Noticias
17-12-2004
Voy perdiendo memoria
“En cuanto que notamos que vamos perdiendo memoria, que se nos olvidan cosas básicas y detalles que nunca anteriormente se nos habían olvidado, nos ponemos nerviosos y nos entra el temor a estar perdiendo seriamente facultades. ”
Autor: Miguel Silveira. Psicólogo
Categoría: Alzheimer de inicio precoz
En virtud del protagonismo que la demencia por alzheimer ha ido consiguiendo en estos tiempos uno empieza a pensar si se estará pasando y resulta que padece un incipiente alzheimer y ya se va deteriorado mentalmente.
De pronto se sorprende tirando al fregadero el zumo, en lugar de beberlo y tirar las mondas de naranja a la basura, o no sabe dónde puso las llaves o la agenda. Quizás acaba de salir de un organismo de hacer una gestión y no se acuerda de dónde aparcó su coche aunque le maten. O apunta en un papel los asuntos pendientes y luego pierde hasta el papel. Se suele poner nervioso y visita a su médico para que le recete o pregunta a un amigo y si a éste le ocurre algo muy parecido y se lo dice, no por ello se calma. Eso de perder en parte la memoria inquieta a mucha gente.
Para tranquilizarnos hay que aclarar las cosas. Es cierto que el alzheimer lleva consigo el deterioro de la memoria, de los recuerdos archivados, pero no todo fallo de memoria indica el comienzo de una demencia. La mayor parte de las veces no es que nos olvidemos de algo, no es fallo de memoria, es que al no concentrarnos bien en lo que hacemos (aquí reside la clave) no archivamos el dato y por tanto no podremos después recuperarlo. «De donde no hay no se puede sacar», dice el refrán. Para que pueda calificarse como fallo de memoria tiene que haber entrado el dato, al prestar atención consciente a lo que hicimos y eso supone ya archivarlo. Lo que nos suele suceder es que debido al ritmo de la vida actual, a los muchos asuntos y preocupaciones que tenemos entre manos, debido a la ansiedad con la que vivimos y al estrés y, por tanto, debido a la escasa concentración con la que hacemos muchas tareas de la rutina cotidiana, debido a que no prestamos bien atención a la fiesta que estamos celebrando, el despiste se apodera de nosotros. ¡Porque no prestamos atención!
Bastaría con poner un poco más de atención durante unos días, como prueba, en las labores rutinarias que realizamos y hacerlo como si la vida nos fuera en ello. Saldríamos así de dudas y comprobaríamos que en cuanto que ponemos verdadera atención nos acordamos de la mayor parte de las cosas y alejaríamos con ello el temor a la demencia. No hay que alarmarse tanto, sino poner más alma y vida en lo que tenemos entre manos. No todo fallo de memoria es un alzheimer, aunque todo Alzheimer deteriore la memoria.
Fuente: La Nueva España
Agenda
III Jornada Sociosanitaria - La actualidad de las enfermedades neurodegenerativas.
Fecha
19-11-2008 al 19-11-2008
Lugar
Auditorio Torre Agbar - Barcelona
Organizado por
Mutam - Fundació Conviure








