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06-02-2006
Aspectos psicológicos y sensoriales en la adaptación del entorno del enfermo de Alzheimer
Autor: Josepa Lleida Solà ? arquitecta
Favorecer la máxima seguridad, confort y estabilidad psíquica de las personas mayores resulta imprescindible para prolongar al máximo sus capacidades y contribuir de forma efectiva a la serenidad de su estado de ánimo. Este aspecto es especialmente necesario en el caso de los enfermos de Alzheimer, ya que su percepción sensorial se ve gravemente alterada.
La arquitectura, el interiorismo y las nuevas tecnologías nos ofrecen soluciones para conseguir que el espacio que habita el enfermo sea más confortable y adecuado con respecto a la pérdida progresiva de sus capacidades, y le ayude a paliar los sentimientos de ansiedad, desesperanza e impotencia que le causa la propia confusión derivada de su deterioro. Un entorno mal resuelto, en cambio, puede agravar algunos de los efectos psicológicos de la enfermedad.
La influencia de la percepción sensorial en el comportamiento y psicología humanos es bien conocida, y en el caso de las personas de la tercera edad, especialmente si sufren Alzheimer, conocer y canalizar esta influencia puede llegar a ser una gran ayuda en los tratamientos paliativos de la pérdida de sus facultades cognitivas y de la depresión asociada. En este sentido, actualmente están plenamente reconocidos los efectos beneficiosos de la músico-terapia, la aromaterapia, los masajes estimulantes o relajantes, etc.
No obstante, no siempre se tiene en cuenta que el primer contacto de nuestros sentidos con el exterior se produce cada mañana en nuestro propio hogar y, en el caso de las personas enfermas de Alzheimer que siguen viviendo en su domicilio, a este entorno se circunscribe muy a menudo la mayor parte de su ámbito de percepción sensorial y de relación con los demás.
En este contexto se hace imprescindible que la adecuación de la vivienda de los enfermos de Alzheimer no se limite a las necesarias adaptaciones encaminadas a garantizar su seguridad y suprimir las barreras arquitectónicas, sino que abarque todo un abanico de actuaciones encaminadas a incrementar la sensación de bienestar desde un punto de vista sensorial. Para realizar estas adecuaciones será preciso profundizar en las necesidades psicológicas de cada enfermo en particular y, a partir de este conocimiento, aplicar los recursos existentes relativos a la utilización de los estímulos, las referencias, el sonido, la iluminación y el color.
La estimulación y las referencias
Es muy necesario crear un clima de confort y bienestar, que favorezca el mantenimiento del contacto del enfermo con la realidad, el entorno y la sociedad el mayor tiempo posible. Para ello el espacio físico tiene que estar organizado y ha de contar con suficientes elementos que estimulen las capacidades que todavía conserva, y con las referencias precisas para paliar y compensar sus carencias cognitivas y funcionales.
No obstante, la estimulación sensorial deberá ser la adecuada para cada situación particular, ya que un exceso de estímulos resulta tan nocivo como su carencia. Se evitaran los factores excitantes y/o irritantes: ruidos, iluminación deslumbrante, olores desagradables, superficies muy brillantes, disposición abigarrada de mobiliario y objetos de decoración, etc. El ambiente debe proporcionar una estimulación serena al enfermo (música ambiental relajante, aromas agradables) y debe contener objetos personales con los cuales tenga un vínculo afectivo (fotografías y recuerdos familiares, plantas que le guste cuidar). Es necesario respetar su intimidad reservándole una zona independiente de la casa, sin que ello perjudique su seguridad, permitiéndole recibir allí visitas que le faciliten mantener una cierta vida social, y habilitar un espacio donde pueda descansar cómodamente durante el día.
Respecto de las referencias, su objetivo es paliar la desorientación espacial y temporal, que provocan en el enfermo sentimientos de frustración e irritación y generan inquietud y agitación. Por ejemplo, es muy importante incorporar sistemas que le permitan identificar claramente el baño y que le faciliten el acceso a él, lo que ayudará a luchar contra la incontinencia en las fases iniciales e intermedias. Asimismo, los mecanismos que se adopten tendrán que ir evolucionando a medida que la enfermedad avance y se adecuarán en cada momento a la capacidad de reconocimiento de la persona afectada.
Se pueden emplear recursos que van desde las propuestas más sencillas, a base de dibujos o etiquetas que representen elementos fácilmente identificables (casa, patio, árbol, pasillo, lavabo, cama, etc.), hasta la utilización más compleja de determinados recorridos interiores y exteriores, jardines, colores, texturas, sonidos y aromas. Así, una serie de motivaciones e indicadores que servirán para orientar a las personas que, debido a su enfermedad, van perdiendo las referencias, pueden ser:
- Colocar elementos que sirvan de referencia temporal (calendarios y relojes situados a la altura de los ojos con cifras grandes y colores contrastados).
- Favorecer que desde las ventanas se divise el exterior estando sentado.
- Proporcionar referencias espaciales que señalicen el baño, el dormitorio, etc. a base de rótulos o encintados fluorescentes.
- Colocar una pizarra, siempre en el mismo lugar, que indique las cosas que debe hacer y en que orden.
El sonido
Los ruidos en general pueden desencadenar estados de angustia en los enfermos de Alzheimer, por lo que resulta muy recomendable aislar acústicamente la vivienda en la medida en que sea posible. Los principales elementos que conviene tratar son las ventanas que dan al exterior i las paredes que comunican con las zonas del edificio i de la propia casa especialmente ruidosas. Así, para evitar la reverberación que se produce en ocasiones en algunas habitaciones, y que provoca angustia e irritabilidad en el enfermo, las paredes se pueden tapizar con materiales textiles i se pueden instalar placas fonoabsorbentes en el techo.
Referente a otros ruidos ambientales generados en la propia vivienda, es preciso tener en cuenta que no resulta adecuado que el enfermo oiga sonar permanentemente i/o a todo volumen la radio, el televisor o un equipo de música. Es imprescindible distinguir claramente entre los beneficios que puede reportar al enfermo la audición de una música relajante o sus piezas preferidas, que pueden evocar en su memoria recuerdos felices, y la contaminación acústica que se sufre algunas veces en el interior de los hogares. Finalmente, recordar que siempre se pueden sustituir los timbres de la puerta i del teléfono, en el caso de que su tono resulte estrepitoso o irritante, por otros que emitan un sonido más suave y armónico.
La iluminación
Es muy conveniente intentar aprovechar al máximo la luz natural y sustituir las puertas opacas por puertas translúcidas, que aporten luminosidad a las habitaciones o pasillos que no dispongan de ventanas. Es necesario que la luz se reparta uniformemente por toda la habitación con el objeto de evitar sombras. También resulta de ayuda instalar luces complementarias de refuerzo en las zonas en que sea preciso, bien porque sean demasiado oscuras o bien porque requieran una iluminación específica, por ejemplo en la mesita del teléfono.
La colocación del mobiliario debe tener en cuenta también los efectos del deslumbramiento y la producción de sombras. Por ejemplo, no es conveniente que la cama quede orientada frente a la ventana ni que se sitúen ventanas al final de los pasillos; si no se puede evitar se deberá matizar la luz con persianas o cortinas.
La iluminación indirecta es preferible a la directa con el objeto de evitar deslumbramientos. Existen lámparas que constituyen una buena solución, como las que disponen de pantalla difusora, las luces perimetrales que quedan ocultas tras un cielo raso o una cornisa, o las que proyectan la luz hacia el techo.
Resulta muy útil instalar un circuito de iluminación de emergencia con el objeto de evitar caídas i accidentes si se va la luz. Existen en el mercado soluciones sencillas y poco costosas, como las luces con carga de batería conectadas a los enchufes, que entran en funcionamiento cuando deja de recibirse corriente eléctrica. También es conveniente colocar pequeños pilotos luminosos en las zonas de la casa que el enfermo pueda recorrer de noche sin supervisión.
El color
El uso de colores muy parecidos o iguales en toda la casa puede favorecer en el enfermo la pérdida de referencias y llegar a provocarle una sensación de inestabilidad, mientras que pintar algunas habitaciones de colores distintos puede ayudar a la persona afectada a orientarse. No obstante, hay que tener cuidado en evitar una variedad excesiva de colorido, especialmente si se trata de tonos muy contrastados, que provocaría mayor confusión y desorientación que la que se desea evitar.
En cualquier caso, es preciso tener en cuenta que la utilización de colores o tonalidades distintos en las paredes, el suelo y el techo favorece la orientación y el equilibrio y mejora la percepción del espacio. En cambio, las habitaciones en las que el límite entre las paredes y el suelo es casi imperceptible acostumbran a provocar angustia y confusión en el enfermo. En este sentido los zócalos, si están bien contrastados respecto del suelo y la pared, cumplen un papel importante al definir claramente la separación entre estos dos planos.
Por otra parte, algunos elementos como los interruptores de la luz, los enchufes y los pomos de las puertas, deben estar suficientemente destacados respecto de la superficie en que se encuentran, con el objeto de favorecer su localización de manera fácil y rápida.
Por último conviene recordar que los colores pueden influir en los estados emocionales de las personas, de manera que su utilización correcta y equilibrada en los espacios interiores (suelos, paredes, techos, mobiliario, elementos decorativos) puede favorecer que un espacio resulte más estimulante o relajante, alegre o deprimente, frío o cálido. Algunos de los colores que tradicionalmente se asocian con las emociones son los siguientes:
Rojo.- Excitación/estimulación ? Protección/defensa ? Desafío/oposición/hostilidad
Azul.- Seguridad/comodidad ? Ternura/amabilidad ? Calma/felicidad/serenidad
Naranja.- Ansiedad/perturbación/enojo ? Desafío/oposición/hostilidad
Negro.- Desánimo/depresión/infelicidad/melancolía ? Protección/defensa ? Desafío
Púrpura.- Dignidad/solemnidad ? Protección/defensa
Amarillo.- Animación/jovialidad/alegría
Castaño.- Desánimo/depresión/melancolía
Verde.- Calma/felicidad/serenidad
En cualquier caso debe tomarse esta relación como puramente orientadora y es imprescindible el estudio individual en cada caso ya que, en función de los gustos i las experiencias personales, un color o un matiz determinado pueden ejercer influencias distintas en cada persona. Se trata sobretodo de tener bien presente que el tratamiento del color es un recurso al alcance de todos que, correctamente utilizado y realizando un seguimiento de las reacciones del enfermo, reporta unos beneficios nada despreciables para su estado de ánimo.
Bibliografía
Guía de arquitectura. Adaptación de la vivienda para personas con Alzheimer y deficiencias de mobilidad. Fundación La Caixa
Agenda
LX Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología
Fecha
25-11-2008 al 29-11-2008
Lugar
Palacio de Congresos de Catalunya - Barcelona - España
Organizado por
Sociedad Española de Neurología








