Entrevistas
09-02-2007
Gijón/«El 4,5% de los asturianos con más de 65 años tiene alzheimer»
“«Hay que ser optimistas, porque en los diez últimos años se han hallado fármacos»”
Autor: E. MONTES/GIJÓN
Categoría: Incidencia y Prevalencia
Los años que lleva trabajando con enfermos de alzheimer han hecho de Carmen Martínez una neuróloga optimista ante el futuro. Incluso ante el presente. Especialista en el Hospital de Cabueñes, investiga sobre el deterioro de la escritura y la lectura en los enfermos y cree firmemente que la formación a los familiares y el conocimiento del mal ayudan a convivir con él. Por eso fue ayer la invitada del ciclo de 'Medicina y salud' del Ateneo Jovellanos.
-¿Qué incidencia tiene el alzheimer en Asturias?
-En Asturias, un censo o unos datos de enfermos de Alzheimer no existe, porque no se ha hecho. Se adaptan las cifras de prevalencia de otras comunidades autónomas, de otros países de nuestro entorno y podemos hablar de que el 4,5% de las personas mayores de 65 años tienen alzheimer. Estos son los datos epidemiológicos que arrojan los estudios más rigurosos y serios de Europa.
-Aparte de la edad, ¿hay alguna otra causa que nos haga vulnerables?
-Se sabe que hay factores hereditarios, pero generan la minoría de los casos. La mayoría aparecen tardíamente, por encima de los 65 años, y su factor de riesgo más común es la edad. Tener en nuestra familia algún enfermo aumenta las posibilidades de desarrollarla, así como la proteína apoE tipo 4, el bajo nivel educativo, ser mujer y el hábito tabáquico, que durante años se ha dicho que protegía del alzheimer y ahora esta confirmado que es un factor de riesgo.
-¿De qué forma influye la educación?
-Se está viendo que si hemos tenido una educación pobre, con una escolarización más corta, desarrollas la enfermedad con más frecuencia que quien tiene un mayor desarrollo intelectual. Hay varias teorías que tratan de avalar esto. Una de ellas es la de la reserva conjuntiva, que mantiene que una persona con una vida intelectual rica ha tejido su red neuronal de forma más potente, por lo que tiene que dañarse mucho más tiempo y en mucha mayor cantidad para llegar a ese umbral que hace que se manifiesten los síntomas. En la persona que ha tenido una vida intelectual pobre, esa red neuronal es mucho más frágil, más endeble, y a poquito grado de deterioro enseguida aparecen los síntomas.
-Y sigue sin haber solución.
-No hay que ser tan duros. No hay solución que cure, pero hay que ser un poquito optimistas, en el sentido de que desde hace 10 ó 12 años tenemos fármacos específicos, que si bien no curan, han hecho que en las fases iniciales el enfermo mejore algo y sobre todo que el declive, la pérdida de facultades, sea más lenta. Y eso es importante. También los ciudadanos estamos cada vez más preparados para saber manejar esta enfermedad.
-¿Qué crecimiento ha experimentado la enfermedad en Asturias en los últimos años?
-La cifra de prevalencia no cambia en los estudios hechos en los últimos 20 ó 30 años. Lo que cambia es la cifra absoluta. En Asturias el 22% de la población es mayor de 65 años, por lo tanto hay muchos más.
-¿En unas zonas más que en otras?
-Los últimos datos apuntan a que el oriente y occidente de Asturias concentran una mayor población anciana; por lo tanto, más enfermos. En números absolutos no, pero relativamente el problema va a ser mucho más acuciante en esas áreas.
-¿Es ahora una enfermedad más temible que el cáncer?
-Yo creo que en eso también hemos cambiado mucho. Prueba de ello es que hace unos años nadie decía que tenía un enfermo de alzheimer. Ahora la mayoría de las personas no nos avergonzamos de decir que mi madre, mi padre, mi marido o mi mujer tiene alzheimer y vivirlo con toda la dignidad. Si entendemos como temible lo dura que es, porque al fin y al cabo la persona pierde toda capacidad intrínseca al ser humano, como la de pensar, conocer, razonar o autogobernarte, es terrible, pero es menos terrible y menos dura porque la podemos llevar mejor. Y una de las labores de los profesionales de la salud es formar a los familiares para manejar las conductas de los enfermos en el día a día.
-¿El envejecimiento de Asturias aboca al Principado a liderar los índices de alzheimer en España?
-Indudablemente, todas las autonomías que tienen una población envejecida se enfrentan a tener más enfermos de alzheimer. Y cualquier gobierno o cualquier administración responsable lo que tiene que hacer es idear planes y recursos para atender a este colectivo, porque está siendo una realidad y cada vez va a ser una realidad mayor. En la Consejería de Salud se contempla la demencia entre los 10 problemas prioritarios y hay un grupo de trabajo, del que yo formo parte, que está haciendo una guía clínica para unificar la atención a las demencias en toda Asturias.
-¿Y es suficiente?
-Se han hecho cosas, pero queda muchísimo por hacer. Y en todo el mundo porque es un problema de salud que está creciendo como una bola de nieve.
-¿Qué incidencia tiene el alzheimer en Asturias?
-En Asturias, un censo o unos datos de enfermos de Alzheimer no existe, porque no se ha hecho. Se adaptan las cifras de prevalencia de otras comunidades autónomas, de otros países de nuestro entorno y podemos hablar de que el 4,5% de las personas mayores de 65 años tienen alzheimer. Estos son los datos epidemiológicos que arrojan los estudios más rigurosos y serios de Europa.
-Aparte de la edad, ¿hay alguna otra causa que nos haga vulnerables?
-Se sabe que hay factores hereditarios, pero generan la minoría de los casos. La mayoría aparecen tardíamente, por encima de los 65 años, y su factor de riesgo más común es la edad. Tener en nuestra familia algún enfermo aumenta las posibilidades de desarrollarla, así como la proteína apoE tipo 4, el bajo nivel educativo, ser mujer y el hábito tabáquico, que durante años se ha dicho que protegía del alzheimer y ahora esta confirmado que es un factor de riesgo.
-¿De qué forma influye la educación?
-Se está viendo que si hemos tenido una educación pobre, con una escolarización más corta, desarrollas la enfermedad con más frecuencia que quien tiene un mayor desarrollo intelectual. Hay varias teorías que tratan de avalar esto. Una de ellas es la de la reserva conjuntiva, que mantiene que una persona con una vida intelectual rica ha tejido su red neuronal de forma más potente, por lo que tiene que dañarse mucho más tiempo y en mucha mayor cantidad para llegar a ese umbral que hace que se manifiesten los síntomas. En la persona que ha tenido una vida intelectual pobre, esa red neuronal es mucho más frágil, más endeble, y a poquito grado de deterioro enseguida aparecen los síntomas.
-Y sigue sin haber solución.
-No hay que ser tan duros. No hay solución que cure, pero hay que ser un poquito optimistas, en el sentido de que desde hace 10 ó 12 años tenemos fármacos específicos, que si bien no curan, han hecho que en las fases iniciales el enfermo mejore algo y sobre todo que el declive, la pérdida de facultades, sea más lenta. Y eso es importante. También los ciudadanos estamos cada vez más preparados para saber manejar esta enfermedad.
-¿Qué crecimiento ha experimentado la enfermedad en Asturias en los últimos años?
-La cifra de prevalencia no cambia en los estudios hechos en los últimos 20 ó 30 años. Lo que cambia es la cifra absoluta. En Asturias el 22% de la población es mayor de 65 años, por lo tanto hay muchos más.
-¿En unas zonas más que en otras?
-Los últimos datos apuntan a que el oriente y occidente de Asturias concentran una mayor población anciana; por lo tanto, más enfermos. En números absolutos no, pero relativamente el problema va a ser mucho más acuciante en esas áreas.
-¿Es ahora una enfermedad más temible que el cáncer?
-Yo creo que en eso también hemos cambiado mucho. Prueba de ello es que hace unos años nadie decía que tenía un enfermo de alzheimer. Ahora la mayoría de las personas no nos avergonzamos de decir que mi madre, mi padre, mi marido o mi mujer tiene alzheimer y vivirlo con toda la dignidad. Si entendemos como temible lo dura que es, porque al fin y al cabo la persona pierde toda capacidad intrínseca al ser humano, como la de pensar, conocer, razonar o autogobernarte, es terrible, pero es menos terrible y menos dura porque la podemos llevar mejor. Y una de las labores de los profesionales de la salud es formar a los familiares para manejar las conductas de los enfermos en el día a día.
-¿El envejecimiento de Asturias aboca al Principado a liderar los índices de alzheimer en España?
-Indudablemente, todas las autonomías que tienen una población envejecida se enfrentan a tener más enfermos de alzheimer. Y cualquier gobierno o cualquier administración responsable lo que tiene que hacer es idear planes y recursos para atender a este colectivo, porque está siendo una realidad y cada vez va a ser una realidad mayor. En la Consejería de Salud se contempla la demencia entre los 10 problemas prioritarios y hay un grupo de trabajo, del que yo formo parte, que está haciendo una guía clínica para unificar la atención a las demencias en toda Asturias.
-¿Y es suficiente?
-Se han hecho cosas, pero queda muchísimo por hacer. Y en todo el mundo porque es un problema de salud que está creciendo como una bola de nieve.
Fuente: elcomerciodigital.com
Agenda
6th International Conference on Frontotemporal Dementia
Fecha
03-09-2008 al 05-09-2008
Lugar
Rotterdam - Holanda
Organizado por
Erasmus Medical Center - Dept. of Human Genetics VU Medical Center Amsterdam, The Netherlands
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