<< Volver

Noticias

imprimir

enviar

06-03-2006

¿Propenso al Alzheimer? Entre la genética y la herencia

Autor: Redacción Familialzheimer.org ? Magazín Alzheimer

Es una constante en nuestra redacción recibir preguntas y solicitudes de orientación sobre algunos aspectos de la Enfermedad de Alzheimer (EA). Entre ellos siempre se deja sentir el temor de personas menores de 65 años a padecer esta enfermedad, especialmente quienes tienen o han tenido familiares que la han desarrollado. Precisamente, el tema del miedo a padecer la EA lo hemos tratado desde Magazín Alzheimer (MA) en un boletín anterior (Ver Editorial del boletín 37 del mes de noviembre de 2005).

De igual forma, no podemos estar al margen de las confusiones y alarmas que generan algunas informaciones poco claras, independientemente de su validez científica. Por ejemplo, en el último mes han despertado interrogantes los resultados de una investigación de la cual hicieron eco en forma de noticia, cientos de agencias y medios alrededor de todo el mundo.

La noticia presenta las conclusiones de una investigación en una muestra de casi 12.000 gemelos dirigida por la Dra. Margaret Gatz de la Universidad de California del Sur en Los Ángeles (USC), con la participación de investigadores suecos y estadounidenses. Tales conclusiones apuntan a que la enfermedad de Alzheimer es de origen genético en más del 80% de los casos.

Datos y términos que generan confusión

¿Pero qué significa realmente este escueto dato numérico? ¿Acaso quiere decir simplemente que la EA tiene en dicho porcentaje origen en causas genéticas, es decir asociadas a los genes y a mutaciones en los mismos, y que sólo un 20% se debe dejar para causas como el envejecimiento en sí mismo, las causas ambientales, los efectos posquirúrgicos, etc.? ó ¿acaso se debe interpretar en el sentido más catastrófico de que las personas que tengan o hayan tenido un familiar con EA tendrán el 80% de posibilidades de padecer la enfermedad?

Antes de aclarar estas dudas y comentar científicamente la noticia propiamente dicha, es necesario hacer algunas aclaraciones preliminares.

Puede ser que para los entendidos en la materia estos datos y la información, tal y cómo ha sido presentada, no dé cabida a dudas y a erróneas o contrapuestas interpretaciones como las arriba mencionadas, pero se ha hecho patente en la Redacción de MA que en el público en general tal claridad no es tan evidente.

Interpongamos a la noticia de que hemos venido hablando, un concepto aceptado y que se ha hecho común en el ambiente de la EA: «se ha estimado que en el 98% de los casos un enfermo de Alzheimer en que los síntomas comienzan a aparecer después de los 65 años puede haber o no antecedentes familiares, sin que estos tengan que ver directamente con la herencia. Solo el restante 2% de los casos corresponde a EA familiar hereditario de inicio temprano (antes de los 65 años), en el que se puede recibir el gen mutado bien de su padre bien de su madre».

¿Genético, hereditario, 2%, 80%, 98%? Reiteramos que es posible que a ojos de los entendidos las ideas implicadas en los dos postulados que comparamos sean comprensibles y no lleven a contradicción, pero ante alguna parte del público no es así.

Claridad en la interpretación de los términos y los datos

Comencemos por anotar la difícil separación e interpretación que, como público no experto, debemos hacer de los términos ?genético? y ?hereditario? tal como son presentados en cada una de las frases que las involucran, es decir, con connotaciones diferentes. Asaltan pues dudas como, ¿son la genética y la herencia lo mismo o son cosas diferentes? ¿Alguno de los dos postulados es erróneo? ó ¿simplemente son expresiones de ideas diferentes y complementarias?

Hurgando un poco en los textos divulgativos y en las noticias podemos observar un uso de ambos términos (?genético? y ?hereditario?) como sinónimos el uno del otro. Sin embargo, en relación con la noticia que ha generado el presente artículo (que la enfermedad de Alzheimer tiene un origen genético en más del 80% de los casos) es posible deducir una diferencia en el uso de los términos en cuestión, diferencia que presentamos a continuación en la respuesta a la pregunta ¿es el Alzheimer una enfermedad genética o una enfermedad hereditaria?

En la mayoría de los casos la respuesta es que la atrofia degenerativa de la corteza cerebral que caracteriza el Alzheimer es producida por alteraciones (mutaciones) en genes, es decir que es una enfermedad genética. Sin embargo, casi siempre, tales mutaciones son adquiridas a lo largo de la vida o desarrolladas a través de interacciones con elementos exógenos (no relacionados con los genes, como el medio ambiente), mutaciones adquiridas que NO se transmiten de padres a hijos. Tan sólo en un pequeño porcentaje de casos la EA (1 - 2%) de los casos es una enfermedad hereditaria, es decir, producto de mutaciones en las células germinales (ovocitos y espermatozoides) de los progenitores, y que por tanto están presentes en todas las células hijas que forman un nuevo individuo (portador) y cuya presencia confiere mayor susceptibilidad a desarrollar la enfermedad.

Las siguientes palabras del Dr. Jordi Clarimon, de la Unidad de Memoria - Laboratorio Alzheimer del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, nos dan aun más claridad al respecto: «El gen es la unidad básica contenida en los cromosomas y que contiene la información esencial para que nuestro organismo funcione correctamente. Todos tenemos dos copias de casi todos los genes, uno que heredamos de nuestra madre y otra que heredamos de nuestro padre. Por consiguiente, si nuestro padre tuviera una copia incorrecta de un gen pero otra correcta del mismo gen, nosotros tendríamos un 50% de probabilidad de heredar la copia incorrecta. Por lo tanto, que exista un riesgo genético o una mayor predisposición a padecerla (heredabilidad) no significa que si nuestros padres tienen la enfermedad nosotros también la desarrollaremos».

Hay que tener muy claro qué significa ser portador de un factor genético de riesgo de Alzheimer; simplemente quiere decir que tal portador tiene más predisposición, susceptibilidad o probabilidad de sufrir tal enfermedad pero, en modo alguno significa que es seguro que la vaya a padecer. Que haya o no antecedentes familiares no es muy ilustrativo respecto a la inminencia de padecer Alzheimer.

Reiteramos que en la comunidad médica es ampliamente aceptado que solo hasta un 2% de los casos de Alzheimer tienen este origen ?hereditario?.

Aclaración científica de la noticia del estudio con gemelos 

En cuanto a la noticia, propiamente dicha, el Dr. Clarimón aclara que: «Una de las formas más comúnmente empleadas para establecer si factores genéticos (hereditarios) pueden incrementar el riesgo a padecer una enfermedad, es con el estudio de gemelos. Estos estudios epidemiológicos se basan en el recuento de concordancia, es decir, observar el número de parejas de hermanos en las que ambos están enfermos, en gemelos monocigóticos y dicigóticos.

Los gemelos monocigóticos son aquellos que comparten el cien por cien de sus genes y, por consiguiente, son idénticos. Serían pues, clones exactos desde el punto de vista genético. Por el contrario, los gemelos dicigótiocos solo comparten la mitad de su genoma, al igual que los hermanos que nos son gemelos entre ellos. Si el número de pares de gemelos con la enfermedad es alto en monocigóticos, esto significaría que los genes juegan un papel importante en la manifestación de la enfermedad. Igualmente, concordancias altas en gemelos dicigóticos indicaría que tanto lo que heredamos de nuestros padres como el propio ambiente influirían en el riesgo individual de padecer la enfermedad.

Estudios de este tipo han sido realizados para enfermedades tan comunes como la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares o la esquizofrenia. La enfermedad de Alzheimer también ha sido estudiada mediante esta metodología en distintas ocasiones durante los últimos años. Estos análisis han indicando de forma repetida que los factores hereditarios juegan un papel relativamente importante en el riesgo de padecer la enfermedad.

Un estudio reciente que ha empleado 11,884 pares de gemelos, 392 de las parejas con al menos un enfermo de Alzheimer, ha establecido que la heredabilidad, es decir, la proporción de la enfermedad que podría ser explicada por factores genéticos, llegaría al 79%. Estos datos son muy parecidos a los que habían sido descritos en estudios anteriores. Por consiguiente, de este estudio se puede desprender lo que ya conocíamos: que existe un factor genético que nos confiere un riesgo de padecer Alzheimer.

Esto no significa en absoluto que si se tiene un familiar de primer grado afecto tengamos un riesgo muy elevado de padecer la enfermedad. De hecho, el principal factor de riesgo de padecer Alzheimer sigue siendo el propio envejecimiento. Es decir, llegar a la vejez es lo que nos hace más susceptibles a padecer la enfermedad.

Aproximadamente un 1% de las personas con edades comprendidas entre 65 y 69 años padecen Alzheimer. Esto significaría que el riesgo de tener la enfermedad es del 1% en la población general que se encuentra en este rango de edad. Este riesgo se incrementaría hasta el 2-3% si se tiene algún familiar de primer grado (padre o hermano) también afecto. Así pues, aunque los datos epidemiológicos nos indican que los factores genéticos tienen un papel en el riesgo individual de padecer la enfermedad, no debemos pensar que por el hecho de tener un familiar enfermo nosotros o nuestra descendencia también sufrirá la patología. Es decir, tengamos o no tengamos un familiar afecto, todos tenemos un riesgo de padecer Alzheimer si llegamos a edades muy avanzadas. Y este riesgo es mucho más importante que el propio bagaje genético individual».

Una clasificación útil

Para resumir un poco lo expuesto anteriormente puede resultar útil ofreceros una clasificación en cuatro grupos según la edad de aparición de los síntomas (antes o después de los 65 años) y según existan o no antecedentes familiares en el pedigrí del padre, de la madre o en la misma generación del enfermo (hermanos o hermanas), en los consanguíneos en primer grado. De manera que todo enfermo puede ser encuadrado en uno de estos grupos:

a) Alzheimer familiar de comienzo precoz (inicio de los síntomas antes de los 65 años con antecedentes familiares).

b) Alzheimer de aparición esporádica de comienzo precoz (inicio de los síntomas antes de los 65 años sin antecedentes familiares).

c) Alzheimer familiar de comienzo en edad tardía o senil (inicio de los síntomas después de los 65 años con antecedentes familiares).

d) Alzheimer de aparición esporádica de comienzo en edad tardía o senil inicio de los síntomas después de los 65 años sin antecedentes familiares).

En los casos de los grupos c y d (Alzheimer familiar de comienzo en edad tardía o senil y Alzheimer de aparición esporádica de inicio tardío) puede influir la genética pero no como causa sino como mayor predisposición a padecer la enfermedad.

Recordemos nuevamente que todos los casos juntos de Alzheimer debido puramente a la herencia (Alzheimer familiar autosómico dominante, en términos médicos) de inicio temprano (antes de los 65 años) no representan más que un 2% del total de casos de la enfermedad en todo el mundo. En el 50% de enfermos pertenecientes a éstas se encuentra una de esas mutaciones; pero, en el otro 50% de casos de Alzheimer familiar que comienza en edad presenil, todavía no se ha descubierto la mutación responsable.

Actualmente se estudian alrededor de una docena de genes con sus variantes para ver cuáles confieren riesgo de Alzheimer y cuáles no. Puede llegar un día en que se pueda predecir quién va a tener la enfermedad y quién no con una fiabilidad alta, según el código genético de cada persona. Sin embargo, hoy por hoy, tal predicción no alcanza tal grado de fiabilidad.

<< Volver

Libros destacados

Agenda

Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

Más información