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07-02-2004
¿Tienen moral las células madre?
“La fuga de cerebros y científicos es uno de los indicadores del nivel de desarrollo económico y social de un país. No deben entenderlo así los máximos dirigentes de nuestra Españavabien , dispuestos a dejar escapar a una máxima autoridad mundial en el campo de la innovación médica, el profesor Bernat Soria, con tal de no ceder en sus argumentos morales respecto a la investigación con células madre. ”
Autor: Diario de Córdoba
Categoría: Investigación
La fuga de cerebros y científicos es uno de los indicadores del nivel de desarrollo económico y social de un país. No deben entenderlo así los máximos dirigentes de nuestra Españavabien , dispuestos a dejar escapar a una máxima autoridad mundial en el campo de la innovación médica, el profesor Bernat Soria, con tal de no ceder en sus argumentos morales respecto a la investigación con células madre. La Junta de Andalucía acogió en su seno, mostrando una valiente amplitud de miras, a este científico, facilitándole los recursos públicos y legales para que pueda desarrollar su puntero trabajo. Pero el gobierno del PP, erre que erre, cual perro del hortelano, ni come ni deja comer. Ha dicho que no y es que no. Por eso interpuso en su día recurso contra la Ley Andaluza de Células Madre ante el Tribunal Constitucional y reformó la Ley Nacional de Reproducción Asistida, que no termina de permitir con libertad absoluta el estudio de esta materia y que, a su vez, ha sido recurrida por el Parlamento de Andalucía también ante el Constitucional. La investigación con células madre puede revolucionar el mundo de la medicina. Estamos hablando de poder dar solución a enfermedades hasta hoy incurables, como la diabetes, el alzheimer o el parkinson. Estamos hablando de la regeneración del corazón tras un infarto o del material óseo en los casos de artritis reumatoide, por poner algunos ejemplos. Todos esos avances, aunque parezcan pura ciencia-ficción, son más que posibles. Pero aquí es donde aparece la falsa moral: no se puede investigar con preembriones por su carga de divinidad, aunque se trate de aquellos que han sido desechados para la fecundación in vitro y cuyo futuro pasa por ser destruidos o permanecer eternamente congelados. Es el mismo argumento por el que no se pueden utilizar preservativos, porque se frustran futuras existencias. Menos mal que vivimos en un Estado laico y aconfesional. Al presenciar semejantes actitudes, a uno se le viene inevitablemente a la cabeza la imagen de Miguel Servet ardiendo por dos veces en la hoguera, quemado en efigie por la Inquisición católica y quemado vivo en Ginebra por los calvinistas. A Bernat Soria lo están quemando por dentro. Los preembriones y sus células madre ni tienen moral ni la van a tener. El problema es que otros, ya más creciditos, quieren imponernos a los demás su fanatismo.
Fuente: Redacción Diario de Córdoba
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