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08-05-2006
Higiene del enfermo de Alzheimer: una cariñosa caricia
Autor: Oscar Fernández Orenes y Carlos Acosta Rizo
¿Para cuántos de nosotros, el baño o la ducha es una actividad privada y personal? Sin riesgo a equivocarnos podríamos decir que para la mayoría. Pero ¿para cuántos de nosotros es, además, una actividad que genera satisfacción? Recuerdo que alguna vez que estuve aquejado de una pasajera enfermedad viral fuerte por la que pasé varios días sin poder asearme normalmente, y desde la cama tiritando de fiebre imaginaba ese delicioso momento en que pudiera darme una buena ducha, afeitarme, ponerme loción y finalmente sentirme limpio y, principalmente, autónomo.
Lamentablemente, para nuestros enfermos de Alzheimer estas sensaciones y emociones se van viendo afectadas con el desarrollo de la enfermedad, además de sufrir cambios en la ejecución de las actividades de la vida diaria, en los hábitos (entre ellos la higiene), y de personalidad y conducta (hiperactividad, apatía, etc.) que conllevan a la negación y/o disminución en la frecuencia y calidad de la higiene (por la dificultad que representa, pérdida del deseo de acicalado, pérdida de la noción del tiempo, etc.). Pero ello no significa que debamos descuidar su aseo personal; por el contrario, el mantenimiento de una correcta higiene proporciona bienestar físico y psíquico, además de que la piel es una barrera que nos protege de posibles infecciones, por lo tanto su aseo es fundamental. En el caso de cualquier enfermo, pero especialmente el de la enfermedad de Alzheimer (EA), el aseo implica también una mejor disposición del entorno familiar en relación con su enfermo. Por tanto, debemos mantener las actividades de higiene como una de las principales a desarrollar por el cuidador, y que requieren de éste, sensibilidad, tacto y respeto a la dignidad de la persona enferma.
A continuación ofrecemos unas cuantas consideraciones útiles que pueden ayudar a que las actividades de aseo personal (como el baño y la ducha) sean una experiencia relajante para el enfermo y sencilla para el cuidador, en lugar de una fuente de ansiedad y dificultades para ambos.
La higiene personal, importancia y recomendaciones
Con base en la experiencia de los especialistas en enfermería de la Fundación ACE podemos ofrecer desde MA algunas recomendaciones prácticas para las actividades de aseo personal de un enfermo de EA.
Sugerencias relativas a la actitud del enfermo y del cuidador
En este aspecto, lo más importante a tener en cuenta es que, en aras de lograr una buena higiene del enfermo, el cuidador no debe sobrepasar los delicados límites de la dignidad personal, por lo que cualquiera de las actividades a realizar debe ser en lo posible interactiva, es decir contando con las reacciones y peticiones de la persona a su cargo. Para ello es conveniente:
? Encontrar, tanto como sea posible, formas para ayudarlo a mantener una relativa independencia, evitando también una ayuda demasiado indiscreta, inoportuna y poco respetuosa.
? Valorar los hábitos y rutinas de la persona con demencia y tratar de animarla a continuar con los mismos, tanto como sea posible.
? Evaluar constantemente la respuesta de la persona bajo nuestro cuidado frente a los viejos y nuevos hábitos; tomarse el tiempo necesario para pensar sobre cual de las rutinas funciona mejor; e introducir las variantes que intuyamos convenientes y necesarias para facilitar la labor y, sobre, todo mantengan el confort durante las actividades de aseo personal.
? Ofrecer discretas remembranzas acerca de cual es el siguiente paso en la rutina de aseo personal del enfermo.
? Conocer las respuestas a preguntas tales como dónde prefiere ser desvestido; cuáles son sus preferencias entre baño y ducha; cuáles son los artículos de aseo que normalmente usa; qué cuidados dentales requiere la persona a nuestro cargo.
? Si la persona parece confusa, puede ser adecuado fragmentar el proceso en pequeñas etapas que le faciliten al enfermo procesar la información que recibe y mejorar su confort.
? Ofrecer ayuda práctica, por ejemplo alcanzando el jabón o sosteniendo la toalla en los momentos justos, cuando el enfermo aun puede enjabonarse o secarse por él mismo.
? Informar al enfermo del proceso con palabras alentadoras, que no le provoquen estrés, preguntándole cómo se siente con relación a lo que se le está haciendo, a sus preferencias con relación a ello.
En caso de que la persona enferma se muestre reacia al baño se recomienda:
? Tratar de mantener la calma y encontrar una forma para procurar que la situación no degenere en una confrontación.
? Se deben sopesar las ventajas y desventajas puntuales de obligar a nuestro enfermo a ducharse so pena de alterar su estado emocional general.
? No pasa nada si se deja pasar un día sin baño, siempre y cuando esto no redunde en un desaseo acumulado. Recuerde que cada persona tiene diferentes estándares de higiene en relación a la frecuencia del baño o las ideas con relación a la limpieza.
? Es importante pensar acerca cómo era la rutina de la persona enferma antes de padecer de demencia y animarlo a mantener ese nivel de limpieza. En este caso el sentido común, el cariño y la paciencia son los mejores aliados.
? Tratar de dar cariñosas remembranzas acerca del uso del sanitario o el lavado de manos y cuerpo.
? Recordar que es posible que una persona rechace el baño cuando se le sugiere por parte del cuidador, pero decide hacerlo posteriormente. Por lo que es necesario estar atento a estos cambios y aprovecharlos, contando con el mínimo de preparativos.
? Motivar a la persona con visitas y con salidas puede ayudar a que la persona acceda a ducharse.
? Si un baño o una ducha causan demasiada angustia y dificultades, una limpieza con un trapo húmedo puede ser temporalmente suficiente.
Sugerencias logísticas
? Realizar el proceso siempre en forma estructurada y con base al grado de autonomía de nuestro enfermo.
? Aunque no se descarta el baño (en tinas o bañeras), se considera más adecuada la ducha diaria.
? Preparar con anticipación lo necesario, tanto lo relacionado con el ambiente del baño como los utensilios requeridos, de modo que podamos impedir estancias innecesarias en condiciones poco cómodas, o tener que dejar solo a nuestro enfermo.
- Comprobar que el suelo no esté en condiciones de facilitar deslices y caídas.
- Controlar la temperatura del cuarto de baño antes de que la persona de desvista
- Controlar la temperatura del agua para evitar quemaduras o reacciones adversas que impidan la continuidad de la acción.
? Hacer uso (sin abuso) de gel con Ph neutro.
? Utilizar productos que no produzcan sensaciones incómodas o dolorosas en nuestro enfermo, por ejemplo, gel con Ph neutro, esponjas y toallas suaves.
? Hacer énfasis en el aseo de los pliegues cutáneos, los espacios interdigitales y las uñas.
? Asegurar un correcto aclarado (enjuague) de modo que no queden residuos detergentes que puedan generar irritación de la piel.
? Se debe aprovechar la ducha para hacer una evaluación periódica de la integridad y salud cutánea del enfermo, de manera que se puedan prevenir o controlar a tiempo algunas afecciones.
? Controlar que no se produzca acumulación accidental de agua en los oídos, que generarán incomodidad al enfermo.
? Los movimientos de secado no deben ser bruscos o por fricción, por el contrario el secado del enfermo debe hacerse con suma suavidad y por contacto. Se puede hacer uso de toallas especiales diseñadas para deportistas con alta capacidad de absorción.
? En lo posible se debe evitar el uso de albornoces (salidas de baño).
? Se recomienda el uso de desodorantes sin alcohol y el uso de cremas hidratantes.
Tal como lo ofrecimos en el Boletín nº 41 de marzo de 2006, podría llegar a ser muy útil la instalación de algún equipamiento que ayude a la seguridad del enfermo, a que se sienta más independiente y con más control de la situación, de modo que le facilite las acciones relacionadas con el aseo, así como la labor del cuidador. Algunos de tales equipamientos pueden ser: barras asidas a la pared cerca de la ducha, de la tina o del sanitario; pasamanos con buen agarre que ayuden a entrar y salir de la zona húmeda del baño; esteras no deslizables en la ducha y en las zonas húmedas; asientos para la tina o la ducha; asientos sanitarios elevados con ducha independiente (en caso de carecer de bidet).
Higiene del cabello
La sensación de limpieza capilar es una de las que más bienestar produce a mayor número de personas. Sin embargo, algunas personas con demencia no disfrutan de ello en lo más mínimo, por lo que será necesario sopesar las ventajas de lavar el cabello contra las desventajas de crear tensión entre el cuidador y la persona que cuida.
No deben descartarse las preferencias del enfermo, como puede ser el caso del uso de champús de determinados olores, incluso colores, o la visita a un estilista profesional (en los estadios iniciales de la enfermedad).
Si finalmente es el cuidador quien lava el cabello del enfermo y este muestra buena disposición a ello, debe tener en cuenta lo siguiente:
? Es preferible el uso de una ducha de mano para el lavado del cabello.
? La frecuencia de lavado dependerá de los factores anteriormente mencionados (disposición del paciente, dificultad de la actividad, beneficios palpables de la actividad). Sin embargo, si no se presentan dificultades se recomienda lavar el cabello 2-3 veces por semana.
? No es recomendable el uso diario de champús y acondicionadores.
? Adecuar el champú al tipo de cabello, pero admitiendo las preferencias del enfermo, que pueden ser manifiestas o simplemente evaluando su reacción.
? Realizar un leve masaje, frotando suavemente con las yemas de los dedos sin producir tirones ni lastimar el cuero cabelludo.
? Asegurar un correcto aclarado (enjuagado) para evitar restos de champú.
? Valorar la posibilidad del uso del cabello corto ya que facilita el lavado además de que impide mayor acumulación de suciedad.
? Valorar la posibilidad de usar secadores de pelo en función del grado de comprensión, desorientación del enfermo y de la ansiedad, estrés o agitación que tanto el ruido como la temperatura y uso mismo del artefacto pueda generarle.
Higiene bucal
? Se debe asear la boca después de cada comida
? Cepillado en sentido vertical
? Hacer uso de colutorios bucales/antisépticos después de cada cepillado.
? Medidas preventivas: evitar azúcares, visitas de revisión al dentista de forma periódica.
? Cuidados especiales en el uso de prótesis dentales
- Limpiar con cepillo y agua después de cada comida.
- Complementar con sustancias antisépticas una vez a la semana durante inmersión 15 minutos.
- Valorar si están bien fijadas o no (facilitará o dificultará la masticación)
Higiene de los oídos
? No colocar objetos que no hayan sido fabricados con ese propósito.
? Limpiar siempre por fuera y con la punta de una toalla húmeda.
? No introducir bastoncillos de algodón.
? No usar sustancias limpiadoras de cera sin diagnóstico médico.
? Consultar al médico en caso de pérdida de audición, sospecha de infección, presencia de tapones de cerumen, etc.
Higiene de los ojos
? Lavado diario con agua
? Ante signos de infección (conjuntivitis, etc.):
- Realizar higiene de manos adecuada
- Usar gasas/toallitas diferentes para cada ojo
- No secar con la misma toalla
- Limpiar desde la parte interna hacia la externa del ojo
- Acudir al médico y atenerse a susprescripciones respetando las dosis y duración del tratamiento. No automedicar.
- Tener especial cuidado con la caducidad de los colirios. Desechar siguiendo las indicaciones del fabricante después de abierto.
- Tomar las precauciones oportunas para la exposición intensa a la luz solar.
Higiene de manos y uñas
? Lavado de las manos:
- Antes y después de las comidas
- Antes de manipular alimentos
- Después de ir al baño
- Al levantarse de la cama
- Siempre que estén sucias
? Aseo de las uñas:
- Cortarlas regularmente
- Al lavarse, cepillarlas para arrastrar la suciedad
- Evitar el comérselas
Higiene de genitales
Merece especial atención por ser frecuentes focos de infecciones en la población adulta, por lo que se recomienda:
? Una higiene minuciosa de los pliegues cutáneos
? En varones:
- Retirar la piel del prepucio
- Limpiar el glande en sentido circular y distal
- Colocar de nuevo la piel del prepucio (para evitar parafimosis).
? En mujeres:
- Higiene en sentido anteroposterior es decir del frente hacia atrás.
- Evitar en lo posible el uso de jabones irritantes
- Recomendable siempre tras cada deposición. No se debe sustituir la higiene diaria (lavado frecuente y cambio de ropa interior) por el uso de aerosoles y cosméticos.
El uso del sanitario está directamente asociado con el aseo de las zonas genito-urinarias por lo que hay que:
? Asegurarse de que la persona se limpie correctamente después de hacer uso del sanitario, o ayudarla a hacerlo si es necesario y de acuerdo con la confianza que permita sin vulnerar su dignidad.
? La limpieza debe realizarse desde la parte frontal hacia atrás, pues esto ayuda a prevenir la infección.
? Existen tipos de papel higiénico húmedo (del tipo que se usa en los bebes) que pueden resultar útiles en caso de haberse producido una micción o una defecación accidental. El uso de estos papeles no debe obviar el posterior aseo completo.
Higiene de los pies
? Fácil presencia de sudoración que produce mal olor e infecciones
? Higiene diaria y buen secado para evitar proliferación de lesiones e infecciones (hongos, etc.) sobretodo en los espacios interdigitales.
? Cortar las uñas frecuentemente en línea recta.
? Uso de calzado adecuado. Especial atención a:
- Suela (preferiblemente de goma o con buen agarre en lugar de suelas de cuero que son más deslizantes)
- Tacón (evitar en lo posible)
- Ancho (deben evitarse zapatos estrechos que no terminen en punta)
- Cómodo y transpirable (tejidos no sintéticos)
Resumen de consejos a seguir
? Basarse en sus hábitos anteriores
? Respetar y reforzar la autonomía, adecuando el proceso a su grado de dependencia.
? Mantener una actitud positiva y alegre.
? Respetar la intimidad de la persona.
? No tener prisa.
? Con respecto al cuidador, éste debe llevar lasmanos limpias, sin anillos ni pulseras, y las uñas cortas.
Finalmente, cabe recordar que el aseo de un enfermo de Alzheimer requiere en algunos casos maniobras que implican esfuerzo físico importante por lo que conviene no olvidar la seguridad del cuidador con actitudes preventivas como:
? No forzar la espalda con cargas excesivas.
? Cuidarse de realizar los esfuerzos de carga en posiciones adecuadas y mantener el equilibrio.
? Cuidar los dedos y las manos en las acciones que impliquen el traslado y disposición de enfermos con escasa movilidad y reacción. No dude en evaluar sus verdaderas posibilidades físicas y en pedir ayuda si no está seguro de su autonomía.
? Contar con una buena salud mental y física.
? Ser conscientes de nuestras posibilidades para no poner en riesgo la integridad personal y la de nuestro enfermo, solicitando o contando con ayuda si fuese necesario.
Recordemos pues, que los mejores cuidados se ofrecen con cariño, comprensión y paciencia, y que la planificación adecuada de todas las actividades nos ayudan a prevenir problemas y solventar situaciones inesperadas.
El aseo personal es un acto de dignidad individual y una demostración de amor ante nuestro familiar o paciente enfermo, una cariñosa caricia.
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








