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06-04-2006
La cocina adaptada para el enfermo de Alzheimer
Autor: Josepa Lleida Solà - Arquitecta
La cocina es el recinto de la vivienda donde se acumulan más riesgos potenciales, hasta el punto de que el afectado de alzheimer no debería acceder a ella sin la supervisión constante de un cuidador. No obstante, la actual posibilidad de diagnosticar el alzheimer en una fase muy inicial, conlleva muy a menudo que el enfermo siga realizando sus actividades domésticas habituales durante un tiempo, siempre de acuerdo con el criterio médico y de los familiares más próximos.
En este período más o menos largo en el cual el enfermo tendrá acceso con toda naturalidad a la cocina, es fundamental que ésta esté adaptada a sus carencias y necesidades, y las primeras medidas a adoptar tendrán un doble objetivo: paliar su desorientación y velar por su seguridad y la de las personas de su entorno.
1.Orientación y Confort
- Tanto el pavimento como el revestimiento de las paredes y las superficies de trabajo, deben ser mates para evitar reflejos que pueden provocar desorientación. Además, las superficies de trabajo deberían ser de un material liso y continuo que facilite que los objetos más pesados puedan deslizarse sin necesidad de levantarlos.
- La altura de los muebles debe permitir acceder fácilmente a los objetos que contienen. En este sentido es preciso saber que la altura accesible cómodamente disminuye a medida que se incrementa el grado de discapacidad, y que para una persona de edad avanzada se sitúa entre los 50 cm. y los 150 cm. desde el suelo. El interior de los armarios debe organizarse de manera que los objetos que se utilizan más a menudo estén al alcance de la mano, y situados lo más cerca posible de la zona donde se van a usar con el objeto de evitar desplazamientos innecesarios.
- La vajilla, los vasos y los cubiertos no deben ser transparentes ni con muchos dibujos que puedan confundir al enfermo. También es conveniente evitar las mantelerías muy decoradas y procurar que sean de una tonalidad que contraste con la de los platos y vasos para que puedan distinguirse fácilmente. Las vajillas y los vasos más adecuados son del tipo antivuelco y de materiales resistentes a los golpes que, en caso de romperse, no corten. Se debe evitar disponer en la mesa botellas, soperas y otros elementos que el enfermo no tenga que utilizar directamente, con el objeto de evitarle confusiones y simplificar las necesidades de manipulación. También conviene colocarle solo los cubiertos imprescindibles y siempre dispuestos de la misma manera.
- En cuanto a la iluminación, se colocarán puntos de luz de refuerzo independientes en las zonas de trabajo donde se preparan los alimentos, ya que una única luz general es insuficiente y provoca sombras que pueden angustiar a la persona afectada.
- Existen en el mercado hervidores de leche y agua sin cables, que permiten que la persona afectada pueda prepararse un café, un té, o bien calentar agua sin los peligros que puede comportar que utilice la cocina. Normalmente incorporan elementos de seguridad como una tapa con un sistema de bloqueo, desconexión automática, dispositivo para evitar las quemaduras provocadas por el vapor, etc.
2.Medidas generales de seguridad
El primer aspecto que es preciso controlar es el referente a las instalaciones de agua, electricidad y gas. Además de estar revisadas y en perfecto estado es necesario que dispongan de llaves de paso no accesibles al enfermo. Como medidas de seguridad muy recomendables destacan la instalación de detectores de humo y de escapes de agua y de gas. Estos sistemas analizan constantemente los niveles de concentración de humo, humedad y gas del recinto, y si se superan los niveles adecuados, mandan automáticamente una señal que acciona una alarma o bien actúa sobre las llaves de paso generales. Las calderas de agua caliente y calefacción, las estufas, etc., son también fuentes potenciales de accidentes y explosiones y no deben ser manipuladas en ningún caso por la persona afectada.
La lejía y otros productos de limpieza que resulten tóxicos y/o abrasivos no deben estar nunca al alcance del enfermo. Igualmente es preciso tener siempre en cuenta el peligro que suponen los encendedores, cerillas y cualquier elemento que sirva para prender fuego; los objetos que queman; los utensilios que cortan (cuchillos, tijeras, etc.) y el cubo de la basura.
3. Los electrodomésticos
Cocina. El tipo de cocina más conveniente es la eléctrica de inducción magnética, ya que mantiene constantemente fría la superficie de cocción y evita las quemaduras. No obstante, es preciso que se trate de placas homologadas para garantizar que puedan ser compatibles con todos los marcapasos que actualmente existen en el mercado y evitar problemas de compatibilidad electromagnética. Otra opción es la cocina vitrocerámica, ya que dispone de pilotos luminosos que avisan al contacto i evitan la posibilidad de quemaduras. Ambos tipos de cocina son más fáciles de limpiar que las de quemadores de gas tradicionales y disponen de una tecnología que incorpora medidas de seguridad interesantes, como un sistema de corte automático de electricidad si se sobrepasa una temperatura determinada, indicadores acústicos que señalan un tiempo de cocción excesivo, etc.
Las cocinas de gas son las más habituales pero también las menos recomendables a causa del elevado riesgo de explosión, incendio, asfixia, y también a causa de la inestabilidad de los recipientes sobre los quemadores, por todo lo cual deben disponer de sistemas de seguridad adicionales: mecanismos que interrumpan el suministro de gas si la llama se apaga por cualquier motivo, una llave de paso independiente para evitar que la persona enferma pueda usarla sin la supervisión de otra persona, etc. Las cocinas de gas que tienen quemadores situados bajo un cristal vitrocerámico ofrecen algunas ventajas aparentes, como una mayor facilidad de limpieza; pero, de hecho, pueden ser muy peligrosas, ya que si se producen problemas de combustión interna, pueden provocar graves explosiones.
Horno. El horno más adecuado es también el eléctrico y debería estar situado sobre la cocina, ya que es más fácil introducir y sacar los alimentos y no es necesario agacharse para ver el interior o limpiarlo. Es preciso que tenga un cristal doble o triple para evitar quemaduras y unas bandejas extraíbles que se puedan desplazar sin tener que introducir manos y brazos en el horno.
Microondas. Es un sustituto ideal del horno si la persona interesada está acostumbrada a usarlo: evita cualquier tipo de quemadura, es económico y fácil de utilizar y limpiar. Es importante que tenga un certificado europeo de baja frecuencia para que no afecte a los usuarios que llevan válvulas cardiacas o marcapasos.
Nevera. Es conveniente instalar algún sistema de cierre que la bloquee si se considera que existe la posibilidad de que la persona enferma coma de forma compulsiva, ingiera alimentos crudos, etc., y también alarmas acústicas que indiquen que la puerta está mal cerrada.
Lavadoras y lavavajillas. Actualmente existen diversos modelos de lavadoras y lavavajillas que permiten programar en una memoria diferentes tipos de lavado, de manera que el usuario solo tenga que apretar un único botón para usarlos (por ejemplo, ?1? para la ropa blanca, ?2? para la ropa de color y ?3? para la ropa delicada). De esta manera se evita tener que ajustar la temperatura, el programa y el tipo de centrifugado en cada ocasión. Como medidas de seguridad adicionales, es importante que la lavadora disponga de una válvula antidesbordamiento para evitar inundaciones y de un mecanismo que bloquee la puerta y que impida abrirla mientras funciona. Es interesante que el grado de obertura de la puerta sea de 180º para evitar tropiezos o golpes. Las lavadoras de carga superior no son recomendables, ya que son más difíciles de manipular y conllevan más riesgos, como que las manos queden atrapadas en el tambor. En cuanto a los detergentes y suavizantes, tanto líquidos como en polvo, es preferible sustituir-los por pastillas que se introducen directamente en el tambor, ya que generan menos riesgos de ingesta accidental y evitan los problemas de confusión que se pueden producir en el momento de dosificar estos productos y colocarlos en el cajetín correcto.
Bibliografía:
Guia d?arquitectura. Adaptació de l?habitatge per a persones amb alzheimer i deficiències de mobilitat. Fundació La Caixa
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








