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04-04-2006
Recuerdos difuminados en cloro
“Los jueves Angelina se levanta contenta. En casa le preparan la bolsa de la piscina. Su gorro verde, una toalla y el bañador anuncian la mañana más movida de la semana. Salir de casa. Ir en coche. Ver a otras personas mayores que, como ella, están empezando a notar que su memoria ya no es la que era y jugar en el agua caliente de la piscina como la niña que a veces vuelve a ser. Así son sus jueves”
Autor: Marta Torres
Categoría: Social
Los suyos y los de los otros trece enfermos de Alzheimer que participan en el taller de hidroterapia organizado por la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Eivissa y Formentera (Afaef) en la piscina de Es Raspallar. Rosaret, Maribel, Puri, Marian y Lola, las auxiliares, ayudan a Angelina y al resto de los mayores a desvestirse y vestirse antes de entrar en la piscina. Los acompañan, cogidos de la mano para que no resbalen, hasta dejarlos en el agua, junto a Emilio Cruz y Raúl Maldonado, los fisioterapeutas, y Zaida Zaldívar, la terapeuta.
En ese momento la cara les cambia. Las arrugas se hacen invisibles y la expresión se torna en la de los niños que alguna vez fueron y que ahora regresan en los instantes perdidos en los que su memoria más lejana gana la batalla a lo que pasó ayer. Pero hay que trabajar. El agua es sólo una excusa para hacer más fáciles los ejercicios con los que Raúl y Emilio intentan mejorar la movilidad de sus articulaciones. La clase comienza poco a poco. Reconociendo la piscina que quizás no recuerdan de la última visita. Después, unos ejercicios de calentamiento para preparar las articulaciones de cara a la parte principal de la mañana: trabajar el equilibrio, las posturas y la movilidad aprovechando la ingravidez del agua. «Mejorar la coordinación y la percepción que tienen de su propio cuerpo es lo que intentamos con este taller de hidroterapia. En la vida cotidiana se encuentran con escaleras y baches y hay que trabajar para que eso no sea ningún problema», comenta Emilio Cruz. Los últimos diez minutos los dedican a relajación. Flotando en el agua. Tumbados panza arriba y en silencio absoluto. Descansando de las risas anteriores. Y las lágrimas.
Y es que el cloro en ocasiones despierta los recuerdos más dormidos de estos mayores. «A veces se acuerdan de cuando eran pequeños e iban a la playa con su familia o sus amigos», comenta Emilio Cruz. Es lo que le ocurre a Angelina, que no duda en contar lo bien que se lo pasa en estas sesiones, como cuando era pequeña. Lo mismo que Margarita, que se ríe sin parar. «Se lo pasa pipa», comenta una de las auxiliares. «Salen de su aislamiento social», comenta el fisioterapeuta.
Sin miedo al agua
Ninguno tiene miedo al agua a pesar de que algunos de ellos confesaron el primer día del taller (a mediados de septiembre) que no sabían nadar. Pero rápidamente vieron que el agua de la piscina en la que trabajan apenas les llega a medio muslo y el temor desapareció. Ahora algunos, más osados, hasta han propuesto a los fisioterapeutas hacer alguna sesión en la piscina honda. Más miedo que ellos tienen los familiares, que al principio se mostraban escépticos con la iniciativa. Pensaban que sería complicado que los enfermos se desvistieran y se vistieran y además que el agua estaría demasiado fría.
Nada más lejos de la realidad. Con la ilusión y la ayuda de las auxiliares se cambian en un momento. Hay que tener en cuenta que en este taller participan los enfermos que se encuentran en las primeras fases de la enfermedad y todavía conservan un cierto nivel de independencia.
Más recursos
Las 14 personas se dividen en dos grupos: uno formado por diez enfermos y un segundo de cuatro. Éstos últimos están más graves que los del primer grupo por eso el trabajo con ellos es más específico y están acompañados en todo momento por un especialista para no perder ni un minuto de los pocos de que disponen. A la asociación le gustaría poder impartir más de estos talleres de hidroterapia, pero ahora mismo no es posible. Es difícil encontrar horas libres en las piscinas. «Estaría bien que el segundo grupo que se encuentra en una fase un poco más avanzada pudiera hacer otra hora más a la semana porque se notaría más el trabajo», comenta Emilio Cruz.
La asociación sólo puede acoger en los talleres a catorce enfermos, pero hay muchos familiares que se han interesado por la iniciativa y hay gente en lista de espera, explican. «También los familiares de los que vienen ahora nos han preguntado por la posibilidad de venir más días», comenta el fisioterapeuta. Y es que aseguran que cuando por algún motivo tienen que dejar de ir a una sesión lo notan. A algunos de ellos los llevan sus propios familiares, que esperan a que salgan del vestuario, vestidos de nuevo y con el pelo seco. A otros, los que no viven con las familias, sino con sus maridos o mujeres también mayores les pasan a recoger las auxiliares de la asociación. Algunos de ellos se desplazan desde Sant Josep o incluso desde Sant Joan para asistir al taller de hidroterapia.
Durante el verano ya han decidido cambiar el agua de Es Raspallar por la del mar. Tienen previstas excursiones a la playa, en las que sí podrán revivir los momentos de cuando eran pequeños. Angelina y el resto lo están deseando.
Fuente: Diario de Ibiza
Agenda
LX Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología
Fecha
25-11-2008 al 29-11-2008
Lugar
Palacio de Congresos de Catalunya - Barcelona - España
Organizado por
Sociedad Española de Neurología








