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27-02-2004

Un paso importante

La clonación de un embrión humano, llevada a cabo por científicos surcoreanos con propósitos terapéuticos, es un avance muy importante para la Medicina. Las aplicaciones futuras incluyen el trasplante de órganos como el corazón, el hígado y los riñones, y la producción de células como las neuronas. Hay miles y miles de parapléjicos y personas con lesiones medulares causadas por accidentes automovilísticos y otros, como el de Christopher Reeve al caerse del caballo. Las neuronas no se reproducen y por esto no se puede curar a estos individuos. Esta situación se da también en los que sufren de Parkinson o Alzheimer.

Autor: Francisco J. Ayala

Categoría: Investigación

Las células madres derivadas de embriones permiten investigar los procesos de diferenciación celular, es decir, su transformación gradual en neuronas, músculos, huesos, riñones o hígados. Para esta investigación no se necesita clonar embriones. Se hace a partir de alguno de los miles de embriones sobrantes de la fertilización in vitro que se guardan congelados. Estos embriones, unos 40.000 en España hoy en día, serán eventualmente destruidos, pues no hay uso para ellos, excepto para los pocos que se empleen en la investigación científica.

La aplicación terapéutica de estas investigaciones se beneficiará enormemente del descubrimiento de los científicos surcoreanos.

¿Avanzan estos descubrimientos la posibilidad de producir un individuo humano por clonación, como se produjo la ovejita Dolly y, más tarde, vacas, cerdos, ratones y otros animales? Sí, pero con dos observaciones importantes. Los problemas biológicos y médicos que quedan por resolver para obtener un humano clonado son muchos y más difíciles que el resuelto por los científicos surcoreanos. Hasta ahora, la clonación de individuos como Dolly tiene un éxito muy limitado. La inmensa mayoría muere antes de nacer y, frecuentemente, poco antes del parto. Esto es biológicamente inaceptable, además del daño psicológico y social. Por si eso fuera poco, ninguno de estos individuos es normal. Sufren de envejecimiento prematuro, obesidad, órganos defectuosos, incapacidad de defensa inmune y otros defectos. Estos problemas no existen para un embrión producido con propósitos terapéuticos, cuya vida es de muy pocos días y que no va a tener existencia individual independiente. Los embriones producidos constan de unas cien células, agrupadas como una morita, del tamaño de una cabeza de alfiler. Este conjunto de células no es un individuo humano en ningún sentido razonable de la palabra.

La segunda observación se refiere a consideraciones de tipo social, moral y religioso. Es difícil justificar la producción de un ser humano por clonación. Por eso se oponen a ello muchos moralistas, teólogos, obispos y autoridades religiosas.

Cabe añadir que, en contra de lo popularmente creído, es imposible aún en principio reproducir un individuo por clonación.

Para producir otro Francisco Ayala, sería necesario que el individuo clonado a partir de mis genes tuviera las mismas experiencias que yo tuve; el mismo seno materno e infancia, la misma familia y educación, los mismos amigos y experiencias sociales y políticas. El individuo clonado tendría que haber crecido en la España de Franco, emigrar a Estados Unidos durante la presidencia de Kennedy y cursar los mismos estudios. Pero esto es completamente imposible.

El individuo resultante tendría el mismo color de ojos que yo, los mismos grupos sanguíneos y otras semejanzas fisiológicas más o menos sin variación. Pero, con respecto a lo que de manera relevante define a una persona -personalidad, carácter, gustos y preferencias artísticas, actitudes y disposiciones psicológicas- el nuevo individuo no sería más semejante a mí que a sus contemporáneos, que a otras personas de su misma generación.

Fuente: laverdad.es

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