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18-03-2004
Cuidar al cuidador
“Cruz Roja inicia en Zamora un "programa de respiro" para personas que se hacen cargo de ancianos o discapacitados y al que asisten una quincena de mujeres ”
Autor: T. Santos
Categoría: Social
Cuidar de los mayores constituirá un yacimiento de empleo en una provincia envejecida como Zamora, pero entre los cuidadores que no cobran por su trabajo y que tienen asumido como algo propio el hacerse cargo de la madre con alzheimer o del padre inválido, se ha detectado la necesidad de apoyo emocional. Así lo ha visto Cruz Roja, que ha iniciado un programa de respiro para el cuidador al que acuden una quincena de personas, todas mujeres.
Como ellas -la mayoría son mujeres- hay muchas más en una provincia envejecida como Zamora. Cuidan de ancianos, de enfermos de alzheimer o de discapacitados, y apenas tienen tiempo para sí mismas. Las hay que han tenido que dejar el trabajo pese a atravesar una situación económica nada boyante y muchas sufren de baja autoestima, pero desde hace unos meses cuentan con el apoyo de Cruz Roja, a través de un programa de respiro implantado recientemente en la capital, y algo después en Benavente. Lo que en octubre pasado empezó como una experiencia piloto con sólo tres personas, ahora es un programa que llega a una quincena y que aspira a una continuidad en el tiempo, dados sus «efectos positivos», aseguran en la organización.
En una provincia con un elevado número de población que supera la edad de la jubilación, Cruz Roja detectó la «necesidad» de apoyar al cuidador, que por lo general presenta «sobrecarga» y requiere «comprensión», explica Luis Guete, coordinador de la iniciativa en Zamora, en la que la ONG tiene ya experiencia de años a nivel nacional. Un psicólogo y una trabajadora social animan cada semana al grupo de cuidadoras, la mayoría mujeres que superan los 50, que son hijas únicas y que tienen a su cargo a sus padres ancianos, en muchos casos dependientes. El programa oferta la posibilidad de que el enfermo quede en manos de un voluntario una o dos horas a la semana, servicio que por el momento apenas ha sido demandado.
Asistir cada jueves a la sesión de cuidadores en la sede de Cruz Roja «me ha ayudado muchísimo, al ver que no sólo es un problema mío, sino que también lo tiene más gente», comenta una mujer que prefiere no dar su nombre y que cuenta que su madre, de 95 años, tiene alzheimer. El trato diario con la anciana le hace sentir «impotente, porque no razona, y cansancio». «A veces falla la paciencia», admite. El resto de las mujeres que un jueves como otros muchos asisten al encuentro con la trabajadora social y el psicólogo hace gestos afirmativos con la cabeza. Sus casos son muy similares. Todas hablan de soledad. Alguna llegó a aludir al comienzo del programa y en repetidas ocasiones a la idea del suicidio. Ahora «te sientes más apoyada», dicen. Entre ellas han hecho amistades y tienen «la autoestima más alta», observa el psicólogo, Roberto Sánchez. Tanto él como Alejandra González, la trabajadora social, se encargan cada jueves de «canalizar» sus sentimientos y de organizar las actividades, como las charlas sobre alimentación, higiene y todo aquello que pueda «mejorar la calidad de vida del cuidador, lo que redundará en la del enfermo». Ambos hacen posible que el ánimo no decaiga. Cuidan al cuidador.
«No hay ayudas suficientes, hay residencias pero caras; si yo falto, ¿qué será de mi madre?»
La mayoría parece tener asumido como propio el cuidado de los mayores. Las asistentes al grupo de autoayuda «quieren hacerse cargo» ellas mismas de un padre con demencia senil o de una madre cuyos problemas de salud han derivado en una ceguera. Pero todas reclaman más apoyo. «No hay ayudas suficientes», se queja una. Y aunque la mayoría asegura que no dejaría al familiar dependiente en una residencia aunque pudiera, todas reclaman más plazas residenciales asequibles para el bolsillo. «Si yo falto, ¿qué será de mi madre?», se pregunta una cuidadora. Su marido es jubilado «y en 13 años no hemos disfrutado», lamenta. Otra se pregunta «¿a quíen le llega el sueldo?, ¿dónde meto yo a Fernando, sin piernas?».
No es algo generalizado, pero Alejandra González y Roberto Sánchez hablan de casos que provocan «deterioro de la pareja». Durante los primeros días de la implantación del programa, el psicólogo encontró gente que «sufre mucho, con recaídas, que se comunica mal con los demás». Desde hace unas semanas han incorporado sesiones de relajación. Y no sólo hablan de los mayores con problemas. «Les intentamos ayudar en todo, incluso si alguien quiere dejar de fumar o tiene conflictos con sus hijos adolescentes», comenta la trabajadora social. Un problema externo y añadido es la «falta de coordinación» con el resto de los servicios sociales que se prestan en Zamora», en el sentido de que, dicen, no han derivado al programa de respiro usuarios a los que bien les vendría un apoyo, pero «esperamos que la comunicación y la coordinación sea mayor en adelante». Dada la demana «habrá más programas con incidencia en el cuidador», auguran.
Fuente: La Opinión. El Correo de Zamora
Agenda
4th Congress of International Society for Vascular Behavioral and Cognitive Disorders
Fecha
14-01-2009 al 16-01-2009
Lugar
Singapur - Malasia
Organizado por
The Vas-Cog Society
VII Jornada de Puertas Abiertas - Asociación de Familiares Alzheimer Barcelona
Fecha
19-12-2008 al 19-12-2008
Lugar
Barcelona- España
Organizado por
Associació Familiars Alzheimer Barcelona
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