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23-09-2004
La vacuna en EA sigue siendo una alternativa
“Varios casos de encefalitis propiciaron el final anticipado del primer ensayo clínico con una vacuna frente al Alzheimer. Pero el seguimiento de los pacientes inoculados sugiere que la estrategia no debe abandonarse. ”
Autor: María Poveda
Categoría: Investigación
El ensayo clínico con la vacuna para el Alzheimer iniciado hace tres años se suspendió por los efectos adversos (encefalitis) que causó en algunos pacientes. Sin embargo, el seguimiento a tres años de los pacientes inoculados sugiere que la estrategia no debe abandonarse porque los resultados son prometedores, según ha explicado Roger Nitsch, director de investigación psiquiátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zúrich, en Suiza, que ha participado en el simposio sobre Nuevos abordajes terapéuticos en la enfermedad de Alzheimer, celebrado en Madrid con el patrocinio de MSD.
El equipo de Nitsch investiga el uso de anticuerpos frente a la proteína beta-amiloide para reducir la carga cerebral en ratones y humanos, aunque este ensayo se suspendió por los efectos adversos de la terapia (ver DM del 14-X-2002).
La vacunación frente a las placas amiloides propuesta por Nitsch consiste en la inyección del péptido beta-amiloide (A beta) soluble. El objetivo es generar anticuerpos frente a las proteínas patológicas beta-amiloides, producto de la proteína APP. En ratones, la inmunización con este péptido tuvo un doble efecto, preventivo y terapéutico, de las placas.
Ante los prometedores resultados en el modelo murino, se diseñó un estudio clínico con más de 300 pacientes en el que, inicialmente, se pretendía dar seis ciclos de la vacuna. El estudio se detuvo después de la segunda inmunización al detectarse tres casos de encefalitis, cuando sólo habían recibido la vacuna 30 enfermos (24 en el grupo activo y 6 en placebo). A pesar de la suspensión, el seguimiento de los pacientes inmunizados a lo largo de tres años ha arrojado algunas conclusiones.
Conclusiones a 3 años
En primer lugar, "la cantidad de anticuerpos generados frente a la beta-amiloide se mantiene transcurridos tres años", ha comentado Nitsch. Asimismo, los anticuerpos son capaces de cruzar la barrera hematoencefálica, "un gran inconveniente para muchas otras moléculas".
Otra ventaja es que los anticuerpos reconocen únicamente a la beta-amiloide que se acumula en las placas y no otra forma que se encuentra en células de todo el organismo. "El hecho de que la proteína APP se exprese de forma ubicua en todos los tejidos impide el utilizar un anticuerpo frente a toda ella, porque provocaría enfermedades autoinmunes fuera del cerebro. Sin embargo, en este estudio se ha visto que los anticuerpos se dirigen únicamente al subtipo de la beta-amiloide asociada a la enfermedad. Esta selectividad supone una buena noticia para la vacuna, que no debe ser rechazada como estrategia terapéutica para solucionar la enfermedad", ha comentado Nitsch.
Otro dato esperanzador es que la presencia o ausencia de anticuerpos no se asociaba a la encefalitis.
Función cognitiva
Los 30 pacientes del estudio se dividieron en dos grupos, según tenían o no anticuerpos: 20 y 10 personas, respectivamente. Los resultados del test Minimental demostraron que el grupo con anticuerpos mantenía una capacidad cognitiva estable al año. Esta capacidad se mantuvo mejor en el transcurso del tiempo en los pacientes con mayor cantidad de anticuerpos.
Para saber si la placa amiloide se eliminaba realmente del cerebro, los científicos inyectaron suero de los pacientes en ratones con EA y vieron que los anticuerpos eliminaban las placas en un plazo de cinco días.
La cascada es correcta
Con el conocimiento disponible actualmente, la relación entre las placas beta-amiloides y los ovillos neurofibrilares como origen del Alzheimer está a punto de resolverse "y demostrará que la hipótesis de la cascada beta-amiloide con la que se trabaja es correcta", ha apuntado Roger Nitsch.
En ratones con mutación en el gen tau (que provoca demencia frontotemporal en humanos, caracterizada por la formación de ovillos pero no de placas) se ha visto que la inyección de fibrillas de amiloide acelera la formación de ovillos. Otros experimentos in vivo también han concluido que la inyección de beta-amiloide lleva a la formación de ovillos pasados unos días. "Esta evidencia nos hace ver que, en cierto lugar de la cascada, el péptido se convierte en tóxico", ha concluido el investigador.
Fuente: Diario Médico
Agenda
III Jornada Sociosanitaria - La actualidad de las enfermedades neurodegenerativas.
Fecha
19-11-2008 al 19-11-2008
Lugar
Auditorio Torre Agbar - Barcelona
Organizado por
Mutam - Fundació Conviure








