“Naomi Feil (1932) siempre ha estado rodeada de personas mayores. Pasó su infancia en una residencia y se ha convertido en una de las mayores expertas en envejecimiento. Es creadora de «Validación», un método con el que se cuida a ancianos en todo el mundo. Tras una gira por Alemania, Francia y Austria enseñando su método, ha pasado por Pamplona para participar en unas jornadas organizadas por el Grupo Amma. ”
—¿En qué consiste su método?
—«Validación» es una forma de comunicarse con mayores a quienes han diagnosticado alguna demencia. También es una teoría que defiende que cuando alguien mayor nunca ha manifestado emociones a la gente importante de su vida ha de hacerlo para morir en paz.
—¿Cómo se gestó?
—Trabajaba en la residencia geriátrica donde crecí. Allí había un hombre que me decía que el administrador, mi padre, le castraba en la buhardilla. Durante años intenté que ese hombre se diera cuenta de que aquéllo no era cierto. Probé orientación hacia la realidad, le llevé a la buhardilla y le dije «mira, no hay sangre, no hay cuchillo». No funcionó. Cuando murió, su hermana me explicó que en la infancia su padre le encerraba en la buhardilla y le repetía que era un inútil.., pero él jamás dijo nada. Me di cuenta de que mi padre se había convertido en sustituto del suyo. Lo que tenía que haber hecho era escucharle, hablar con él. En 1980 empecé a crear el método, después de trabajar con mucha gente...
—¿A quién se puede aplicar?
—A los que tienen el cerebro deteriorado por la edad. Cuando envejecemos, nos arrugamos, nos encogemos, el cerebro se deteriora de forma normal. En estos casos mi método va bien. Ayuda si tienen más de 80 años, sufren un deterioro normal del cerebro o no quieren ser viejos.
—¿No quieren ser viejos?
—Hay quien vuelve al pasado porque no ha aprendido a envejecer, se aferran a sus papeles anteriores, y en esas personas «Validación» funciona.
—¿Funciona contra la soledad?
—Sí, porque cuando se utiliza ya estableces una confianza. Cuando alguien confía en otro ya no se siente solo; ese es uno de los grandes objetivos. La gente recuerda, aunque no recuerden el día de la semana o la fecha, conocen al trabajador con el que están porque es quien les escucha.
—¿Cómo llegó al psicoanálisis?
—Yo estudié a Freud, Jung,... Todos esos señores creían que negar los sentimientos es una causa de enfermedad. Quiero subrayar que «Validación» no pretende cambiar a la gente, esa es la diferencia. La psicoterapia intenta que sean conscientes de lo que les sucede. Pero los mayores no quieren saber lo que les pasa.
—¿Ni siquiera contarles que pierden memoria?
—La sociedad cuelga el sambenito de que si alguien pierde la memoria está enfermo. Si yo tuviera 50 años y no me acordara de tu nombre, entonces tendría un problema, pero si tengo 90 no. Con el envejecimiento el cerebro cambia y se olvidan las cosas de la misma forma que tenemos arrugas, artrosis... Somos mayores, no enfermos.