Reportajes
15-05-2004
Alzheimer: cuidar el olvido
“Cuidar de un familiar con el mal de Alzheimer puede llegar a resultar muy duro porque son pacientes que van perdiendo tanto su autonomía como sus facultades mentales y el cuidador puede acabar sintiéndose frustrado. Sin embargo, al contrario que desanimarse hay que intentar facilitarle las cosas al enfermo: desde dejar espacios entre los muebles para evitar que el familiar tropiece hasta intentar que su dormitorio se encuentre cerca del baño. Pero lo más importante, hablar al paciente despacio y con mucho cariño. ”
Autor: Sonia Moreno
Categoría: Otras Demencias
La enfermedad de Alzheimer no sólo afecta a la persona que la padece, sino que repercute en quiénes le rodean. Los cuidadores de un enfermo de Alzheimer tienen que enfrentarse no sólo a la incapacidad y pérdida de autonomía de un paciente, sino también a un declive de sus facultades mentales y esto, si se trata de un ser querido, es muy duro. Hay que tener en cuenta que el paciente con Alzheimer pierde sus recuerdos, su memoria vital -lo que le distingue del resto de las personas- y se retrotrae a un estado de vacío por el cual no reconoce nada, ni a nadie, quedando también irreconocible para sus allegados.
Cuando un familiar ha recibido ya el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, lo mejor que puede hacer es consultar con su médico las posibilidades que ofrece su caso en particular. No todos los pacientes se encuentran en el mismo estadio de la enfermedad, lo que cambia completamente la situación. Aunque el paciente se quede en casa, el médico realizará un seguimiento de su tratamiento, apoyado por un equipo de especialistas, terapeutas, enfermeras y trabajadores sociales.
En España, algunas ciudades cuentan con los llamados Centros de Día, residencias donde acuden durante el día los pacientes y que están regentadas por un equipo de profesionales especializados en el tratamiento de esta enfermedad.
Sin embargo, la mayoría de los pacientes con Alzheimer se encuentran en casa, atendidos por los propios familiares. En bastantes ocasiones, los familiares que cuidan a un enfermo que padece esta patología no han recibido formación previa para enfrentarse a todas las situaciones que pueden derivarse de la patología.
Medidas útiles de seguridad
Para conseguir que el paciente con Alzheimer se encuentre seguro en casa no es preciso hacer muchos cambios. De hecho, introducir elementos nuevos en el entorno familiar puede contribuir a hacer que el enfermo se sienta aún más confuso y perdido. Es preferible cambiar lo que sea estrictamente necesario. Si es así, hay que hacerlo poco a poco, nunca todo de una vez.
Algunos elementos se convierten en prioritarios para que el enfermo se sienta mejor. Por ejemplo hay que asegurarse que la iluminación sea adecuada en toda la casa, pero especialmente en los lugares más conflictivos, como las escaleras o el cuarto de baño; es mejor que los muebles se coloquen de forma que queden espacios diáfanos, para evitar los tropiezos.
Las sustancias nocivas y tóxicas se deben colocar fuera del alcance del paciente: el enfermo puede haber perdido la capacidad para leer y distinguir sustancias que pueden ser dañinas. Lo mismo sucede con determinados utensilios, como cuchillos, tijeras o maquinillas de afeitar.
Es bueno comunicar a los vecinos la situación del familiar, puesto que puede ser muy útil en caso de que el paciente se pierda. En España, la Policía Nacional ya ha iniciado en Barcelona un programa para reconocer a un paciente con Alzheimer extraviado en la calle.
Hábitos cotidianos
Aseo: la mayoría de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer pueden asearse por sí mismos durante la primera fase de la patología. Sin embargo, esta capacidad se va perdiendo a medida que progresa la enfermedad. Es bueno pedir permiso al paciente antes del aseo personal. Hay que procurar no invadir, en la medida de lo posible, el espacio de privacidad del familiar con Alzheimer, sobre todo al principio. Siempre que pueda, se debería situar la habitación del enfermo cerca del baño, así se facilita su acceso y se evitan accidentes.
El apetito de un enfermo con Alzheimer puede variar de la pérdida absoluta, a un hambre voraz. Cocinar sus platos preferidos y servirlos en platos de colores según el alimento ayudará al paciente a reconocer los distintos guisos, si se trata de carne, de pescado o de fruta. Si el enfermo come poco, puede ser necesario añadir suplementos vitamínicos.
Para favorecer la sociabilidad del paciente, es bueno que se siente a la mesa en las comidas principales.
Comunicación
En la enfermedad de Alzheimer se pasa por tres fases que, en el lenguaje, se manifiestan con una primera pérdida de vocabulario y largas pausas entre frase y frase. En el segundo estadio, se pierde la capacidad de fijar la atención, lo que se demuestra en la dificultad para contestar preguntas. Finalmente, el paciente no puede comunicarse, ni entender lo que le dicen. Sin embargo, hay que continuar hablándole, con cariño y despacio. Es necesario mantener el contacto visual y, sobretodo, sonreír. Preguntas más frecuentes ¿Qué hacer cuando el paciente se pone nervioso, agitado o algo agresivo? A menudo, la agitación y el nerviosismo derivan de la frustración de los propios pacientes , cuando se dan cuenta de que son incapaces de hacer algo sencillo por sí mismos, como vestirse. Es recomendable limitar estas situaciones lo máximo posible, por ejemplo, vestirle, pero dejando que se ponga por sí solo una chaqueta. Hay que evitar contradecirle o corregirle, siempre que se pueda. ¿Cómo comportarse cuando tiene alucinaciones? Si las alucinaciones no asustan o elevan la ansiedad del paciente, lo mejor es no hacer nada. Resultará muy difícil convencerle de que no escucha voces o de que alguien no es quién piensa. Si las alucinaciones le ponen muy nervioso o le asustan, procure centrar la atención del enfermo en algo que le guste. Consulte con su médico estas situaciones, él puede recomendarle algún tratamiento más específico, si fuera necesario. ¿Qué hacer si no puede dormir por la noche? Intente que el paciente esté activo durante el día. Si es posible, que pasee, que haga algo de ejercicio, o deje que entre la luz del sol en su habitación para ayudarle a tener contacto con los periodos del día y de la noche. Limite su consumo de excitantes como café, té o bebidas de cola. Cuando llegue el momento de dormir, procure que la casa esté en silencio. Si padece alguna otra enfermdad, como la artritis, que le produzca ciertos dolores, podría necesitar algún medicamento paliativo, para evitar que el dolor aparezca por la noche e interrumpa su sueño.
Fuente: Ondasalud.com
Agenda
III Jornada Sociosanitaria - La actualidad de las enfermedades neurodegenerativas.
Fecha
19-11-2008 al 19-11-2008
Lugar
Auditorio Torre Agbar - Barcelona
Organizado por
Mutam - Fundació Conviure








