Reportajes
12-07-2004
El final del viaje
“La población española está envejeciendo a pasos agigantados. Los avances técnicos hacen que la vida humana adquiera dimensiones inesperadas hace algunas décadas. Sin embargo, esta realidad, a primera vista alagüeña, acarrea no pocos problemas para la calidad de vida de los mayores. Situación que en muchos casos se ve profundamente mermada no sólo por cuestiones de salud, sino por autenticas dificultades socioeconomicas ”
Autor: Elena Garrán/Jerez
Categoría: Otras Demencias
Lola es pequeña y afable. Su aspecto no esconde el paso del tiempo y de la vida por su diminuto cuerpo, aunque sí guarda con éxito algunos de sus 93 años. Lola al principio no quería ir, incluso engañó a su hijo cuando le fue concedida la plaza. Pero eso fue ya hace muchos años, más de diez, y ahora afirma que está encantada, quizás haya aprendido a apreciar algunas de esas pequeñas cosas que todavía le ofrece la vida o quizás ésta ya sea su casa. Como ella, más de 170 residentes conviven en el Centro Residencial Montealto.
Esta situación quizá a muchos le pueda parecer lejana, pero lo cierto es que por muy diversas razones, en Jerez son más de 820 ancianos los que viven en el conjunto de residencias que tiene la ciudad. En su mayoría, las causas de su traslado son la enfermedad y una imposibilidad de las familias de darle una atención adecuada al enfermo. Aunque no hay que olvidar a aquellos otros muchos, que pudiéndose valer perfectamente, no les queda otra que optar a una plaza, ya sea por soledad, porfalta de recursos o por la desidia.
En la ciudad hay centros y ayudas para todas las posibilidades, aunque bien es cierto que no logran cubrir la creciente demanda.
En su mayoría, las residencias cubren las necesidades de los llamados residentes asistidos, aquellos que por su mala salud no pueden valerse por si mismos en diferentes grados. Uno de estos lugares es el Centro Residencial Montealto.
A primera vista, por el olor y el ir y venir de batas blancas, su aspecto recuerda más a un hospital que a otra cosa, pero una vez que el visitante, o residente, se adentra en sus instalaciones, comprobará que la realidad es bien distinta.
El ambiente es acogedor, incluso hogareño y las estancias bastante diáfanas, contexto que propicia en gran medida el carácter de su directora, Teresa Domecq, la cual ejerce de gran madre o benefactora de cada uno de los residentes que conviven allí. Y es que, como recuerda cada vez que puede, ?los centros no son fondos de saco para abandonara los mayores?.
Esta misma palabra, ?abandono?, a pesar de que en muchas ocasiones está asociada a la situación de estas personas, en este caso hay que ponerla en cuarentena, ya que como afirma la propia directora ?las familias buscan el bienestar del usuario? y son muchos los casos en los que los familiares son los que sufren más el ingreso del residente que el propio anciano.
En este centro de 177 plazas (concertadas en su mayoría con la Junta de Andalucía) la imposibilidad de una atención adecuada de las familias se convierte el motor principal para ingresar al residente.
Este tipo de problemas no es exclusivo del centro Montealto, sino que afecta a todos los centros que atienden a ancianos asistidos. Una cuyuntura similiar afecta a la Residencia de Mayores de la Fundación San José, dirigida por Fátima Villar y respaldada por el Ayuntamiento de Jerez. Este centro posee 120 plazas de las cuales, 88 son concertadas y asistidas y las 19 restantes son privadas, destinadas a válidos. En este contexto, tanfo Fátima Villar, como el trabajador social del centro, Francisco Peláez y la doctora Ana Eva Bazán, están de acuerdo en que gracias a la profesionalidad de los centros actuales ?el mayor ya no está solo?, aunque, como era de esperar ?el proceso de adaptación siempre es complicado?, idea generalizada entre todos los profesionales de las residencias jerezanas.
Y es que, la falta de intimidad (la mayoría de las habitaciones son dobles) o el sentirse como un estorbo hacen un poco más difícil la integración al principio. Pero, sin duda, uno de los grandes conflictos que surge a la hora de tomar la decisión de ingresar al abuelo en el centro es el desacuerdo en el seno familiar, ?un ingreso no es siempre acordado por todos los familiares, sobre todo en aquellas familias donde hay muchos miembros?, apunta Fátima Villar.
Sin embargo, en un número elevado de casos, la necesidad apremia y enfermades como el Alzheimer son imposibles de llevar en casa, e incluso, pueden llegar a empeorar la salud tanto del enfermo como de los cuidadores, si no son tratadas con los medios adecuados.
Precisamente por eso, las residencias poseen programas terapéuticos y lúdicos dirigidos por médicos especializados y trabajadores sociales, que ayudan a la sociabilización y mejora de aquellos ancianos con enfermades de carácter crónico. En este sentido, destacarían las terapías ocupacionales de estimulación cognitiva, los talleres de tiempo libre y una multitud de actividades y excursiones (visitas a la playa, a la Semana Santa, concursos de juegos de mesa, fiestas de bailes de salón...) encaminadas a que los residentes no pierdan ese contacto con su entorno tan necesario a ciertas edades.
Otra filosofía distinta rige en aquellas residencias dedicadas, mayoritariamente, a la atención de personas que pueden valerse por sí mismas, cuyo mayores dificultades son de carácter socioeconómico. En esta situación podemos encontrar al Centro Residencial de la Granja, perteneciente a la Junta de Andalucía. En ella, la mayoría de los 292 abuelos que conviven pueden valerse por ellos mismos, el problema es que la soledad, la falta de recursos o la carencia de un espacio propio son motivos para solicitar una plaza en el centro. Como es lógico, a problemas distintos, circunstancias diferentes, por lo que en La Granja las terapias ocupacionales y de tiempo libre son escasas (las cuales si se llevan a cabo en el Centro de Día anexo). Y es que, según observaciones de Antonio Barrio Aranda, director de la residencia, los ancianos del centro ?se apoltronan y en muchas ocasiones hay que arrastrarlos a las actividades, no hay que olvidar que la media de edad es 80 años?.
No obstante, aunque los esfuerzos son muchos, lo cierto es que, como indica la delegada de Bienestar Social del Ayuntamiento, Aurelia Romero, ?la progresiva incorporación de la mujer al trabajo, los avances técnicos y médicos o el cambio en la estructura de las familias, propician que exista una mayor demanda de ayudas y una mayor implicación por parte de las administraciones?.
La falta de plazas se convierte casi en un mal crónico y éndemico, ya que el envejecimiento de la población acrecienta día a día el problema. Según Aurelia Romero, se necesitarían 800 plazas más de las ya existentes y ?la Junta no puede volver la cara?, según Marina Guntiña, delegada provincial de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, ?la Junta ha hecho una apuesta fuerte por Jerez, siendo una de las localidades en las que más se invierte?. Conflictos aparte, sea como fuere, lo cierto es que, en palabras de Fátima Villar ?la visión de las residencias ya no es lo que era, ahora todo es más profesional?, pero las ayudas no llegan a todos.
Una población que envejece cada vez más necesita una mejor calidad de vida
La población en los países desarrollados envejece a pasos agigantados y Jerez, obviamente, participa de esta realidad. Actualmente, en la ciudad el número de personas mayores de 65 años asciende a más de 25.000 personas, cifra que supone un 12,8 por ciento del total de jerezanos. Esta cifra aumenta progresiva- mente, por lo que se prevé que en el 2020, la cifra ascienda a un 20 por ciento.
Estos datos no hacen sino reafirmar la necesidad de llevar a cabo actuaciones para mejorar la calidad de vida de los mayores.
En este sentido, tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento de Jerez, están llevando a cabo diferentes programas de asistencia al mayor.
Sin embargo, no hay que olvidar la encomiable labor que realizan las asociaciones dedicadas al cuidado de la tercera edad.
Problemas como el Alzheimer o las demencias plantean no pocos quebraderos de cabeza para enfermos y familia.
Las asociaciones, que suelen recibir subvenciones públicas por su labor, constituyen una pieza clave para entender el futuro y el presente de las ayudas que puedan recibir aquellas familias que más lo necesitan.
Dos visiones diferentes para un mismo problema
La lista de espera y la falta de plazas serían las dos piezas clave que resumen las dificultades con las que se puede encontrar el usuario.
A este respecto las distintas administraciones no acaban de aclararse. La delegada de Bienestar Social del Consistorio, Aurelia Romero, afirma que la Consejería de Igualdad y Bienestar Social no ayuda lo suficiente y deriva la creación de más plazas a la iniciativa privada, en vez de construir más centros.
Como contrapartida, desde la Junta de Andalucía se hace hincapié en que, en materia de atención al mayor, Jerez es una localidad privilegiada, en la que la Junta está poniendo una especial atención.
Y es que como en todo , los conflictos políticos, la escasez de presupuesto o la mala administración de los mismos, afectan siempre al ciudadano.
Fuente: Jerez Información
Agenda
6th International Conference on Frontotemporal Dementia
Fecha
03-09-2008 al 05-09-2008
Lugar
Rotterdam - Holanda
Organizado por
Erasmus Medical Center - Dept. of Human Genetics VU Medical Center Amsterdam, The Netherlands








