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13-02-2004

Clonan por primera vez embriones con fines médicos.

Científicos coreanos aplican la técnica que creó a la oveja Dolly para cultivar 30 clones humanos con los óvulos de 16 mujeres, y extraen células productoras de tejidos Su potencial para tratar patologías está aún lejos, advierten los expertos.

Autor: L. M. Ariza

Categoría: Investigación

Lo que tenía que suceder ha ocurrido, por fin. Un equipo en su mayoría de científicos coreanos aseguran en «Science» que han clonado treinta embriones humanos, los primeros hechos con la técnica que produjo la oveja Dolly. Los clones se obtuvieron gracias a los óvulos donados por un grupo de mujeres, que también proporcionaron sus genes. Los investigadores obtuvieron células embrionarias de veinte de los embriones, y comprobaron su plasticidad para convertirse en diversos tejidos, lo que abre expectativas en el futuro para tratar males como el parkinson o el alzheimer, aunque el camino es largo. «Tuvimos que hacer esta investigación por su potencial médico» dijo a Reuters el doctor Moon Shin-yong, uno de los autores.

Dos son las notas destacadas de este avance. Se puede decir que la técnica de transferencia de núcleos usada para crear a la oveja Dolly ya funciona para clonar embriones humanos, cultivados «hasta unas cien células», según explica a este diario Laurie Lotzh, director del Centro de Medicina Genética de la Northwestern University. Los embriones, que no son otra cosa que pelotas de células llamadas blastocistos, progresaron obedeciendo las órdenes genéticas de núcleos de células de donantes adultos.

El otro aspecto esencial es el éxito del equipo de Woo Suk Hwang, de la Universidad Nacional de Seúl, para extraer de ellos las células embrionarias con capacidad para transformarse en cualquier clase de tejido. Esa certificación se produjo cuando las células se trasplantaron a testículos de ratones; en los animales se convirtieron, entre otros, en tejido muscular liso, hueso, cartílago, tejido conectivo y neuroepitelial.

Un hito científico
«Sí, se puede decir que se trata del primer embrión humano clonado a partir de la transferencia de células somáticas», asegura a LA RAZÓN John Gearhart, de la Universidad John Hopkins, el primero que obtuvo células madre en el laboratorio, junto con James Thompson, allá por 1998. «También han demostrado que es posible la obtención de estas células a partir de estos embriones».

La clonación terapéutica consiste precisamente en la obtención de embriones utilizando la técnica de transferencias de núcleos. El equipo de Hwang utilizó 242 óvulos femeninos donados por 16 voluntarias, a las que no se les pagó cantidad alguna, y que firmaron un informe de consentimiento para usar este material.

Cada mujer se convirtió, curiosamente, en la donante del núcleo que se iba a transferir a su propio óvulo, por lo que las células de los embriones obtenidos eran compatibles con los de sus progenitores. De todos los intentos los investigadores lograron 30 blastocistos, de los cuales 20 se desarrollaron lo suficiente para dar, tras destruirse, células pluripotentes.

En perspectiva, trabajos similares aparecieron con anterioridad, aunque con muchas dudas sobre su veracidad. Curiosamente, uno de los componentes del equipo de Hwang, Jose Cibelli, de la compañía Advanced Cell Technologies, que no participó en el experimento coreano, fue el responsable de un polémico anuncio hace no mucho sobre el «primer clon humano», un embrión de 16 células. Posteriormente, las críticas al anuncio desacreditaron el hallazgo.

Claves del éxito
Según John Geahart, es posible estimular a los óvulos humanos sin fertilizar para que se dividan en el laboratorio, algo llamado partenogénesis. Se ha logrado en ratones y en monos. Pero tales embriones nunca llegan a buen puerto. Hwang y su equipo aseguran en «Science» que sus embriones no son partenogenéticos.

Parte del éxito, explican, consistió en retrasar en dos horas el tiempo desde que se transferían los núcleos a los óvulos hasta su activación. Para despojarlos de su ADN, los expertos evitaron la succión mediante una pipeta, lo que podría ser muy dañino, y desarrollaron una técnica en la que cortaron la membrana del óvulo para retirar el material genético.

Aunque el rendimiento es muy bajo (20 blastocistos de 242 posibles), parte del logro radicaría en la calidad y número de los óvulos femeninos.

Fuente: La Razón Digital

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Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics

Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008

Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.

Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital

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