. De ese dinero, sólo el 2% se destina a salud mental. En el País vasco aseguran que es el 5%, pero habría que verlo. La OMS dice que debe ser el 10%.

Fuente: el correo digital

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