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18-06-2004

Adiós a los recuerdos

Autor: Isidro Hernández

La enfermedad de Alzheimer, una patología que destruye las neuronas y acaba con los recuerdos y la capacidad de razonar, crece pareja al envejecimiento de la población. El número de casos aumenta de manera constante y supone un desafío por los elevados costes sociosanitarios que conlleva.

Son pocos los que no han oído, o incluso utilizado, alguna expresión parecida a esta: ?Se me olvidó. Ya sabes, el Alzheimer?. Tras esta frase se oculta incomprensión, cuando no frivolidad, en torno a una de las enfermedades neurodegenerativas más severas que se conocen, cuyas consecuencias alcanzan de lleno no solo al afectado, sino también a su entorno familiar y social, completamente alterado ante la limitada capacidad de respuesta que puede ofrecer.

La enfermedad de Alzheimer aparece entre la población de mayor edad, de tal manera que las posibilidades de padecerla se duplican cada lustro a partir de los 60 años. A esa edad, la prevalencia es del 1%, mientras que a los 85 años se eleva ya hasta el 32%.

Esta progresión, unida al envejecimiento de la población, va a tener como consecuencia inevitable la aparición cada vez más frecuente de esta dolencia, hasta el punto de que el número de casos se triplicará en España en los próximos 30 años, según las previsiones de los expertos.

En el ámbito de la provincia de Guadalajara afecta a más de 2.000 personas, según la estimación de los especialistas del Hospital Universitario de esta ciudad.

La Sección de Neurología tiene controlados en la actualidad a medio millar de enfermos, mientras que el resto son tratados por los servicios de Atención Primaria, o no han sido detectados todavía porque no han acudido al médico, al confundirse los síntomas de esta enfermedad con trastornos propios de personas de edad avanzada, como la depresión.

La manifestación de la enfermedad comienza con olvidos insignificantes, fácilmente achacables a los descuidos que puede tener cualquiera. Pero después van irremediablemente a más. Se confunden y se pierden los recuerdos, y se olvidan las caras, incluso aquellas de los familiares más cercanos, o se pierden capacidades básicas como el habla.

La causa está en una destrucción progresiva de las neuronas y la aparición de nudos y placas que impiden el correcto funcionamiento de los neurotransmisores. Aunque las investigaciones han avanzado notablemente en los último años, hasta el momento no ha sido posible encontrar una explicación definitiva para esas alteraciones.

Y mientras se avanza en la búsqueda de una cura efectiva, la atención a los enfermos debe atender una doble vertiente, explica el doctor Antonio Yusta, especialista en Neurología del Hospital de Guadalajara.

La asistencia neurológica está enfocada hacia el diagnóstico y tratamiento de los trastornos cognitivos con fármacos capaces de ralentizar el avance de la enfermedad.

Pero existe, además, otra vertiente asistencial, fundamentalmente geriátrica, orientada a los pacientes que ingresan debido a diversas patologías agudas que agravan el estado provocado por el Alzheimer.

Coste económico y personal

No obstante, en la actualidad, son las familias las que soportan la mayor parte de la carga asistencial que requieren estos enfermos: siete de cada diez viven con sus familiares, que soportan el 70% de los cuidados. Y ello a pesar de que el coste promedio de un paciente aquejado por esta enfermedad ronda los 18.000 euros al año, una cifra que no tiene en cuenta la pérdida de productividad de las personas dedicadas a cuidar al enfermo.

No es de extrañar, por tanto, que las asociaciones de familiares, cuya proliferación ha ido al compás de la aparición de nuevos casos, insistan de manera constante en la necesidad de recibir ayuda. Pero, a diferencia de lo que podría pensarse, no es dinero lo que quieren.

Sus reivindicaciones, en las que coinciden plenamente los facultativos que atienden a estos pacientes, se centran en la necesidad de contar con dispositivos asistenciales que les permitan tomarse un respiro, tales como centros de día o personas que les presten un apoyo temporal.

Por ahora, aún son mayoría los familiares que están dispuestos a asumir la mayor parte de los cuidados, sobre todo mujeres de cierta edad y sin trabajo fuera del hogar, según pone de manifiesto un estudio elaborado por el doctor Juan Rodríguez Solís, geriatra del Hospital Universitario de Guadalajara.

Pero esta situación tiene fecha de caducidad, señala este especialista. Las circunstancias socio-laborales de la mujer han experimentado un cambio tremendo que va a impedir dentro de muy poco mantener las condiciones actuales.

Ante este desafío, la respuesta ya no puede venir exclusivamente del ámbito sanitario, sino que es preciso introducir también componentes de asistencia social.

Un proyecto que camina en esta línea es el complejo sociosanitario que la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Diputación Provincial de Guadalajara van a ejecutar en el recinto del actual Hospital Ortiz de Zárate, situado en la ciudad de Guadalajara.

Esta nueva infraestructura ya ha empezado a ser una realidad con la apertura de una unidad de Corta Estancia (UME) para pacientes psiquiátricos.

Aunque la atención a la salud mental tendrá una importancia decisiva, el proyecto en su integridad es mucho más ambicioso. Se trata, en resumen, de disponer de un espacio común entre la atención médica ?tanto Primaria como Especializada? y los servicios sociales, ocupando un territorio que en ocasiones es considerado ?tierra de nadie?.

De hecho, se dará una especial relevancia a la labor rehabilitadora de pacientes con dolencias físicas; atención a ancianos dependientes; ayuda a sus cuidadores y a las asociaciones de enfermos crónicos, y apoyo al estudio e investigación de las enfermedades neurológicas crónicas.

En este sentido, la Consejería de Sanidad ha suscrito un protocolo de colaboración con la Diputación Provincial de Guadalajara y la Sociedad Española de Neurología (SEN) para potenciar la formación e investigación sobre enfermedades neurológicas en el complejo sociosanitario.

El acuerdo contempla también aspectos orientados a mejorar la atención a los pacientes afectados por estas dolencias. Este protocolo va a servir para poner las bases de un centro pionero en España, ya que será el primero en ofrecer estos recursos.

Largo camino por recorrer

El tratamiento del Alzheimer tiene todavía un largo camino por recorrer. En la actualidad, tan solo existen fármacos que ralentizan el desarrollo de la enfermedad, aunque no la curan y tampoco detienen su evolución.

?Pese a todo, se trata de un paso importante. De no tener nada hemos pasado a disponer de fármacos que pueden mejorar la evolución de la enfermedad?, asegura el doctor Antonio Yusta.

Las mayores expectativas se centran ahora en la investigación sobre el genoma humano, que ya ha permitido detectar los genes que alertan sobre la predisposición del individuo a padecer esta enfermedad y otros cuya alteración asegura su aparición.

Los nuevos fármacos y, sobre todo, la posibilidad de trasplantar células madre abren nuevas esperanzas en el tratamiento de todas las enfermedades neurodegenerativas.

Isidro Hernández Estirado es periodista y pertenece al Gabinete de Prensa del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha
(SESCAM), Guadalajara.

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Agenda

Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

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