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26-02-2004

Terapia de reminiscencias, una ayuda para aprender a recordar

La identidad de una persona se basa en gran parte en sus recuerdos. Alguien que sufre una enfermedad neurodegenerativa pierde poco a poco su memoria.

Comienza con el olvido de sucesos recientes, hasta que progresivamente el velo del olvido cubre todos los actos diarios. La pérdida de la memoria es un hecho que, aunque es irreversible en muchos pacientes, se puede retrasar. Para lograrlo se utilizan estímulos sensoriales que intentan ayudar al afectado a ejercitar su cerebro.

Autor: Alberto Bartolomé

Categoría: Alzheimer de inicio precoz

Una de las terapias más usadas se denomina de reminiscencias; su objetivo es traer al presente recuerdos mediante sensaciones, imágenes, sonidos y olores. "Se trata de atraer a la memoria sucesos o recuerdos que el enfermo tenía totalmente olvidados; vestigios de algo que se conoció en algún momento y que por alguna circunstancia se ha perdido y se quiere recuperar", ha explicado a Diario Médico Lola Maestro Alcántara, responsable del Area Sociosanitaria de las residencias Novaire.

Psicocognición
Esta clase de técnicas se enmarcan dentro de las herramientas psicocognitivas y pretenden reactivar el pasado de una persona y ayudarle a mantener su propia identidad. "El terapeuta utiliza diversos estímulos sensoriales. Estos son desencadenantes de reminiscencias de la vida pasada. Pueden ser fotografías, música, perfumes... cualquier detonante que pueda provocar una sucesión de recuerdos", explica Maestro, que opina que los estímulos más adecuados son los que guardan una relación directa con el enfermo: "Se suelen utilizar fotografías cedidas por la familia que están relacionadas con su vida o con su biografía, profesión o marco cultural. En ocasiones son muy útiles otras que, aunque sin tener relación directa, provocan cascadas de recuerdos: la muerte de Manolete o la Guerra Civil. El fin es conseguir traer a la memoria recuerdos relacionados con sus experiencias vitales".

Si un músculo no se ejercita acaba perdiendo su fuerza y flexibilidad. Lo mismo ocurre con el cerebro y en concreto con la memoria.

Para Maestro, un cerebro que no funciona adecuadamente hace imposible que el mayor sea independiente, lo que dificulta enormemente su cuidado, tanto en un entorno residencial como familiar. "En la medida de lo posible el anciano debe mantener su capacidad de aprender y no tiene que perder su curiosidad por los sucesos que ocurren a su alrededor".

Precocidad
La expresión son cosas del abuelo debe ser desterrada del entorno familiar. "El primer síntoma de la pérdida de memoria es el empobrecimiento del lenguaje. Los familiares y los cuidadores deben apoyar el esfuerzo del anciano por recordar; si cada vez que le cuesta decir una palabra los parientes la pronuncian por él, al final el anciano se acostumbra y no se esfuerza en ser correcto en el lenguaje". "Muchas veces para un cuidador o un familiar es más fácil desabrochar los botones de un anciano antes que esperar a que éste lo haga solo. Si el mayor se habitúa, con el tiempo pierde su capacidad funcional. Lo mismo ocurre con la memoria".

Las personas con más actividad mental llegan a las terapias con menor deterioro: "Las acostumbradas a leer y a realizar intercambios culturales conservan su capacidad durante más tiempo. La terapia de reminiscencia puede ayudarles a mejorar su grado de atención, comunicación y sus habilidades psíquicas e intelectuales".

Fuente: Diario Médico

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III Jornada Sociosanitaria - La actualidad de las enfermedades neurodegenerativas.

Fecha
19-11-2008 al 19-11-2008

Lugar
Auditorio Torre Agbar - Barcelona

Organizado por
Mutam - Fundació Conviure

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