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15-05-2004
Ibiza/Contra el olvido y la melancolía
“Cuando alguien visita el salón principal del hospital-residencia de Cas Serres puede observar a docenas de ancianos realizando actividades manuales, físicas o intelectuales. Cada una persigue el objetivo de mantener la calidad de vida de los residentes e impedir que su memoria se vaya empequeñeciendo. ”
Autor: Xescu Prats
Categoría: Social
Hace casi siete años que Rita reside en el hospital-residencia de Cas Serres. Desde que le amputaron una pierna, la anciana se mueve en una silla de ruedas. En su habitación, todavía conserva su máquina de coser, recuerdo de su antigua profesión de bordadora, que ejerció durante 45 años. Sin embargo, ahora, como va a pedal, no puede utilizarla, así que los profesionales de Cas Serres han buscado otras actividades que ocupen el tiempo de esta mujer de Formentera; labores que refresquen su mente e impidan que Rita se sumerja en el sueño del olvido y la melancolía.
Nadie emplea estas palabras en Cas Serres, pero todos parecen tenerlas siempre en cuenta. Rita invierte gran parte de su tiempo en elaborar saquitos con hierbas aromáticas para perfumar los armarios y en modelar flores de papel maché para decorar el salón para la fiesta de la primavera de mañana. Mientras numerosos ancianos participan en las actividades físicas que imparte la fisioterapeuta María Tur, Rita arruga las hojas a conciencia y construye con ellas pétalos, tallos y pistilos. Cuando acaba una flor, ésta lleva toda su sabiduría y dedicación. Si necesita ayuda, se la pide a Marilú Jaén, que es la trabajadora social que lleva las actividades lúdicas y manuales del centro.
Cualquiera que ayer -jornada de puertas abiertas en Cas Serres con motivo del 25 aniversario del Consell-, visitara el salón del hospital-residencia deduciría que a los ancianos les buscan un mero entretenimiento para que las horas no transcurran tan despacio. Sin embargo, detrás de cada actividad, hay una estrategia y una planificación personalizada para cada interno. El equipo de Cas Serres analiza los casos y aplica terapias que puedan mejorar la calidad de vida del interno, con el fin de que pueda llevar una existencia que le permita valerse por sí mismo el máximo tiempo posible.
Residencia y hospital
El hospital-residencia está dividido en cuatro plantas, cada una de ellas tiene capacidad para 40 internos y todas están llenas. El cuarto piso es la residencia. En ella viven los ancianos que gozan de buen estado de salud y que, por las razones que sean, su familia no les puede atender o sencillamente no la tienen. A la tercera acuden aquellas personas que necesitan recuperarse de alguna enfermedad. La segunda, es un hospital al uso, con médicos, enfermeras y auxiliares las 24 horas del día, donde incluso cuentan con una unidad de cuidados paliativos. La primera alberga a aquellos pacientes que sufren demencias (la mayor parte Alzheimer).
Además, Cas Serres cuenta con un centro de día que resume el espíritu y los objetivos que persiguen los profesionales de todo el centro. A él acude todos los días una veintena de ancianos de toda la isla que padecen demencias en fase inicial o media. Se respira un ambiente relajado y los usuarios realizan numerosas actividades que persiguen un único fin: conservar los recuerdos. Marina Cardona, terapeuta ocupacional, se encarga de organizar todas las actividades cognitivas, que sirven para reforzar el intelecto de los ancianos. Ayer, tras el desayuno -en el que ellos mismos ponen la mesa, se sirven y lavan los cacharros para no abandonar lo que han hecho toda su vida-, se pusieron a oler. Les ofrecían pequeños tarros con algun tipo de alimento en su interior, y debían adivinar su contenido. Algo tan sencillo estimula los sentidos y refuerza la memoria olfativa. Otras veces, las actividades potencian el lenguaje y el cálculo numérico, les recuerdan el uso de la moneda o simplemente quiénes integran sus familias. De las paredes del centro de día cuelgan paneles con fotografías familiares de todos los ancianos. Están sus nietos, sus hijos, las comidas entrañables, su casa... Todo con tal de no olvidar.
Los internos realizan terapias parecidas que diseñan los propios especialistas de Cas Serres. Margarita Ferrer, psicóloga y coordinadora, destaca que en el centro, aunque hay profesionales de muchas disciplinas y las actividades dependen de personas concretas, todos están involucrados en las áreas de los demás. Un ejemplo. En una de las fotos que cuelgan de las paredes aparecen los ancianos de excursión y una enfermera les cocina una paella. No hay fronteras ni susceptibilidades.
Margarita está especialmente dedicada a los internos que padecen demencias. Ahora, su principal apuesta es reducir la medicación a estos enfermos, sustituyendo parte del tratamiento por actividades que ralentizan los efectos de la enfermedad. "Como están menos atontados, evitamos muchas caídas". Le ayudan auxiliares y enfermeros, como Jorge Gutiérrez, que diseñan planes específicos para la seguridad de los pacientes y que, gracias a un sistema de cámaras, vigilan atentamente a los internos sin que ellos lo perciban. Cuando alguien viene de visita, Jorge le dice. "¿A que no están tristes?". Toda una filosofía en una frase.
Fuente: Diario de Ibiza.es
Agenda
Neurodegenerative Diseases: Biology & Therapeutics
Fecha
04-12-2008 al 07-12-2008
Lugar
Cold Spring Harbor Laboratory - NY - EE.UU.
Organizado por
Mount Sinai School of Medicine - University of Pennsylvania - Massachusetts General Hospital








