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06-03-2006
Características del cuarto de baño adaptado para el enfermo de Alzheimer
Autor: Josepa Lleida Solà - arquitecta
Un cuarto de baño totalmente adaptado a las necesidades de un enfermo de Alzheimer es aquel que permite una utilización cómoda por parte del enfermo y su cuidador, en cualquier fase de la enfermedad y cualquiera que sea el grado de movilidad de la persona afectada y, a la vez, dispone de las medidas de seguridad precisas para evitar accidentes. Teniendo en cuenta que se trata de uno de los recintos potencialmente más peligrosos de la vivienda, que sus dimensiones acostumbran a ser reducidas y que se utiliza de forma intensiva, es necesario conocer las principales características que debe tener el cuarto de baño para ser más seguro y adecuado:
1. Puerta de acceso al baño
La puerta siempre debe abrir hacia fuera. Habitualmente se abre a la inversa, lo que priva a este recinto de un espacio imprescindible para las personas que tienen poca movilidad y, si la persona enferma cae al suelo, incluso puede impedir abrirla para prestarle ayuda. Una solución alternativa son las puertas correderas, sujetas por un carril superior, nunca inferior, ya que podría provocar caídas o dificultar el acceso. En cualquier caso debe poder abrirse siempre desde el exterior, siendo conveniente evitar que pueda quedar cerrada por dentro.
La anchura libre del vano de la puerta no debe ser inferior a 80 cm. si el usuario se desplaza en silla de ruedas.
2. Dimensión de los espacios y colocación de sanitarios y accesorios
Un baño adaptado a las necesidades de un usuario de silla de ruedas debe disponer de un espacio libre de giro de entre 140 y 150 cm. de diámetro, desde el que se pueda acceder a los diferentes aparatos sanitarios. El espacio mínimo de acercamiento a ellos debe ser al menos de 80 cm., frontal en el caso del lavabo y lateral para el resto. Eliminar el bidet es una alternativa para ganar espacio si el cuarto de baño es demasiado reducido, y resulta especialmente conveniente cuando la persona necesita la ayuda de un cuidador para realizar su higiene personal.
En cuanto a los mecanismos y accesorios que deban ser accesibles al enfermo sentado en su silla, se deben situar a una altura que no sea inferior a 40 cm. ni superior a 140 cm.
El lavabo. Es conveniente que el desagüe esté protegido térmicamente para evitar quemaduras a las personas que carecen de sensibilidad en los miembros inferiores. El lavamanos debe estar bien sujeto. Si la persona va en silla de ruedas, el lavabo no debe tener pie i tiene que estar colocado a 80 cm. del suelo, con una altura libre inferior de 65 cm. para permitir el acercamiento de la silla. El canto inferior del espejo ha de estar colocado a 90 cm. del suelo y el superior, a 190 cm. como máximo. Respecto a la posibilidad de que las imágenes reflejadas en el espejo puedan provocar o aumentar la desorientación del enfermo, la solución adoptada deberá ser valorada en cada caso particular por el médico y la familia en función de la evolución del proceso.
El inodoro. El hecho de no poder sentarse y levantarse del inodoro con facilidad y con los pies bien apoyados en el suelo puede suponer un problema para las personas mayores en general, siendo la altura idónea para cada persona la distancia que va desde la planta del pie descalzo hasta la curva de la rodilla. Los inodoros más adecuados son los que van sujetos a la pared, ya que pueden colocarse en la posición más cómoda para cada persona. Si ya está instalado y no se puede cambiar, se pueden utilizar los accesorios existentes en el mercado para elevar el asiento o bien se puede levantar con una base de obra.
A ambos lados deben colocarse barras laterales que puedan servir de asidero y, si es necesario, de ayuda para la transferencia desde la silla de ruedas. Deben estar a una altura entre 70 y 75 cm. del suelo y la barra situada en el lado del acercamiento ha de ser abatible. El porta ? rollos estará colocado a una distancia y en una posición que sea accesible sin necesidad de girar el brazo ni de alargarlo en exceso. Actualmente existen en el mercado elementos integrales que contienen, en una sola pieza, la taza del inodoro, las barras de seguridad y los accesorios.
La bañera. Se trata de un elemento conflictivo. No obstante si no se puede prescindir de ella, por razones médicas o de cualquier otro tipo, será preciso adecuarla con las correspondientes medidas de seguridad:
Se instalaran barras de apoyo en el interior y en la zona de acceso. Se pueden colocar oblicuamente o bien disponer una horizontal y otra vertical. Se instalará un banco o asiento situado en el interior y bien sujeto, que facilite tanto la entrada y la salida de la bañera como el baño mismo. Existen sillas que se elevan por medio de la presión hidráulica y que facilitan considerablemente la tarea del cuidador cuando la persona ya no puede entrar sola en la bañera.
El pavimento del cuarto de baño y la bañera estarán a la mínima distancia posible en altura, para evitar desequilibrios que son una causa frecuente de caídas. El interior de la bañera será antideslizante. La ducha deberá tener dos posiciones a elegir: ?de teléfono? y con un soporte fijo, a fin de que la persona usuaria i/o su cuidador puedan tener en algunos momentos las dos manos libres. En cualquier caso los mecanismos estarán situados a una altura accesible estando sentado.
La ducha. Es la mejor solución, tanto desde el punto de vista del espacio como de la seguridad. Debe estar tan enrasada como sea posible con el pavimento del baño. La solución óptima consiste en sustituir la tradicional ducha prefabricada por una superficie rugosa y con una pendiente suave, que desagüe directamente a un imbornal situado en el mismo pavimento. Aunque esta es la solución ideal resulta compleja de ejecutar, ya que requiere una previa impermeabilización de la solera, dar la pendiente requerida a la superficie destinada a ducha para poder eliminar el agua, y encajar las conducciones y el imbornal de desagüe en el forjado existente. Esta reforma debe ser efectuada por operarios muy expertos y, en algunos casos, resulta imposible debido a las características del forjado e instalaciones existentes en el edificio.
En este caso la solución más sencilla consiste en recurrir a los platos de ducha de poliéster reforzado con fibra de vidrio, ya que tienen poca altura. En cualquier caso hay que disponer barras de apoyo verticales y una silla para que el usuario pueda ducharse sentado.
3. Los materiales
El pavimento debe ser antideslizante, tanto si está seco como mojado. Es difícil encontrar materiales que sean absolutamente antideslizantes en ambas circunstancias y que además sean fáciles de limpiar de los residuos que se generan en el cuarto de baño. En general los más adecuados son los de gres semi-rústico o bien los elaborados a base de resinas con un acabado de chorreo de arena. Respecto de las baldosas para el alicatado de las paredes, es aconsejable que sean mates para evitar reflejos.
Respecto de las tuberías vistas de agua caliente y/o calefacción hay que recordar que son altamente conductoras del calor, por lo cual es conveniente recubrirlas con algún material aislante con el objeto de evitar quemaduras.
4. Los grifos
Los más adecuados son los que usan un monomando con palanca de tipo ?geriátrico?, ya que su forma y longitud permite que los puedan accionar incluso las personas que no pueden girar la muñeca. Los grifos de la bañera no deben colocarse nunca en los extremos, sino en el centro.
Si la persona tiene problemas de insensibilidad táctil o bien no es capaz de distinguir entre la posición de agua fría y agua caliente, es importante colocar unos grifos que lleven incorporado un termostato regulador de la temperatura del agua (máximo 38º) para evitar quemaduras. Es conveniente que incorporen también algún tipo de dispositivo que impida que estén abiertos demasiado tiempo, con el fin de evitar el riesgo de inundaciones por distracción u olvido.
5. Artículos de higiene y botiquín
Los utensilios y productos para la higiene personal que quedan a la vista deberían reducirse a la mínima expresión: la toalla, el jabón, el peine y el cepillo y la pasta de dientes, y siempre a base de materiales irrompibles. Los más usados cotidianamente deberían estar colocados siempre en el mismo sitio y de la misma manera, y, si es posible, en el mismo orden en el que vayan a ser usados. Los demás productos y utensilios es conveniente que estén guardados bajo llave cuando no se utilizan.
El botiquín no debería estar en el cuarto de baño y, si está, debe permanecer cerrado bajo llave, de manera que el enfermo nunca pueda acceder por su cuenta a ningún medicamento.
6. La electricidad
Una iluminación general suficiente es aquella que proporciona aproximadamente 120 lux a 120 cm. del suelo. Ha de ser indirecta para evitar deslumbramientos y debe estar reforzada con iluminación adicional delante del espejo. Es conveniente colocar una luz de poca intensidad que permanezca encendida durante la noche y un timbre por si el usuario necesita pedir ayuda.
Finalmente, los puntos de luz, interruptores, enchufes, calefactores, cables y, en general, cualquier elemento conductor de electricidad, deben estar dispuestos a una distancia mínima de 1 metro en cualquier dirección hasta el punto de agua más cercano y se deben conservar en perfecto estado. Nunca se debe olvidar el peligro potencial que supone una manipulación de estos elementos con las manos mojadas por lo que, si el usuario enfermo de alzheimer accede al cuarto de baño sin vigilancia, los enchufes deben estar protegidos y los demás elementos eléctricos de uso común en el baño se situarán fuera de su alcance.
Bibliografía recomendada
- Guía de arquitectura. Adaptación de la vivienda para personas con alzheimer y deficiencias de mobilidad. Fundación La Caixa.
- Codi d?accessibilitat de Catalunya. Decret 135 / 1995
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








