| VII Conferencia Bienal Barcelona/Pittsburgh |
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| La demencia hoy | 12-14 Mayo 2010 |
| VII Barcelona/Pittsburgh Biennial Conference |
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| Dementia today | 12TH-14TH May 2010 |
Agenda
VI Simposio de Actualización en Demencias "Avances en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer"
Fecha
28-09-2010 al 28-09-2010
Lugar
Sala d'Actes - planta 10 - Hospital General Universitari Vall d'Hebron
Organizado por
Unitat de Trastorns de la Memòria de l'HUVH i Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades
Reportajes
09-01-2006
Cuando la memoria se olvida de tí
“Ante la ausencia de fármacos o tratamientos que curen la enfermedad de alzheimer, los talleres de psicoestimulación cognitiva suponen la herramienta más beneficiosa, además de ayudar a ralentizar los efectos de la enfermedad. Quince personas afectados por esta dolencia participan en un taller de estas características que desarrolla la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias de Valverde y Comarca (AFA Valverde) en una sala de la Casa Dirección.”
Autor: José Manuel Salgado
Categoría: Terapias Cognitivas
El alzheimer es un tipo de lesión cerebral orgánica frecuente a partir de los 65 años, aunque se conocen casos a edades más temprana. Esta enfermedad origina cambios en la conducta y en la personalidad con una progresiva pérdida de la memoria, de la capacidad verbal y otras afecciones. Los síntomas se manifiestan lenta y progresivamente. Los primeros van asociados a una disminución de la memoria reciente o inmediata. Los cambios en la conducta a veces son muy bruscos mostrándose irritables y con frecuentes cambios de humor. No hay tratamiento o fármacos que curen, aunque si se les administran medicamentos para controlar síntomas como alucinaciones o irritación, entre otras molestias.
Según la psicóloga de la asociación y responsable del taller, María José Rivera, "con estos talleres lo que hacemos es realizar un entrenamiento, una práctica para evitar que estas personas se retiren por completo de todas las actividades cotidianas". Para ellos, los enfermos que acuden cada día de 10.00 a 14.00 horas al taller participan en actividades de cálculo, escritura, entre otras. También se trabaja la construcción de conceptos y todo adaptado a la fase en que se encuentre cada enfermo. Con ellos trabajan cinco monitoras, dos auxiliares de enfermería, una trabajadora social y una psicóloga. Pueden observarse, según los expertos, desde el punto de vista clínico tres fases diferentes de la evolución. Cada una de ellas se caracteriza por la presencia de determinados signos y síntomas. Algunos pueden aparecer en todas las fases, otros quizás no aparezcan nunca. Además, entre la fase primera y tercera, o bien entre la segunda y tercera pueden transcurrir varios años.
"Lo que procuramos con este trabajo es el mantenimiento durante el mayor tiempo posible de las habilidades que tiene la persona que padece de alzheimer", indica Rivera. Y es que estas tres fases no son limpias y hay síntomas que se van mezclando de una a otras. María José Rivera es tajante al señalar que "no podemos olvidar que ante todo los enfermos afectados por algún tipo de demencia, primero, son personas con historia, con unos hábitos adquiridos, con un carácter y con una personalidad". Por ello, la psicóloga de AFA Valverde indica que "en las primeras fases estas personas evalúan su comportamiento y reconocen donde fallan, son capaces de darse cuenta, aunque no encuentran los recursos para corregir los errores".
Entre los trabajos que se realizan en la nueva sede de la asociación destaca, según Rivera, "mantener una rutina, un horario fijo y estricto porque esto les ayuda a orientarse en el tiempo". El enfermo acude al centro con la ayuda de algún familiar, allí lo recibe una persona en concreto para recogerlo y se le hace una particular fiesta de bienvenida. A continuación se sientan todos juntos durante un tiempo y de ahí se trasladan a su mesa de trabajo junto a su monitora y la ficha de trabajo que deben realizar en las cuatro horas que asisten al taller.
En las fichas, lo primero es trabajar la orientación, otras actividades y para el final se deja la terapia. "El proceso del taller es buscar las tareas con las que mejor se sientan ellos, es decir, que no empezamos por los trabajos que requieren una mayor concentración sino que hacemos cosas que requieran menos esfuerzo para que se vayan adecuando a la jornada que les queda por delante", explica María José Rivera.
Cálculos, reconocimiento de sonidos, reconocimiento de las partes del cuerpo son algunas de las actividades en las que participan estos enfermos junto a sus monitoras. "Como lo primero que pierden estos enfermos es la memoria, el taller no persigue dotar al paciente de un nuevo aprendizaje, sino que buscamos el mantenimiento de habilidades ya adquiridas y se aprenden por asociación, psicoestímulo-respuesta". De estas estimulaciones y de sus respuestas los enfermos no son conscientes sino que lo hacen de forma automática.
El avance de la enfermedad supone la pérdida de autonomía y en estos casos el cuidador se convierte en el "yo" del afectado que sufre un freno en su vida. Es por ello, que la permanencia en el taller durante cuatro horas supone un claro respiro para los cuidadores, para las familias, sin olvidar los manifiestos beneficios que tiene para el propio enfermo.
AFA Valverde, desde que se fundó hace dos años, es consciente de la importancia de los talleres. Primero los realizó a través de la formación de las monitoras gracias al proyecto IDEAS que impulsó la Diputación de Huelva. Una vez finalizado fueron las monitoras y otras personas las que lo continuaron de forma altruista. Ahora, gracias a la subvención de La Caixa, al propio Ayuntamiento de Valverde y al Servicio Andaluz de Empleo, siguen ofertando estos talleres y el Servicio de Respiro Familiar.
Para Mari Carmen Castilla, "este taller supone un respiro para los socios que tengan una personas enferma a su cargo". Con este programa se atiende, por un lado, a las necesidades del cuidador y, por otro, al paciente al que se le hace un estudio y se ocupa este tiempo -generalmente una hora al día- en dar paseos, atención personal u otros aspectos. Estos cuidados son asistenciales y sanitarios.
En la actualidad se trabaja con ocho usuarios y se atienden una hora al día. En muchos casos, el cuidador tiene ya problemas para "manejar al enfermo a la hora de levantarlo o acostarlo ya que tienen la espalda dañada por el esfuerzo, y es ahí donde podemos ayudar y podemos hacer nuestro trabajo", añade Castilla. En muchos casos este tiempo también le sirve al cuidador para realizar gestiones administrativas y otras cuestiones ya personales.
AFA Valverde también pondrán en marcha los grupos de ayuda mutua de los que se van a beneficiar los familiares, ya que estos son los que realmente llevan la carga de esta enfermedad ante la insuficiencia real de recursos que aportan las administraciones. En estos grupos los familiares conocerán mejor el alzheimer, sabrán como afrontarlo, conocerán que, además de los recursos de los que puedan disponer para afrontar la enfermedad, hay otras posibilidades de ayuda. Otro programa será el del voluntariado que ya está en estudio.
La primera descripción de la enfermedad fue realizada en 1907 por Alois Alzheimer, médico y científico alemán. Este conocido neurólogo publicó el caso de un paciente de 51 años con pérdidas de memoria severas y déficit de las facultades intelectuales. Más tarde en estudios post-morten se concluyó que las personas mayores de 65 años afectadas con demencia senil presentaban los mismos síntomas.
En 1992 la Organización Mundial de la Salud definió la enfermedad de alzheimer como una dolencia degenerativa cerebral primaria, de etiología desconocida, que presenta rasgos neuropatológicos y neuroquimicos característicos. El trastorno se inicia por lo general de manera insidiosa y lenta, y evoluciona progresivamente durante un periodo de años. El periodo evolutivo puede ser corto, de dos o tres años, pero en ocasiones bastante más largo. Puede comenzar en la edad madura e incluso antes, pero la incidencia es mayor hacia el final de la vida. En los casos que empieza antes de los 65 a 70 años el curso es más rápido y predominan síntomas de lesión en los lóbulos temporales y apriétales, entre ellos disfasias o dispraxias. En los casos de inicio más tardío, el curso tiende a ser más lento y a caracterizarse por un deterioro más global de las funciones cerebrales superiores.
Los primeros síntomas van asociados a una disminución de la memoria reciente o memoria inmediata. Otra de las alteraciones que desarrolla el enfermo es el cambio de comportamientos y personalidad. Se muestra irritable y con frecuentes cambios de humor, llegándose a aislar de su entorno familiar.
Fuente: Huelva Información






